Déjame Entrar

Vampirismo infantil para adultos

Déjame Entrar
Título: Déjame Entrar
Autor: John Ajvode Lindqvist
Editorial: Espasa
Fecha de edición: 2008
ISBN: 978-84-670-2665-8
Páginas: 456
PVP: 21,90 €.
Tipo: Novela
Formato: Cartoné

La Obra

La sinópsis de esta obra del sueco John Ajvide nos introduce así en la trama de la novela: Oskar, un niño solitario y triste que vive en los suburbios de Estocolmo, tiene una curiosa afición: le gusta coleccionar recortes de prensa sobre asesinatos violentos. No tiene amigos y sus compañeros de clase se mofan de él y le maltratan. Una noche conoce a Eli, su nueva vecina, una misteriosa niña que nunca tiene frío, despide un olor extraño y suele ir acompañada de un hombre de aspecto siniestro. Oskar se siente fascinado por Eli y se hacen inseparables. Al mismo tiempo, una serie de crímenes y sucesos extraños hace sospechar a la policía local de la presencia de un asesino en serie. Nada más lejos de la realidad.

Estamos ante una novela de vampiros bastante curiosa. Por una parte refleja algunas tradiciones milenarias en torno a la creencia en vampiros; y una de ellas es precisamente la que da título a la novela, la que afirma que el vampiro no puede entrar en una casa si no es invitado previamente. Una escena de especial intensidad es aquella en la que Oskar reta al vampiro a pasar dentro sin ser invitado porque no cree que ese trámite sea realmente necesario. La criatura pasa al interior efectivamente, pero casi de inmediato se ve afectada por un violento mal; la sangre de la que se alimenta empieza a escapar por todos los poros de su cuerpo y el proceso no puede ser detenido hasta que no se pronuncien las palabras de invitación. Como en el tópico cinematográfico alejado en realidad de la tradición folclórica, la piel del vampiro expuesta al Sol arde. Otra escena de fuerte dramatismo dentro de la obra es precisamente el suicidio de una de las víctimas del vampiro. Al ver como se convierte lentamente en el mismo tipo de ser que la atacó decide acabar por la vía más expeditiva. Un baño de Sol pone un final ígneo literalmente a su existencia.

Otras características heredadas del cine y fácilmente reconocibles de este vampiro eternamene infantil en el entorno de la moderna sociedad sueca son su agilidad y fuerza sobrehumanas. Como los vampiros tradicionales necesita ingerir sangre para vivir, pero no dispone de colmillos especialmente largos o instrumentos con los que perforar la piel, desgarra el cuello de sus víctimas como lo haría un animal, y ello cuando no tiene más remedio, pues vive en una extraña relación simbiótica con un viejo pederasta que a cambio de satisfacer sus deseos se encarga de proporcionarle la sangre almacenada en bidones de víctimas recientes, como si fuera una versión del Renfield de Drácula, pero literalmente enamorado de su amo hasta el punto de morir por él. La sangre debe ser fresca y el cómplice del vampiro tiene que drogarlas y desangrarlas mientras aún respiran. Sin esa sangre el cuerpo del vampiro se deteriora y empieza a oler a muerte. Este Renfield moderno se convierte a su vez en un vampiro, una masa de carne monstruosa impelida por los burdos instintos sexuales que lo animaban en vida dando lugar a las que quizá sean las situaciones más espeluznantes de la novela.

Lo que el vampiro transmite, lo que le hace ser lo que es, no es algo sobrenatural, es una enfermedad, un misterioso cáncer que genera células cerebrales en torno al corazón, una especie de cerebro monstruoso que como un parásito toma control sobre su víctima hasta el punto de que el cuerpo muere, pero se convierte en el autómata de esta larva neuronal, respondiendo a los impulsos de este órgano terrible que se desarrolla tras la mordedura. Así lo siente y lo entiende Virginia cuando sufre la transformación. Virginia es uno de los personajes más humanos y entrañables de un grupo de amigos unidos por la bebida y las noches durante años en el mismo bar. La vida de Virginia pasa anodina como cajera de un supermercado entre ilusiones, esperanzas y sueños frágiles que no van a cumplirse jamás; una vida con un trágico fin, tan atroz y absurdo como su propia existencia. Un hilo de comprensión y empatía fluye rápidamente entre el lector y los personajes de esta obra, personajes reales, cotidianos, víctimas de su naturaleza.

La narración es cruda. Lindqvist nos presenta una historia a menudo emotiva pero jamás sensiblera, y está muy lejos del romanticismo descolorido, ideal, adolescente y fácil que ha invadido la literatura de vampiros contemporánea. Los personajes no son buenos o malos, son seres humanos con sus pequeñas grandezas y miserias, sus sueños, sus buenas intenciones y sus torpes y patosas acciones. El autor ha sabido plasmar el punto de vista de los niños, que ven el mundo sin categorías, sin las etiquetas tan caras a los adultos. El vampiro no es un monstruo, es un reflejo crudo de una necesidad de supervivencia en medio de una sociedad anodina y aparentemente confortable, pero triste, castrante y monótona. Es un asesino pero mantiene la inocencia de un niño de 12 años. Hasta su sexo es ambiguo y es que se le han arrebatado de forma violenta sus atributos físicos. Hay sin embargo una pulsión erótica en él, una pulsión informe, indefinida pero que no deja de estar ahí. Lindqvist juega con el contraste, con opuestos aparentemente irresolubles pero que son parte de la naturaleza misma, no ya sólo de los hombres, del mundo en si.

Un libro recomendable en mi opinión, al igual que la película del mismo nombre, de la que hemos hecho una reseña aquí.

John Ajvide Lindqvist

John Ajvide

John Ajvide Lindqvist, nació y creción en Blackeberg, en 1968, un suburbio de la capital sueca, Estocolmo. Antes de dedicarse a la escritura trabajaba como ilusionista y cómico. Su primera novela fue precisamente Déjame Entrar (Låt den rätte komma in), que se publicó en 2004 con excelentes críticas. Su siguiente obra se publicó en 2005 con el título Hanteringen av odöda, una historia de retornados zombis deambulando por Estocolmo, y de la que la productora Tre Vänner le ha comprado los derechos con el fin de realizar una adpatación cinematográfica. En 2006 publicó Pappersvägga, una colección de relatos cortos de terror. En el año 2007 el periódico Dagens Nyheter publica por entregas su siguiente obra, Tindalos.

Lindqvist también ha trabajado como guionista para televisión y cine. Él mismo ha sido el guionista de la adaptación a la gran pantalla de Déjame Entrar.

© 2009. Javier Arries

© 2016. Diseño y contenido por Javier Arries

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"A veces, se alzan puertas. Atravesarlas o pasar de largo; esa es la elección del viajero, la causa de su grandeza y de su eterno peregrinar. Viajero llama a la puerta si quieres pasar..."

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