Vampiros de Polonia en la obra de Calmet

(antes de 1749)


Dom Agustín Calmet, en el Capítulo XV de su Dissertation sur les revenants en corps, les excommunies, les oupirs ou vampires, brucolaques, expone una carta del 17 de octubre de 1746 de un hombre cuyo hermano sirvió en Hungría, en el ejército, durante 20 años. Pero para cerrar el capítulo Calmet expone dos casos acaecidos en Polonia. En este artículo traducimos del original francés de la edición de 1751 lo que el religioso nos refiere sobre estos retornados. El texto aparece también en la edición de 1749, pero no en la primera edición que data de 1746. De modo que los hechos son evidentemente anteriores a 1749.

Mapa de Polonia 1739
Mapa de Polonia. 1739. Imagen de dominio público.

EL CURA DE VARSOVIA

Calmet empieza con este caso, que resulta peculiar, ya que el vampiro es un hombre de iglesia:

"En Varsovia un Sacerdote que había encargado hacer una brida para su caballo a un guarnicionero, murió antes de que la brida estuviera terminada; y como era de esos que en Polonia llaman vampiros, salió de su tumba vestido al modo en que se inhuma a los eclesiásticos, tomó su caballo de la cuadra, montó en él, y se fue, a la vista de todo Varsovia, a la tienda del guarnicionero, donde sólo encontró a la mujer de éste, que horrorizada llamó a su marido para que viniera; y al reclamar el sacerdote la brida, le respondió - Pero, usted está muerto, señor cura -; a lo que él respondió - Verás como no -, y al mismo tiempo le golpeó tan fuerte que el pobre guarnicionero murió algunos días después, y el sacerdote regresó a su tumba."

Según este relato se decía de este clérigo que era un vampiro, aunque en esta narración no vemos que se alimente de su víctima, sino que le propina una paliza tan espantosa que acaba con su vida. Es típico en muchos relatos eslavos que el vampiro se comporte de un modo extremadamente cruel y brutal. El hecho de que monta a caballo tampoco es inusual. No es poco frecuente ver a vampiros que se desplazan a caballo en las historias ucranianas por ejemplo. El contacto con la cultura ucraniana fue importante además en Polonia, y de hecho las palabras polacas para vampiro upir ó upier y vampira, upierzyca parecen haber sido tomadas del ucraniano en siglo XV. Este vampiro, también llamado wupji, se diferenciaria de otro tipo de vampiro designado por las palabras vjesci, vjeszczi ó njetop, aunque en la actualidad prácticamente no se distinguen entre si.

EL INTENDENTE DEL CONDE SIMÓN LABIENSKI

Este otro caso que nos proporicona Calmet tiene como protagonista al intendente del Conde Simón Labienski, estarosta de Posnania. Un estarosta ("antiguo") es un cargo administrativo entre los pueblos eslavos. Posnania es un condado situado en el voivodato de la Gran Polonia, una región de Polonia. Su capital es Poznań, llamadoa Posen en alemán y Posnania en latín:

"Al morir el intendente del Conde Simón Labienski, estarosta de Posnania, la viuda Condesa de Labienski quiso reconocer sus servicios haciendo que le inhumaran en la cripta de los señores de la familia; y así se hizo. Poco tiempo después el sacristán a cargo de la cripta, se percató de ciertos desórdenes y advirtió a la condesa, quien ordenó, siguiendo la costumbre en Polonia, que se le cortara la cabeza, lo cual se hizo en presencia de numerosas personas, y entre otros del señor Jouvinski, Oficial Polaco y Gobernador del joven Conde Simón Labienski, quien pudo ver como al sacar el Sacristán el cadáver para cortarle la cabeza, rechinó los dientes, y le salió sangre tan fluida como la de una persona que hubiera muerto de muerte violenta, lo cual puso los pelos de punta a todos los asistentes, y se mojó un pañuelo blanco en la sangre del cadáver, del que se hizo beber a todos los de la casa para que no fueran atormentados."

Vampiros polacos en la obra de Calmet Vampiros polacos en la obra de Calmet
Páginas del tratado de Calmet donde se mencionan los casos del sacerdote y del intendente. Ejemplar de la Bibliothèque Nationale de France. Edición de 1751

En muchos lugares la sangre del vampiro sirve para librarse de él, ya sea consumiéndola como hicieron en esta ocasión, mezclada con la masa del pan, o restregándola por el cuerpo, como parece que era habitual en Serbia. En otros casos es el corazón del vampiro el que, tras ser reducido a cenizas, se ingiere, a menudo mezclado con agua. Ingerir las cenizas de alguna parte del vampiro real o potencial es un remedio muy corriente. En un caso son el remedio para sanar a la víctima del vampiro, y en otro sirven como preventivo para que ciertos niños predestinados a convertirse en vampiros al morir puedan librarse de este destino fatal.

Y es que en la tradición polaca algunos niños parecen predestinados a convertirse en vampiros desde la cuna. Aquellos que nacen con dos dientes se convertirán en upir; mientras que los que nacen con la cabeza cubierta por la membrana amniótica al morir se convertirán en vjesci. Hay un remedio para conseguir que estos últimos niños eludan su destino fatal. Para ello se debe guardar la membrana, dejarla secar, reducirla a polvo, incinerarla, guardar las ceniza y dárselas a tomar al niño cuando tenga siete años. Esto recuerda a las tradiciones asociadas a los strigoi, o brujos vampiro rumanos, lo que hace sospechar que algunas tradiciones acerca del vampiro polaco proceden en realidad de las tradiciones clásicas greco-latinas. Las tradiciones polacas acerca de los no muertos parecen beber tanto detradiciones eslavas como de otras procedentes de las culturas mediterráneas que aún perviven, por ejemplo, en Rumanía.

© 2009. Del texto y traducciones, Javier Arries

© 2016. Diseño y contenido por Javier Arries

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