MÁS QUE PALABRAS CON… JAVIER ARRIES

«DAR UNA CHARLA ANTE UN PÚBLICO IMPRESIONA, Y UNO SIENTE CIERTOS NERVIOS ESCÉNICOS. PERO DESAPARECEN CUANDO EMPIEZO A HABLAR, Y COMO ME EMOCIONO CONTANDO COSAS, PORQUE ME GUSTA, ACABO DISFRUTANDO Y CREO QUE ESO SE TRASMITE AL PÚBLICO»

Javier Arries, astrofísico, profesor, periodista, y ensayista.

Javier Arries acaba de publicar «Espíritus y seres de la Mitología Nórdica», de editorial Luciérnaga. Un libro magnífico, de esos que te acercas para leer un poco para ver de qué va, y, sin darte cuenta ya te has leído medio libro. Javier habla con una cadencia profunda, suave y recia que envuelve las palabras. Ante un congreso de más trescientas personas; en clase, frente a veinte alumnos en pie de guerra; en la intimidad de un estudio de radio, ya sea RNE, o Tiempo de Hadas, Javier Arries tiene el don innato de saber comunicar. Y sabe como contarnos cosas sobre vampiros, sagas, vikingos, dioses y arcanos, casas encantadas, muñecos diabólicos, faraones y cámaras secretas, que nos dejan sin aliento y con la mente maravillosamente ocupada por esas fascinantes historias. Es licenciado en Ciencias Físicas en la especialidad de Física de la Tierra y del Cosmos, programador, profesor, y autor de obras como Magia en el antiguo Egipto, Vampiros. Bestiario de ultratumba, Objetos malditos, Chamanes. Los amos del fuego. Su penúltimo libro publicado Magia y religión nórdicas, va ya por la tercera edición. Compagina su trabajo con su sección en el programa de RNE Una noche en el laberinto. Y, ¿os cuento un secreto? Javier arranca blues, a veces galácticos, de la muy vieja y negra Alabama, con su Gibson.

P. Javier, tras Magia y religión Nórdicas ¿por qué ahora Seres y espíritus de la mitología nórdica, tu último libro?

R. Porque me quedé sin espacio en Magia y Religión Nórdicas. ¡Me iba de páginas! Y ya el libro de por sí es extenso. De modo que me quedé con las ganas de ampliar el capitulo que dediqué a algunas criaturas del folclore germánico. Además, muchos lectores, me comentaban que Magia y Religión Nórdicas les había encantado, pero que aquel capítulo les había gustado muchísimo. De modo que me planteé terminar lo que dejé allí esbozado. Y el resultado ha sido una obra de más de 488 páginas en las que me despacho a gusto con una multitud de criaturas que, según el folclore germánico, habitan ríos, montañas, lagos, cascadas, minas, rocas, el aire, el mar, e incluso mundos diferentes al nuestro. He estudiado su evolución con el cristianismo hasta llegar a nuestros días, el aspecto que tienen, como viven… En fin, es prácticamente una guía completa sobre esos seres descritos en cuentos, sagas, baladas, leyendas, y el imaginario popular de las gentes del norte.

P. ¿Qué es lo que te resulta tan atractivo del mundo Nórdico antiguo?

R. Es una cultura fascinante. Sus mitos tienen una garra especial, una fuerza descarnada, épica, y a menudo cargado de segundas lecturas, de lecciones de vida, y de una visión animista que contempla el mundo y sus criaturas como algo en perpetuo movimiento, vivo, lleno de seres que no se ven hasta que ellos quieren, y que interactúan con los humanos. Cuando uno empieza a conocerla es difícil sustraerse a su encanto.

P, ¿Qué le gustaba al niño llamado Javier? ¿Te gustaban ya las mismas cosas que te gustan ahora, leer, las sagas, las guitarras, los vampiros?

R. De todo… Por un lado, me encantaba aprender, leer, curiosear, investigar el porqué de las cosas, saber cómo funcionaban… Me encantaba destripar relojes y radios, fabricar cohetes caseros a base de papel de aluminio y pastillas de cloruro potásico (en casa no tenían muy claro si algún día pondría la casa en órbita),… De ahí viene mi afición por las Ciencias Exactas (Matemáticas, Física, Química). Pero me encantaba también la Historia, las religiones, las mitologías. Me gustaba además todo lo que tuviera que ver con las cosas que no habían sido explicadas, que son un misterio, el mundo de lo sobrenatural. Y de ahí mi gusto por la Parapsicología, la Alquimia, la Cábala, las mancias… Y, por supuesto, me aficioné, desde que tengo uso de razón, a la literatura de terror, las películas de miedo, los vampiros,…  La afición a la guitarra me vino cuando era un chaval de instituto y, como tantos otros, descubrí la música y se convirtió en pasión. Ahorrando, conseguí mí primera guitarra, ya un poco maltrecha, pero que todavía me acompaña.

P. ¿Te hubiese gustado tocar en una banda de rock?

R. Claro, pero eso conlleva mucha dedicación y muchas horas al día. Y hay otras tantas cosas que me interesan que me lo tomé desde siempre como un hobby. Pero por supuesto que no habría estado nada mal tocar en una banda.

P. Vampiros. Bestiario de ultratumba, se ha convertido en ese oscuro objeto del deseo literario que muchos quieren tener. De vez en cuando vemos por internet al precio que se vende en la actualidad, hasta por más de 500 euros. ¿Para cuándo una nueva edición de esta legendaria obra tuya?

R. Pues lo cierto es que mucha gente me lo pide, y yo mismo le doy vueltas a hacer una edición revisada y aumentada. De hecho, creo que crecería tanto que estaría muy bien rehacerla en dos volúmenes que pudieran leerse de forma independiente, pero que se complementaran entre sí. Es una idea a la que le doy vueltas, porque evidentemente, desde que salió, han aparecido noticias nuevas, hallazgos arqueológicos, etc.

Desde el antiguo Egipto, hasta las gélidas tierras escandinavas, pasando por territorios cuajados de leyendas vampíricas,
o por el fascinante mundo de chamanes, y aojadores, los libros que ha publicado Javier Arries son pura aventura, cultura, y magia. Un tesoro de papel y tinta.

P. En tu libro Objetos malditos nos hablas de casas, joyas, y hasta juguetes famosos a los que se les adjudican maldiciones y todo tipo de desgracias. Javier, ¿tu personalmente has tenido alguna experiencia al respecto?

R. Con las aficiones que tengo, con el tiempo, han pasado por mis manos todo tipo de objetos, y he estado en muchos sitios de los que, como comento en Objetos Malditos, se ha dicho que estaban vinculados a todo tipo de fenómenos. En cuanto a edificios o lugares con mala fama, en muchas ocasiones he presenciado los típicos bajones de temperatura, raps, puertas que se cierran, bombillas que estallan; a veces incluso he creído percibir sombras o luces por el rabillo del ojo… Pero en la mayoría de los casos creo que no hace falta acudir a explicaciones de tipo paranormal, aunque siempre hay alguna experiencia que te impresiona más que otras. Lo malo de este tipo de experiencias es que a menudo, por su subjetividad, no hay forma de saber a ciencia cierta si hay algo más allá de lo meramente físico en ellas. Y si hablamos de objetos, pues personalmente no he sufrido ninguna experiencia negativa; pese a que he poseído objetos, como alguna que otra máscara japonesa y algún que otro objeto más o menos exótico, de los que se decía que estaban «impregnados» con alguna fuerza «oscura».

P. ¿Te arriesgarías a comprar un objeto que te guste mucho, una espada, una pintura, con una leyenda de maldiciones detrás?

R. Bueno, en tanto tiempo también aprende uno como «limpiarlos». Por si acaso… Hablando en serio, mucha gente tiene la costumbre de realizar todo tipo de pequeños rituales para despojar de posibles influencias negativas objetos que compran o que les regalan. Es muy corriente, por ejemplo, sumergir objetos pequeños, como joyas u objetos similares, en soluciones de agua con sal durante un tiempo, antes de utilizarlos. Otros, emplean inciensos o hierbas para ahumar… Es una práctica muy corriente en diferentes culturas y tradiciones religiosas y mágicas, y forman parte del acervo cultural general de todos los pueblos.

P. ¿Por qué crees que la muñeca Annabelle es la vedette de los congresos a los que asistes?

R. Por la mucha publicidad que se le ha dado en internet y el cine. Las muñecas además son objetos que causan sentimientos encontrados en mucha gente. Pero ésta además se ha convertido en la protagonista de films de mucho éxito. Y es curioso como cuando llevo una réplica suya a conferencias y ponencias todo el mundo quiere hacerse una foto con la muñeca como si fuera una estrella de cine o del rock.

P. Javier, ¿qué es más difícil para ti, dar clases a un grupo de chavales, o dar una charla ante un foro de más de trescientas personas?

R. Pues te puede resultar extraño, pero, sobre todo en los primeros días, me es más difícil dar clase ante un grupo de chavales, porque ellos te están evaluando desde el primer minuto. Dar una charla ante un público también impresiona, y uno siente ciertos nervios escénicos. Pero desaparecen cuando empiezo a hablar, y como me emociono contando cosas, porque me gusta, acabo disfrutando, y creo que eso se transmite al público.

P. Eduardo Mendoza dice que un artista, un novelista, actor, ensayista, nunca debe dar su opinión sobre nada, y menos sobre política. A diferencia de esos otros que opinan todo lo contrario, que el artista debe mojarse. ¿Estás de acuerdo con el autor de Sin noticias de Gurb?

El autor de Espíritus y seres de la Mitología Nórdica, durante una intervención televisiva.

R. Depende… Muchos artistas creen que el Arte también es compromiso, y por tanto desde el primer momento, y en su propia creación, dan su opinión sobre el mundo y la sociedad en la que viven. Es normal, por lo tanto, que también lo hagan fuera del escenario, del despacho donde escriben, o del estudio donde crean sus obras. Para otros, el Arte es una búsqueda de la belleza per se, aparte de las circunstancias personales y el entorno social. En mi caso, como me dedico sobre todo al ensayo, creo que en mis libros debo ser neutral y objetivo, y dar datos sin edulcorarlos con mi propia opinión, salvo cuando ésta es un mero aporte a lo que han dicho otros investigadores, porque por supuesto uno puede añadir sus propias hipótesis y teorías. Pero tengo claro que, a la postre, quien tiene la última palabra, es el lector.

P. ¿Qué cosas a estas alturas de tu vida consiguen enfadarte?

R. Las injusticias, por supuesto. Y, últimamente, los mediocres que opinan de todo tipo de temas sin haberse informado o conocerlos lo más mínimo, los plagiadores que se aprovechan del trabajo de otros, incluyendo a ladrones de ideas, oportunistas, trepas de esos que venderían a su progenitora por subir peldaños, caraduras, estafadores, «seres de luz» que dan consejos de a euro el kilo y que luego ellos mismos no se aplican, envidiosos, oportunistas… La lista es larga, aunque es mejor defenderse de ellos sin obsesionarse, y atender a las cosas que nos enriquecen, que son las que verdaderamente importan.

P. ¿Y qué cosas te ponen de buen humor?

R. Una buena cerveza, una buena historia (cine, literatura,…), una obra de arte, la compañía de las hadas, las puestas y salidas de Sol, y el pulpo a la gallega.

Como dijo aquél emperador loco, Cuarenta siglos te contemplan.

P. Javier, con respecto al Antiguo Egipto, ¿cualquier tiempo pasado fue mejor?

R. Eso nos parece siempre, pero todo tiene su luz y su sombra, en todo tiempo y lugar. Pero es inevitable sentirse fascinado por determinados periodos históricos.

P. Durante el pasado confinamiento, con librerías y grandes almacenes cerrados a cal y canto, tu anterior libro Magia y religión nórdicas, tuvo un rotundo éxito. ¿Esperas que se repita tal éxito con tu último hijo literario, Espíritus y seres de la mitología nórdica?

R. Sí. Fue una alegría cuando pocas semanas después de ser publicado Magia y religión nórdica, me comunicaron de la editorial que iban a por la segunda edición. Y poco tiempo después… ¡la tercera! La verdad es que es toda una satisfacción. Y este último, Espíritus y seres de la mitología nórdica, que complementa al anterior, aunque se pueden leer de forma independiente, también está teniendo una excelente acogida, tanto entre el público general que se acerca al folclore y la cultura nórdica por primera vez como a los que lo conocen bien y han leído y profundizado más en él. Lo cierto es que ambas obras me están dando muchas alegrías y el trabajo que llevan detrás ha merecido la pena.

P. ¿Hacer el vikingo es más correcto que hablar de un pueblo vikingo per se?

R. Era denominado vikingo aquel que se embarcaba para comerciar o enriquecerse mediante el pillaje, o ambas cosas. La palabra, tal como era utilizada en su tiempo, se refiere más que nada a una actividad y no a un pueblo o a una etnia determinada. Sin embargo, por extensión, se llama vikingos a los pueblos en los que ese tipo de actividades prosperó, y a la cultura que se desarrolló en los países escandinavos en aquel tiempo; aunque no todos ellos practicaran dicha actividad. Muchos eran agricultores o artesanos que nunca se movieron de sus territorios. Debe tenerse en cuenta además que la cultura vikinga destaca no sólo por los pillajes, sino también por los descubrimientos que llevaron a cabo, su sociedad, religión, avances técnicos, artesanía…

Black Sabbath , ´época James Dio.

P. Javier, dime una canción que te ayude a hacer más soportable un mal día.

R. Pues depende del momento; pero fíjate que a menudo lo que puede actuar como un bálsamo cuando nuestra mente está ocupada en tribulaciones y preocupaciones es… el silencio. Pero todo depende siempre del momento, del estado de ánimo, de lo que necesites expresar en ese momento. Así que puede ser desde una canción de Black Sabbath, de Mötorhead, de Lynyrd Skynyrd, de Hedningarna, de Vivaldi,..

P. Y ya para terminar, ¿dónde `podemos encontrar más cosas sobre ti, y tus trabajos, proyectos, etcétera?

R. Pues, por ejemplo:

Mi página web: https://arries.es
Mi página de Facebook: https://www.facebook.com/franciscojavierarres .También estoy por Instagram como @javier_arries

En cuanto a mis libros se pueden pedir en cualquier librería, incluidas tiendas online: Amazon, El Corte Inglés, la Casa del Libro…

Gracias Javier Arries. ¡Y que Thor te acompañe y sea tu amigo!

Más que palabras con… Juan Antonio Sanz

«YO CREO QUE HABÍA QUE DARLE UN TOQUE MÁS RACIONAL, INCLUSO HISTÓRICO, A LO QUE EL MITO DEL VAMPIRO SIGNIFICA»

JUAN ANTONIO SANZ

Un vetusto y oscuro ataúd abriéndose siniestramente, chirriando en la noche interminable. Girones de una niebla blanquecina adueñándose de lápidas carcomidas por el implacable martillo del tiempo y la humedad. Un castillo lejano, una aldea perdida, lobos aullando entre la nieve… si, amigos, imágenes que indefectiblemente nos evocan al amo de la oscuridad, al demonio retornado, al príncipe de las tinieblas, su satánica majestad el vampiro. ¿Están vivos? ¿Están muertos? ¿Es posible encontrar al vampiro, el No-muerto, en toda latitud y cultura? ¿Desde cuando existe la figura del vampiro? La última obra publicada sobre este mito eterno, es Vampiros, Príncipes del Abismo, de editorial Arcopress, grupo Almuzara, cuyo autor el periodista y viajero Juan Antonio Sanz, responde a estas vampíricas preguntas y algunas más. Para ir abriendo boca os dejo una breve reseña de su libro en Amazon:
«Príncipes del abismo no es un tratado sobre vampirismo. Es la crónica de una búsqueda personal de varias décadas en torno a un fenómeno, un mito o una leyenda que ha acompañado al ser humano desde el principio de los tiempos. Un fenómeno plagado de mentiras y fábulas, pero también de inquietantes realidades. Una de las tesis principales de este volumen escrito por Juan Antonio Sanz es que el vampirismo está íntimamente relacionado con la magia negra y con la búsqueda de la inmortalidad a cualquier precio. En este sentido, es la sangre la esencia fundamental que asegura esa inmortalidad y, por tanto, no sólo debe contemplarse como un alimento de los «no-muertos», sino como la piedra filosofal de su transformación. Un libro plagado de historias, escrito y pensado para los lectores más curiosos».

AD. Juan Antonio Sanz, ¿la sangre es la vida?

Juan Antonio Sanz. La sangre no solo es las vida, también es el vínculo con el otro mundo, con el lado del espejo que durante tantos siglos, tantos milenios, ha sido identificado como la muert. La sangre es ese puente que, a determinados seres, según las leyendas, les permite acceder a este plano nuestro, a la vida. Ellos son los vampiros, los nosferatu, los strigoii, como quieras llamarlos; desde Japón, con los jikininki,China, con los jiangshi, en todas partes encontramos esa leyenda de un ser espectral, depredador que quiere romper todas las barreras entre lo sobrenatural, y lo natural, y la vida entre lo prenatural y el mundo material, para poder acceder a la esencia del ser humano que es la sangre, o el prana, o la esencia vital con la que mantenerse en esa corporeidad. Esa es la clave del vampiro, un ente que a través de su vinculación con el ser humano adquiere las bondades que tiene este. Es decir, la materialidad.

El autor Juan Antonio Sanz en el Museo del Romanticismo, Madrid.

P. ¿Queremos ser entonces inmortales a toda costa?

R. Puedo subrayar que en este sentido, tres rasgos que definen al vampiro: una es su maldad; la maldad con la que este ser impone sus condiciones ante el ser humano, dentro de los rasgos es, como ya hemos comentado, su necesidad de la sangre para perpetuarse, para adquirir esa corporeidad. Otra característica es su relación, la relación del vampiro con la magia negra, precisamente los magos negros eran los primeros interesados en buscar la vida eterna, en buscar la perdurabilidad del cuerpo por encima de todas las cosas, y por eso recurrían a la maldad. Muchas de las leyendas a lo largo de todo el mundo, relacionan a los vampiros con magos negros que en un momento determinado de su vida adquieren, por un pacto con la maldad esa capacidad para introducirse en un cuerpo muerto, y al morir ellos transformarse en vampiro.

P. Zombis africanos y antillanos, la magia negra que utilizan para convertir a seres humanos en muertos vivientes, ¿están relacionados con el mito del vampiro o nada tienen que ver?

R. El hombre como un ser que tiene los días contados,mira más allá; quiere ser más rico, quiere ser más fuerte, y quiere ser más bello -cuando digo hombre hablo de mujer, por supuesto-, y quiere vivir lo más posible, y quiere superar la corrupción de la carne, y de estar en este mundo condenado a desaparecer como el resto de las cosas. De ahí que esa figura, esa imagen, del vampiro como un ser eterno, que no inmortal, puesto que puede ser aniquilado, sea muy atractiva para este hombre, para el ser humano. Y en ese sentido, como comentaba, los magos negros, los brujos, hechiceros que tienen posibilidades por una serie de conocimientos, acceder a esa vida eterna, a esa perduración de la materia, pues encuentran como el vampirismo puede ser un vehículo esencial. Esto es lo que nos cuentan las leyendas, y es lo más terrible en este sentido. Cuando leemos la novela Drácula nos damos cuenta de que no es solamente el cuento, el relato, de un archi vampiro que vive en Rumania, en los Cárpatos, y de pronto decide cometer sus fechorías en Inglaterra, no. Nos damos cuenta, como lo dice el propio Van Helsing, unos de los protagonistas, el cazador de vampiros por excelencia, nos dice que Drácula es un mago negro. Y en eso está la esencia del mito vampírico, en la necesidad de un ser perpetuarse gracias a la concepción de lo más preciado que puede tener una vida, que es la sangre. Y por eso la maldición del vampirismo está en que, los vampiros en primer lugar atacan es a sus propios parientes. El amor se corrompe de tal forma que se convierte en odio. Y yo creo que hay que diferenciar el tema de los zombis, de los vampiros. El zombi es un ser, en teoría, y según nos cuentan las leyendas, los cuentos al calor de una hoguera, los zombis son muertos que se han levantado y no tienen conciencia propia en realidad. Los vampiros si. El vampiro según todas las leyendas sabe lo que hace. Aunque en estas leyendas y cuentos pueden aparecer carácterizados quizás más como un zombi, que como el conde vestido con frac, de largos colmillos. Y es precisamente por que el vampiro significa eso, es la corrupción de la carne, para convertirse en devorador de la esencia humana.

P. Juan Antonio, has viajado al lejano y frío norte en busca del mito para conocer más a estos retornados, como les llaman por ejemplo en Francia. De todos estos viajes hablas en tu libro.

Descubriendo misterios…

R. Bueno, mi libro es una indagación, una búsqueda que me ha llevado a lo largo de treinta años, treinta años más activo, pero yo creo que desde que era niño, desde la primera vez que escuché hablar sobre los aparecidos en una pequeña aldea de Segovia,me ha llevado a seguir el rastro de este mito. Yo no iba buscando vampiros por medio mundo. Yo buscaba el origen de esta leyenda, y sobretodo, como esta leyenda afectaba a diferentes poblaciones en sitios muy distintos. Yo viví mucho tiempo en Rusia, casi ocho años, y ahí me volví a encontrar con el mito de los vampiros. Viajé por Ucrania y volví a escuchar sobre los mismos; escuché sobre el ……, sobre el vurdalac, y sobre otros seres semejantes. Viajé por la ruta de la seda y allí, escuché sobre el jianshi, este vampiro chino que se mueve a saltos, que es horrendo, y que podría parecer uno de esos zombis de los que hablábamos antes, pero que no es tal. En Japón también viví, y trabajé para la Agencia EFE, y allí pude seguir los rastros de los kitsunes, los kappa, los chikininki… Estuve en los montes del sur de la península de Kii, preguntando sobre estos seres que parecían encarnarse en death, y revivirlos y consumir precisamente, la esencia de los hombres. Es una de las diferencias con los zombis. El zombi es creado por alguien, o por una enfermedad, o por una epidemia, o por alguien que le hace transformarse en lo que es. El vampiro tiene su propia voluntad, como lo he comentado, tiene esa capacidad para reanimar un cuerpo muerto, y es esto lo que provoca el horror al retorno de los no-muertos. Es lo que podría recordar a loas kitsune,los vampiros-zorro de Japón. Tuve contcato en América con los antaguayas del lñago Titicaca, que tienen un aspecto que muchas veces podrían recordar a los kitsune de Japón.También escuché sobre los anchanchus, que son mucho más terrible, y de infausto recuerdo entre los habitantes de los habitantes del lago Titicaca, al pie de las faldas de los Andes. Estos anchanchus son muy parecidos a los vampiros de Europa central, de los Balcanes. Por eso es muy posible que hayan podido llegar a principios del siglo XVII o XVIII, con algunas de las migraciones o invasiones europeas, junto con soldados, o junto con los propios sacerdotes que querían propagar la fe cristiana. Estuve también en Grecia, que es además una de las cunas mágicas del vampirismo; en Rumania, por supuesto, siguiendo trazos que me dictaba la que yo considero que es la biblia del vampirismo, como es Drácula de Bram Stoker. Pude continuar las enseñanzas que uno de los más grandes, si no el más grande upirólogo que ha visto la luz, que fue Augusto Montague escribe en sus libros. Lo que escribe este buen hombre que es, como digo, un sacerdote que digamos se equipara al abad Calmet, que en el siglo XVIII nos contaba en su tratado de vampiros todas las incidencias de las epidemias vampíricas del siglo. Bueno lo que nos cuenta Montague es que hay una tradición riquísima de historias en todo el mundo, pero sobretodo en esta vieja Europa. Esta ha sido mi búsqueda. Soy periodista y, bueno, más especializado en otros temas. Pero, precisamente yo creo que había que darle un toque más racional, incluso histórico, a lo que el mito del vampiro significa. Y por eso me lanzé a hacer es la búsqueda. Yo investigado lo que son los vampiros ancestrales, los vampiros folclóricos, y también los vampiros antropológicos. No me interesaba en este libro escribir nada sobre los clanes vampíricos que son consumidores de sangre. O estos digamos nuevos cultos y sectas formadas por gente de todo tipo, sobretodo gente con muchos medios como para pagar a una persona para convertirse él mismo en un hematófago. Mi libro es una búsqueda, simplemente,una búsqueda personal, que empieza casi cuando era niño, se retoma unos años después y ya no para. Y en estos momentos sigo investigando sobre el tema. Otro de los lugares interesantes donde me encontré el fenómeno vampírico más reciente, fue en Estados Unidos. Allí tuve oportunidad de conocer el caso de Mercy Brown, que ocurrió en una localidad chiquita de Exeter (Rhode Island), y que tiene mucho misterio en torno, y que además refleja los mismos síntomas, las mismas características que el vampirismo del siglo XVIII en Rumania, en el norte de Serbia, sur de Hungría, que precisamente puede diagnosticarnos como la leyenda del vampiro puede extenderse de un lugar a otro.

P. Juan Antonio, ¿tu crees en los vampiros? Por otra parte, ¿crees que existe otra vida después de esta?

El vampiro, Max Schrenck, diluyéndose ante el sol de la alborada, en la película Nosferatu, de Wilhelm Murnau, 1927.

R. Creo en el fenómeno vampírico. Es decir, creo en la influencia, en los efectos, que esta creencia, la creencia en un ser sobrenatural, pero que tiene los pies o las garras muy asentadas en esta tierra, puede ejercer sobre una determinada población, en determinado grupo de gente. En todos estos viajes a lo largo de buena parte del mundo, he encontrado muchos testimonios de gente que sí cree en los vampiros. Creía en ellos como en entes reales. Yo no he visto, por supuesto, ningún vampiro; he escuchado relatos muy inquietantes que me han llevado a dudar, pero claro, yo soy hijo del cartesianismo de una época, y muy escéptico en casi todo. Lo que no quiere decir que no vaya a investigar en ellos. La esencia del vampiro está también en su capacidad para extender una plaga. Entonces, en ese sentido, el vampirismo ha existido, por supuesto que si. En el siglo XVIII recordemos casos como los de Mitguilla, y otros lugares en el oeste de Rumanía, en el caso de Serbia; la gente creía en los vampiros por qué veía como sus parientes, como las personas habitantes de una aldea iban cayendo uno tras otro enfermos; el vampirismo era algo muy real y por eso contrataban los servicios de los mutiladores de cuerpos, aquellos clanes gitanos que se dedicaban a decapitar, a exhumar, extraer los principales órganos, las vísceras, el corazón, a empalar, o clavar a los vampiros, y finalmente arrojar sus cenizas a un río con una corriente rápida. Estos cuerpos que ellos desenterraban, creían realmente que eran vampiros que estaban reposando. Entonces esa gente si creía realmente en el fenómeno vampírico. Y yo creo en las leyendas. Ahí está cuando uno de los primeros literatos que escribió sobre el tema de los vampiros, Gottfried Bürger, que escribió el poema llamado Lenore , el decía: die Toten reiten schnell! , Por que los death viajan deprisa. Y así viaja la historia del vampirismo. Desde la más lejana Siberia, por la ruta de la seda; China, cruzando los Balcanes; en Grecia, hasta Rumanía, y después saltando al otro lado del charco, donde ya había, por supuesto, sus propios cuentos, historias y mitologías vampíricas. Pero donde este fenómeno literario cultural folclórico, procedente de Europa y Asia crece con una facilidad increíble. Y bueno, ¿la creencia en una vida después de la actual? Quiero creer que hay otra cosa. No te puedo decir que sea una vida, que sea una no-vida, o que es lo que puede suceder; desde luego es esa llama la que permite al hombre no sumirse en la desesperación. Entonces, quiero creer, quiero creer. ¿Qué tenga muchas dudas? También es verdad. Ciertas investigaciones, ciertos viajes pues te llevan a pensar en algunas ocasiones, que efectivamente, el velo que separa nuestra vida de otra cosa, de otra dimensión, de otro espacio temporal, que pueda haber, o que precisamente se difumine en ese espacio y es tiempo, puede ser cierto. Yo voy buscando, no tanto como explicaciones, si no, los efectos de las creencias. En ese sentido lo puedo tomar desde un punto de vista antropológico, sin ser en absoluto académico en ese ámbito. Pero, si, quiero creer que hay otra vida, u otra realidad sobrenatural, que a lo mejor puede ser bastante más espeluznante de lo que nos podemos imaginar. Precisamente, la esencia del vampirismo, el terror que producen los vampiros viene por esa corrupción, la imagen que tenemos de la otra vida. El horror a los vampiros, es el horror más espeluznante, más terrible; es el horror a que los deaths, los habitantes del otro lado, o los que han cruzado ya la laguna estigia hacia sea el infierno, el purgatorio, el paraíso según la conceopción cristiana, que puedan retornar desde ahí. Ellos mancillan toda esa creencia, y entonces se alimentan de nuestra propia fe. Por tanto casi que crea o no crea, lo importante es preferir no creer en los vampiros. Sobretodo debes tener en cuenta, que este libro lo ha escrito un periodista. Y un periodista pone en duda todo. Pone en duda la existencia del propio mito; la existencia, por supuesto, del personaje, que se refiere ese mito. Pero al mismo tiempo no ceja en su cacería de la historia, lo busca. Los busqué en elpaso del Borgo en Transilvania, siguiendo los pasos de Jonathan Harker, tras la pista del Dracula de Bram Stoker, hasta las calles de Providence, en Estados Unidos, cerquita de Exeter, en Rhode Island, tras la leyenda de Mercy Brown; o desde las montañas escarpadas de Creta, en Grecia, hasta los valles más ignotos de los Andes, en donde escuchaba hablar sobre los anchanchu. Lo que si es cierto es que , existan o no existan los vampiros, partiendo de la idea de que no existen, su leyenda es real. He encontrado testimonios muy similares, que aunque hablaran de criaturas muy similares, o distintas en su morfología si tenían ese sustrato común de querer alimentarse de la esencia del ser humano.

P. ¿En qué lugar de todos estos que tú has recorrido, por ejemplo de los que nos hablas en tu libro Vampiros. Príncipes del Abismo, has podido encontrar esa leyenda, o esa vivencia que te ha hecho dudar, y te ha impactado más, Juan Antonio?

Región de Transilvania en Rumanía.

R. ¡Uf! Yo creo que han sido numerosos los lugares en donde me he podido encontrar con una… con algo más que una esencia folclórica del fenómeno vampírico. Uno de esos lugares fue, por supuesto, en Rumanía. En Rumanía en vampirismo se exhala, en cada calle, en cada iglesia, cementerio sobretodo, a lo largo de todo el país. En Sighisoara en donde pude visitar el cementerio sajón, en la cumbre de esa colina que alberga esta ciudad en donde nació Vlad Tepes. Cuando en Brasov en la estación de tren, estuve charlando con unos viejitos que estaban allí, y que valiéndome, bueno, del soborno de unas cervezas pude mantener una conversación muy amigable, y me comentaron el caso de Toma Petra, yo se lo puse encima de la mesa, a principios del 20o4, cuyo cuerpo fue exhumado, y sometido a rituales vampíricos. Esa misma historia después me la relató, Moana una directora de hotel donde yo me alojé en Bucarest. También en Bolivia, en las inmediaciones del lago Titicaca en la isla de Pariti. Uy, en la misteriosa isla de Pariti, antaño un lugar de ceremoniales tiaguanakotas, y de otros pueblos muy antiguos. Donde me hablaron sobre el antaguaya; incluso conocí a un científico, a un biólogo, que decía que había sido atacado por el antaguaya. Entonces todas estas historias, todos estos relatos, tienen siempre un punto demasiado inquietante como para hacerte dudar de que vas por el buen camino, por qué ves demasiadas cuestiones que se te quedan fuera. Y aunque no quieres creer en estas cosas, de hecho, no crees, pero sin embargo no puedes explicar muchas de ellas. Deambulando por los templos de Japón, cuando escuché por ejemplo en la falda del monte Fuji al señor Yokichi hablarme de los chikininkis que se comían, según él, los cuerpos de los de quienes se ahoracban en el bosque de los suicidas, Aoikagahara, en la falda de este monte. En el monte Koya, cuando pasé por un cementerio que hay allí que tiene entre doscientas mil, y medio millón de lápidas entre los árboles. Ahí percibes algo. Digamos que la sugestión te hace percibir cosas. Como unos monjes me contaron lso diferentes tipos de seres vampíricos, y yo tuve que pasar la noche allí. Han sido muchos los lugares en donde han pasado cosas que me han echo, por lo menos, si no dudar, que se me pusieran los pelos de punta.

P. ¿Por qué en nuestro país no ha cundido como en otras regiones el mito del vampiro?

R. Bueno, la cuestión es que no se han hecho tantos estudios antropológicos o floclóricos sobre la esencia nosferática en Españe, por que aquí los vampiros posiblemente se conocían con nombres diferentes. Precisamente el término «aparecido» se refiere en muchas ocasiones a los vampiros. La inquisición, sobretodo, en el siglo XVII relata procesos contra brujas en los procesos sorber la sangre de niños. Y eso siempre se ha estudiado desde el punto de vista antropológico, o folclorico, como simplemente ligado al fenómeno de la brujería, pero no como una posible muestra vampírica. Yo cuando era niño, en Turégano escuchaba cuentos sobre los aparecidos que después yo me he dado cuenta, tenían todas las características de un cuento, de una leyenda vampírica. Teníamos algunos cuentos vampirícos muy concretos, como la leyenda del conde Struch en Cataluña, en el Ampurdán, en el pueblecito de Gers. Es un lugar además que no he metido en mi libro, simplemente por qué no lo visité. Si no lo habría puesto y habría tratado con bastante ilusión esta historia. Y es la de un conde que venció, según algunos de los supuestos, en la batalla de las Navas de Tolosa, 1212 y que por su valentía le dieron una baronía allí en Gers, que está cerca de Figueres. Este hombre se comportó más o menos bien hasta que comenzó a cazar a brujas.
Bueno pues este hombre se dedicó a cazar brujas, una le maldijo y cuando murió, según la leyenda se transformó en vampiro, y comenzó a cometer tropelías de todo tipo. Finalmente fue, unos dicen que una monja, otros dicen que fue un cabalista judío, quienes lograrton que desapareciera, y que perdiera todo su poder. Aquí se demuestra de nuevo esa relación entre brujería y vampirismo, en nuestro país y en optros cercanos como puede ser Francia. O en el caso de Italia también hay fenómenos vampíricos, o licantrópicos está muy ligado al tema de las brujas. Ahí están los famosos benandanti, rumores también de brujas. Es muy curioso también las leyendas del norte de España, la xuxona, las lamias, que además nos recuerdan a entidades vampíricas romanas y griegas.

P. Has estado recorriendo también lugares como Providence en Rhode Island, que tiene un sabor y atmósfera profundamente lovecraftiano, ya que Howard Philip Lovecraft nació y vivió allí. Juan Antonio ¿tu próximo libro tendrá como protagonista a este genio del Horror Cósmico?

R. Bueno, Lovecraft es mi pasión. Digamos que los vampiros y algunas otras cosas sobre las que estoy escribiendo ahora son mi obsesión. Pero Lovecraft, Howard Phillip Lovecraft, es mi pasión. Empecé a leerlo ya con quince años o dieciséis, ya era talludito. Pero he estado en Nueva Inglaterra, en Maine, en Rhode Island, donde está Providence, he estado dos veces; y he recorrido todos los lugares lovecraftianos por excelencia. Por eso después caí en Exeter, donde sucede el caso de Mercy Brown. Pero si indagué mucho al respecto; estuve en Salem, en Newport que si recordamos La sombra sobre Innmouth, es donde comienza este relato. Encontré el lugar donde yo creo que en realidad se inspiró Lovecraft para localizar Innmouth; quizá algún día lo escriba en un libro, que ya he incluido en algún artículo, y yo creo que es Rockport. La aldeita de Rockport, ya que tiene todas las características, y tiene incluso el arrecife a lo lejos donde sucede. Yo creo que el horror que definió Lovecraft, ese horror cósmico, es el horror más terrible. algún día escribiré sobre Lovecraft.

P. ¿Y para terminar, Juan Antonio, cuales son las referencias más destacables de tu libro?

Juan Antonio Sanz durante una intervención en el programa Cuarto milenio.

R. Bueno, el libro Vampiros. Príncipes del Abismo. Crónicas de no-muertos, es de Arcopress- Almuzara. Una precisión. ¿Referencias? ¡Uf, muchas referencias! La fundamental, como ya he dicho antes, quizá el Drácula de Bram Stoker. Además es el libro que me permitió viajar por Rumanía, y por otras partes del mundo, con esa referencia clásica de los vampiros. Con esa relación entre el vampirismo y la magia negra. Bram Stoker habla de la escuela de la Chonomanze, una escuela regentada por el diablo en los Cárpatos. Una escuela donde se educaba a gente con mucha curiosidad por la nigromancia, y la magia negra, y donde Van Helsing nos cuenta que allí habría estudiado el propio Drácula. ¿Más libros? Pues posiblemente Soy leyenda; Carmilla, que ya lo he citado antes; El Vampiro, de Polidori, por supuesto; leí también en su momento Entrevista con el vampiro, y me gustó, pero desde luego no es el tipo de vampiro que a mi me atrae. Bueno,y por supuesto el Tratado de los vampiros del abad Calmet. Una gran deuda tengo con los autores españoles que se han referido al tema del vampirismo con ensayos, como es el caso de Javier Arries y su Vampiros. Bestiario de ultratumba, que es inigualable. Si alguien quiere leer un tratado sobre vampirismo ha de leer el tratado de Javier. También tenemos otros escritores como el bueno de Arasil que ha escrito sobre vampiros. No es un tema que se haya tratado desde el punto de vista ensayístico con tanta profusión aquí en España, y es que estos dos escritores tienen todo mi respeto.

Juan Antonio Sanz te deseo todo el éxito. Sé muy feliz.

Gracias.

Ada García, febrero 2021.

Más que palabras con… Pedro Amorós


«El misterio y la evolución de la técnica y de la ciencia, van por unas líneas paralelas que se entrecruzan en determinados puntos, y es ahí cuando se desvela el misterio.»

D. Pedro. ¿Qué es para tí el Mundo del Misterio? 

R.- Bueno, lo cierto es que parece una pregunta sencilla de responder, pero lleva implícita una explicación profunda que sólo podemos encontrarla en el interior de cada uno de nosotros. El misterio es, sin duda, algo que me llama, me apasiona y que despierta en mí la curiosidad, similar a lo que le ocurre a un niño cuando coge una piedra del suelo y se pregunta qué es y porqué está allí. El Misterio para mí, es la esencia que conforma lo no explicado por la ciencia conceptual y ortodoxa. Podría comprenderlo como aquello que se sale de los patrones establecidos para llegar a explicar la realidad de la naturaleza de todo lo que existe a nuestro alrededor. Misterio, en pocas palabras, es todo aquello que no puedo explicar desde un punto de vista lógico y científico y… sí, estoy convencido que muchos de los misterios que hoy comprendemos como tal, algún día tendrán una explicación. Y es que el misterio y la evolución de la técnica y de la ciencia, van por unas líneas paralelas que se entrecruzan en determinados puntos, y es ahí cuando se desvela el misterio.

P. ¿Cómo, cuándo y por qué comienzas a interesarte por él?

R.- De niño, cuando tenía unos seis o siete años, mi mente comenzó a pensar en diferentes dimensiones a la vez, así me gusta pensarlo. Siempre quería conocer el motivo del cómo y el porqué funcionaban las cosas. Desmontaba objetos, diseccionaba plantas para ver su interior con un pequeño microscopio, buscaba fósiles, minerales y piedras que para mí, eran bellas y al mismo tiempo extrañas. Miraba el firmamento con un sencillo telescopio que mi padre me había regalado, e intentaba comprender cómo se habían formado los planetas, las estrellas y todo lo que estaba más allá de nuestro cielo. Buscaba explicación y respuestas a las preguntas que en aquel entonces no eran fáciles de encontrar y resultaba que todo giraba en torno a la naturaleza que nos rodeaba. Conforme iba creciendo, me di cuenta de que para todas aquellas preguntas que para mí eran grandes enigmas que habían ido asaltando y conformando mi vida, los libros de ciencia, mis profesores o las explicaciones que la televisión o la radio nos ofrecían, eran arquetípicas. Todo estaba basado en un conocimiento cerrado, hermético, el cual se replicaba en los libros tal cual, por que sí, como si no hubiese otra manera de comprender las cosas. Sin embargo, yo seguía realizándome preguntas sobre todas aquellas respuestas que me daban y pese a que intentaba aprender de éstas, comprendí que incluso los libros se equivocaban, dejaban espacio para pensar que, podrían existir otros planteamientos que explicasen tales hechos incomprendidos. Y así, llegué al misterio, intentando comprender la esencia de lo que no era ortodoxo y así poder dar una explicación desde mi particular punto de vista analítico y a veces inconsistente. Me di cuenta de que había ciertos enigmas que superaban incluso la propia existencia del ser humano y sobre todo su posible trascendencia. Cuando tenía doce años pude leer un artículo de una revista que conservaba mi padre, en el que un tal Friedirch Jürgenson hablaba de unas extrañas voces que recogía con un magnetófono y un micrófono. Después de leerlo, me di cuenta de que aquello era un verdadero misterio el cual no podía ser explicado por la ciencia. Y esto me cautivó. Así pues, seguí leyendo y buscando respuestas sin encontrarlas. Me di cuenta de que iba a ser un reto, en el cual hoy sigo inmerso. Cuando con quince años conocí a Bea, comenzamos a investigar el fenómeno de las voces psicofónicas de una manera metódica, pautada y lo más cientificista posible. Hoy, todavía seguimos haciéndolo.

Pedro Amorós en pleno trabajo de investigación a campo abierto

P.  Pedro, decía Hreman Melville que » en todas las cosas está oculto siempre un significado: de lo contrario, poco valdrían, y el mundo mismo no sería más que una cifra vacía». ¿Sin misterio la vida no sería lo que es? ¿Qué nos fascina tanto de lo oculto, de lo desconocido?

R.- Pues sí… nos fascina la posibilidad de conocer el mundo que nos rodea. El secreto del misterio no está en la grandeza de las cosas o de los actos, sino en el interior de cada uno de nosotros, en las cosas más sutiles que nos componen y que nos plantean la posibilidad de creer que nosotros mismos somos universos y dentro de cada uno de nosotros, existen enigmas que no comprendemos y simplemente asumimos como tal. El cariño, el amor, una mirada… todo esto, lleva oculto un mensaje que está liga antropológicamente al ser humano y del cual no somos conscientes. Tan solo sabemos que como una suave brisa de aire, actúa ligero como un sencillo parpadeo, que está y existe porque es patente y palpable. Y, sin embargo no se puede explicar con ciencia, no se puede encontrar en el interior de nuestro cerebro, ni tampoco de nuestra mente… sencillamente existe porque va ligado a nuestra evolución y forma para de todos los seres vivos. Quizás el problema que tenemos es que no sabemos ver o entender qué es lo que ocurre y por qué está pasando, pero sí, pasa… Ir tras el misterio de las cosas sin explicación, es lo más bonito que puede tener un buscador de realidades, y esto es lo que nos diferencia de algunas personas que piensan que todo está encontrado y explicado. Para mí, conforme se vayan resolviendo dudas en torno a determinadas cosas que consideramos misterios, se abrirán nuevas puertas que ocultarán otros paradigmas de la existencia. Yo sé poco, pero lo que sí sé, es que mientras perdure la existencia del ser humano, siempre habrá un misterio por descubrir, y esa será la ilusión de los que somos buscadores.

P. ¿Qué opinas de programas como Cuarto Milenio?

R.- Pues… verás, tanto Iker como Carmen han sido buenos amigos desde hace muchísimo tiempo y les considero grandes profesionales, así como a todo el equipo del programa. Creo que se están esforzando por hacerlo lo mejor que pueden, sin duda y es lo que creo que se transmite a la audiencia.
Pese a que el concepto de programa que a mi me gusta es lo que yo estoy realizando en mi canal de YouTube ( Aventura del Misterio ), soy consciente de que Cuarto Milenio es un gran programa que gusta a mucha gente y desde luego ha mantenido vivo el sentimiento del misterio para muchos, y esto es algo de agradecer desde mi punto de vista.

P. ¿Y de la proliferación masiva de grupos investigadores del misterio?

R.- Bueno… cuando yo comencé con todo esto, no había grupos de investigación tal y como hoy lo concebimos. Con la creación de la SEIP ( Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas) y a través de programas de radio y televisión como Radio Nacional de España, Cadena SER, Onda Cero, Radio España, COPE, Antena 3, TVE, Telecinco y otras cadenas, yo fui el impulsor para la creación de multitud de grupos independientes para la investigación de lo paranormal a través de la SEIP la cual he dirigido desde su fundación en el 1995. Por lo tanto, me encanta que aparezcan grupos de investigadores y/o experimentadores al respecto, es algo que mantiene vivo el espíritu del misterio cosa que siempre apoyaré. Como en todos los sentidos de la vida, hay buenos y malos grupos, pero no debemos dejar que los que no lo hacen bien rompan la ilusión de los que intentan ser honestos, humildes y honrados. Por ello, los que llevamos un poquito más de tiempo en esto, debemos formar e informar para que no anden como “pollos sin cabeza” a través del mundo del misterio. Uno de los objetivos que me propuse cuando creé mi canal de YouTube ( Aventura del Misterio) fue precisamente esto, por eso mis videos intentan formar a todos aquellos que quieren iniciarse de alguna manera en este mundo y entretener a los que sólo buscan pasar un ratito de misterio. Siempre intento que los espectadores me acompañen a investigar o experimentar y que así lo vivan y lo disfruten desde dentro, como si estuvieran allí.

P. Pedro, ¿Qué caso, relacionado con las psicofonías, de entre todos los que has tenido oportunidad de conocer, te impactó especialmente?

Esas viejas y solitarias casas en las cuales hace tiempo que ya no vive nadie… ¿O sí?

R.- La verdad es que mi dedicación en el mundo del misterio ha sido todo lo relacionado con la parapsicología; Casas Encantadas, Fantasmas, Poltergeist, etc… pero es cierto que, como te he comentado anteriormente, cuando tenía quince años comencé con Bea a experimentar e investigar en el mundo de la Transcomunicación Instrumental, que incluye la Psicofonía o Parafonía, y la psicoimagen. Por ello, para mí, cualquiera de las miles y miles de psicofonías que tengo catalogadas como tal, son enteramente especiales cada una de ellas, sin duda alguna. Sin embargo, es cierto que hay algunas que… sí, me resultan especiales y que son ahora el objeto de mi estudio e investigación, como las obtenidas en el pueblo viejo de Belchite, en el campo de concentración de Albatera o en lugares en los que se han producido hechos traumáticos donde, por desgracia, se han producido muertes masivas. Parece como si en estos lugares, se abriese una segunda línea espacio-temporal que recorre el tiempo presente de manera paralela y, como decía antes, se entrecruza de manera esporádica dejándonos escuchar algunos fragmentos sonoros que parecen no pertenecer a nuestro tiempo actual. Recuerdo grabaciones en las obtuve un avión haciendo un picado y soltando una bomba, una explosión de una granada, bombas explotando, disparos, el cerrojo y disparo de un fusil de la época, etc.

P. ¿Eres lo que conocemos como «médium»?

R.- Bueno, yo considero que todos somos de algún modo, un poco médiums. Pienso que nuestra naturaleza no nos ha dejado opción de escoger en qué medida o en qué sentido, pero creo que va implícito en nuestra propia evolución, por lo tanto sí, creo que sí tengo cierta mediumnidad, pese a que siempre me apoye sobre las doctrinas científicas o aparatos tecnológicos para intentar dar una cierta explicación a los fenómenos que estudio e investigo. En ocasiones percibo ciertas intuiciones que interpreto como normales y que pienso que tanto tu, como cualquier lector que esté leyendo mis palabras, habrá sentido en alguna ocasión aun sin saberlo.

P. ¿ Un médium nace o se prepara para serlo? 

R.- Desde mi punto de vista, como te decía anteriormente, la naturaleza nos ha dotado de esa capacidad de ser médiums a todos, solo que el grado de mediumnidad, así como la capacidad que se desarrolla para ello, puede variar. Con esto, pienso que todos nacemos médiums y que a lo largo del tiempo de nuestra vida, va variando en función del tipo de vida que llevamos y con qué o quien nos relacionamos. Podríamos compararlo como un deportista que entrena ciertos músculos de su cuerpo. Todos nacemos con esos músculos pero los que entrenan y los alimentan, los desarrollan mucho más que los que viven toda su vida sin hacer deporte. Nuestras capacidades extrasensoriales son potenciables y sin duda alguna, pienso que pueden entrenarse, pero eso sí, hay que saber bien dónde, cómo y con quién hacerlo.

P. La vida y el más allá, ¿Nunca sabremos qué se esconde al otro lado?

R.- Bueno, pues esa es la cuestión que nos ocupa… Se trata de uno de los grandes misterios que todavía está por resolver. ¿ Qué ocurre cuando morimos? Se trata de la pregunta de las preguntas puesto que si algo es cierto es que todos, absolutamente todos, desde el mismo instante que comenzamos a vivir, comenzamos a morir y a todos nos llegará el momento de experimentar la sensación de comprobar qué es lo que ocurre y qué es lo que pasará tras el óbito. Personalmante puedo decirte que no temo a la muerte. Estoy convencido de que cuando me llegue la hora, pasaré ese momento con la intriga y la ilusión que tengo cada vez que me meto en una casa encantada para investigar. Creo que sí, algún día sabremos qué es lo que nos esperará al otro lado. Quizás a través de la ciencia que seguro no dejará lugar a dudas para la sociedad. Aun así, también estoy seguro de algo, y es que no volveremos al mismo lugar, por lo menos tal y como somos o hemos sido.

P. ¿Tu personalmente has podido experimentar alguna experiencia tipo Poltergeist, por ejemplo?

R.- Desde luego que sí. A lo largo de los rodajes y experimentaciones para realizar los videos de Aventura del Misterio, he podido experimentar e incluso grabar en video, cosas difícilmente explicables. Desde mi perspectiva se trata de auténticos fenómenos extraños de origen poltergeist. Recuerdo una de las aventuras, en las que estaba investigando en una casa en la ocurrían ciertas cosas inexplicables. Una casa abandonada de hace dos siglos y situada en mitad de una montaña. Mientras estaba grabando con la cámara e iba a adentrarme en la habitación de matrimonio de dicha casa, un palo, perfectamente situado que se encontraba en un lateral, se desplazó literalmente solo y pasó por delante de mi cámara quedando atravesado en la puerta, como diciéndome: “ Aquí, no pases…”. Sinceramente fue así como pude sentirlo. Sin embargo y a lo largo del tiempo, pese a que este tipo de fenómenos son muy complicados de producirse, sí podría decirte que he experimentado muchas de estas cosas que a algunos les pondrían en estado de Shock Nervioso. Recuerdo por ejemplo en la casa natal María Gómez Cámara, la señora de las Caras de Bélmez, cuando una noche, varios de mis colegas y yo, pudimos ver como una silla de hierro se desplazaba sola a través de un pasillo, quedando subida al rodapié tras su periplo.

P. Pedro, ¿cómo es el día a día de un médium?

R.- Bueno, imagino que te refieres a las personas que tienen una capacidad mediumnica muy desarrollada y que tienen la capacidad de poder ver, sentir o percibir otras realidades que nosotros podemos pensar que se trata del mundo trascendental. Pues sí, creo que deben vivir con cierta resignación. No siempre es sencillo poder experimentar lo que pueda ser un mundo de esencias o energías invisibles para todos y después contar a los demás lo que has visto.
Creo que no es una tarea fácil.

P. Nos decía el escritor Juan Eslava Galán en su Más que palabras, que la duda es una buenísima cualidad que debería practicarse más a menudo. ¿dudar es sano entonces?

R.- Dudar es lo que hace que el ser humano vaya en busca de las realidades. La duda no es que sea buena, es totalmente necesaria y desde luego es la premisa para poder ser un buscador de realidades.Personalmente, te diré que soy bastante escéptico aunque en el fondo sí, quiero creer y creo pero como normal siempre intento demostrar con técnica o hechos lo que no puedo explicar a lo largo del camino de la investigación paranormal. Y esto se realiza a través de la duda.

P. Pedro, ¿Cómo ves el presente, y el futuro?

R.- Pues verás, soy bastante mal profeta, sin embargo en los tiempos que corren, no hay que ser muy buen adivino para darse cuenta que tenemos un arduo camino por recorrer y que sin duda está repleto de baches y contratiempos, tanto por la situación de pandemia que estamos viviendo como por el agobio social y económico que estamos experimentando todos los seres humanos del planeta. Siendo consciente de que esto se trata de nuestro presente, el resultado no debe ser nada bueno para el futuro, con lo que auguro unos tiempos de crisis tremendos, que muy probablemente alcancen su cúspide a mediados del años 2021 y se extiendan durante un periodo de unos cinco años, hasta que la sociedad se acostumbre de nuevo a vivir en un mundo poblado de grandes capitales y miseria social, sin términos medios.

P. Añade, por favor, lo que creas que deba ir al final de esta frase:  «Cualquier tiempo pasado fue…. «

R.- Cualquier tiempo pasado fue-ron las páginas escritas de una historia que marca el camino que la humanidad ha recorrido a lo largo de su existencia, y por ello debe ser recordado y estudiado con el fin de intentar enmendar los errores que han llevado a los seres humanos a odiarse, envidiarse y humillarse. El camino de nuestra evolución como especie, comienza con el sentido de conocernos a nosotros mismos y ser conscientes del hecho de que todos somos seres humanos.

P. ¿Eres una persona creyente?

R.- Sí, aunque quizás el concepto de divinidad que tengo, está un poco lejos de cualquier religión.

P. Pedro, ¿y la felicidad?

R.- Desde luego que sí… es algo que me rige, me guía y me acompaña desde el momento en el que me despierto, hasta el momento en el que me duermo. Y sí, doy gracias por ello, todos los días, cada hora, cada minuto, cada segundo y cada instante de mi existencia.

Para terminar te dejaré con una frase de mi cosecha que he utilizado en este artículo y que creo que puede venir bien para el tema: “ Mientras dure la existencia del ser humano, siempre habrá un misterio por descubrir.”

Más que palabras con… Santiago Ruíz

«Somos hijos e hijas de la Tierra y nuestra conciencia alberga un Universo de misterios inexplorados»

Una nota curricular es una ocasión preciosa, habida cuenta de que es una ventana
para asomarse a la vida de alguien. No obstante, es también un desafío imposible,
pues ¿cómo dar una idea real de la vida de una persona a través de la enumeración
de sus estudios, dedicaciones y logros profesionales? He redactado tantas notas
curriculares en mi vida, que hoy la que me importa es la de fondo, la descarnada, la
que no se redacta para impresionar a alguien, sino para desnudarse buscando
prender un destello de alma humana.
En la imagen, Santiago Ruíz en su etapa como Consultor Internacional en el Comportamiento Humano, en Atenas.

Santiago Ruiz Campos es, según he leído por ahí, un chamán en el siglo XXI. A todo esto, ¿qué es un chamán? os preguntaréis algunos. ¿Qué hacen? ¿Qué razón tienen de ser hoy en nuestro día a día del nuevo milenio? Santiago Ruíz nos responde a estas muy interesantes cuestiones, y algunas más en Más que palabras.
AD. Según el escritor Javier Arries, «Chamanismo es un conjunto de técnicas que permiten, a las personas que las dominan, o que saben como ejecutarlas, exteriorizar su conciencia fuera de su cuerpo.» Por su parte Chamalú nos dice que «Chamanismo es convertir la vida en una ceremonia, la naturaleza en un altar, y el amor en una religión.»
P. Santiago la pregunta es obligada, perdón, ¿eres o no un chamán?
R. ¡Jajaja! Es una cuestión que nunca sé bien cómo contestar. La palabra «chamán», que proviene de las montañas de Altai en Siberia, designa a los hombres y mujeres de conocimiento según la vía ancestral del lugar. Al igual que las palabras Yoga, meditación o espiritualidad, ha experimentado una simplificación –muy habitual en nuestro paradigma cultural- que reduce enormemente su significado y pasa a ser, en lugar de un contenedor de múltiples acepciones o una ventana a una realidad que no cabe en una palabra, un mero título asociado a una foto. Esa foto, cuando hoy dices Chamán en nuestro contexto social, ha sido pergeñada en el imaginario colectivo –con el impulso de las últimas corrientes dominantes en
medios de comunicación e instancias oficiales- como cosa estrafalaria new age, como tipo con plumas en la cabeza bailando en la selva, superchería, creencia irracional, vudú, pseudo-lo-que-sea… Por eso no la uso para mí: ni soy de Siberia, ni mi aprendizaje y linajes son de allí, ni tengo nada que ver con la foto que acabo de abocetar (por más que haya danzado en la selva, pero sin plumas en la cabeza… Y no existe titulación, carrera o colegio alguno que pueda integrar semántica y culturalmente el chamanismo en el paradigma occidental con lealtad y respeto a lo que realmente es, u otorgarle una credencial reconocida por nuestro sistema académico, cognitivo o profesional. Pues no es una profesión –aunque pueda suponer prestar servicios remunerados-, ni una carrera –aunque se estudie y mucho-, ni una filosofía –aunque contenga un ciclópeo cuerpo de pensamiento y práctica enfocados en el amor a la sabiduría-, ni
nada que se pueda ajustar a la secular compartimentación del pensamiento
occidental. Pero para entendernos en nuestro contexto cultural, Chamán es una palabra que yo adjudicaría a Sócrates, Pitágoras, Diógenes, Giordano Bruno, Gandhi e incluso Isaac Newton, que es justo uno de los que significativamente son usados para ratificar la separación entre magia y ciencia históricamente, aunque tengamos pruebas de que para él no era tan así….


Santiago durante la presentación de «Viaje de Ida»,el documental sobre chamanismo, en el Roots Festival en Açores, con el pelo rapado…

Desde lo que yo llamo chamanismo –prefiero llamarlo Camino de Conocimiento,
pues aunque sigue siendo una denominación limitada, al menos no está tan
contaminada de connotaciones de todo tipo-, las palabras son importantísimas,
máxime cuando van destinadas a uno mismo. Visto desde dentro, manejamos
varias “palabras-contenedor” de significados poliédricos y complejos, que van indicando el estado de evolución de una persona que se adentra en este camino. En mi caso, me gusta considerarme aspirante a Hombre de Conocimiento un Hombre Medicina, que son las denominaciones –insisto, muy complejas y llenas de matices- que mis maestros y maestras me han enseñado, pues son las que mejor reflejan la realidad. Pero si me presentan como chamán, comprendo lo que se quiere dar a entender y a veces no lo discuto, es demasiado prolijo…
P. Hay una figura bastante controvertida en el mundo del chamanismo, como es Carlos Castaneda. ¿Para ti quién es Carlos Castaneda?
R. ¡Wow, esa es toda una pregunta! Podría responder con un libro entero… Trataré de hacerlo sucintamente… El legado de Castaneda llegó de un modo mágico a mi vida, hace muchos años ya y marcó un punto de inflexión fundamental en el camino que hoy recorro. Soy desde el principio plenamente consciente de la controversia que su figura y obra han suscitado y aún provocan, pero a mí me llegó en forma de conocimiento práctico, de un manual veraz de instrucciones –como me gusta llamarlo- que yo estaba pidiendo, algo que existe en todas las tradiciones de un modo más o menos explícito y que –una vez puesto en práctica- produce los efectos que anticipa. Y por eso le estoy enormemente agradecido.
La corroboración es un elemento fundamental en el Camino de Conocimiento y no estamos hablando de creencias, congregaciones o dogmas, ni de seguir a ningún Gurú o Maestro, sino de poner en práctica, comprobar lo que sucede y validarlo con otras experiencias propias y ajenas. Así, mi vivencia con la Tensegridad fue mi bautismo en esto del “chamanismo” y durante años, aprendí y puse en práctica lo que tienen que enseñar los discípulos directos de Castaneda. Y su efecto es tan abrumador como difícil de entender si no se experimenta y conoce en profundidad. Castaneda –puesto en sus propios términos- generó un movimiento en el punto de encaje de la mente colectiva occidental, que no es poco. Su legado es un acontecimiento fundamental en la evolución reciente de nuestro paradigma cultural que abrió mentes, rompió esquemas y generó un misterio que inspiró y sigue inspirando a generaciones de buscadores. Si era chamán o farsante, si se lo inventó todo o lo rescató de la segunda atención, poco importa frente a este hecho. Lo importante es si lo que decía, se puede comprobar y es cierto en términos esenciales. En mi experiencia, lo es, hasta donde he llegado a corroborar. Personalmente, no soy nada mitómano y trato de no confundir al mensajero con el mensaje, al igual que –en plena sintonía con lo que me han enseñado y he vivido- pongo a funcionar mi propio y personal discernimiento, sin perder nunca de vista la totalidad de la foto: me consta la controversia sobre el personaje, como me consta que un “chamán” es un ser humano, sujeto por tanto a error, debilidad, vulnerabilidad y a ser malinterpretado, como yo, como todos y todas. Y que no por ello el conocimiento que transmite ha de dejar de ser válido. Es tarea mía comprobar si lo es y cómo, no tengo que creer en nada ni en nadie. O lo descubro por mí mismo, o siempre permaneceré fuera, enjuiciando desde el palco. Cierto es que con los años y al entrar en contacto vivencial y emprender prácticas y estudios también con otros linajes Toltecas, con el Camino Rojo (Lakota y otross) con el trabajo que se realiza en la selva amazónica (plantas de poder) y el altiplano andino, con el místico y matemático conocimiento ancestral Maya, el Dzogchen tibetano, el Hermetismo, el Pitagorismo, el Gnosticismo… entendí muchas esencias de lo que se plantea en la Tensegridad, las corroboré, ajusté en su caso y amplié grandemente su comprensión y alcance. Cualquier vía es correcta y ninguna lo es, dependiendo de cómo se transita, adónde nos lleva y sobre todo, si uno es impecable a la hora de entenderla, aplicarla y recorrerla. El Camino de Conocimiento es un camino de responsabilidad personal y al final, el camino es siempre uno mismo.También sucede que al usar nuestro libre albedrío, podemos darnos cuenta de que no es tan libre, por estar sujeto a férreos sistemas de creencia, lo cual es en muchas ocasiones un obstáculo insalvable para quien realmente quiera conocer y no juzgar o evaluar. En mi caso personal, me desvinculé hace años del colectivo congregado en torno a la práctica de la Tensegridad de Carlos Castaneda por razones personales, que muy bien pueden resumirse en aquella deliciosa sentencia de Groucho Marx, que aseguraba que nunca pertenecería a un club que le admitiera como miembro, lo cual me aplico al cien por cien. En todo caso, sigo practicando lo aprendido en el contexto Tolteca –ya desbordando el propio ámbito de la Tensegridad- junto a todo lo demás. Sigo porque sigue funcionando y cada vez es más profundo y apasionante, siempre nuevo. Por ello, mantengo un profundo agradecimiento por todo lo que me ha traído al ser y por los increíbles y reales hechos que han aportado y aportan su práctica y estudio a mi camino. Castaneda tuvo su propia historia, yo estoy en la mía y te aseguro que es asombrosa.
P. ¿Cómo llegar a ese estado alterado de conciencia chamánico?
R. Eso que así llamas, es en realidad un fenómeno natural en la conciencia humana. Se llega de incontables modos: por ejemplo- en mi caso- esto viene sucediendo desde que era muy niño. Lo que se hace en el contexto chamánico es favorecer ese paso natural a otro estado de conciencia que yo no llamo alterado, sin acrecentado, ya que no es una alteración propiamente lo que sucede; es más bien como si te quitaran las anteojeras. Sabemos desde antiguo que determinadas prácticas encauzan este paso voluntario entre estados de conciencia, prácticas que suelen estar asociadas a alcanzar el estado que denominamos “trance”. Un trance lo experimentas –por ejemplo- cuando llevas 200 km conduciendo y hay un momento en el que en tu conciencia se produce un sutil cambio, en el cual no dejas de estar consciente por mucho que no puedas –a posteriori- decir con exactitud dónde realmente estaba tu atención, a pesar de que sabes que estaba en
la carretera, en el coche, en tus pensamientos, el paisaje… de igual modo,


Esta imagen pertenece a la etapa de cuando Santiago era productor musical y estudiante de chamanismo en Brasil

reconocemos la calle donde vivimos inequívocamente, pero si nos piden que la describamos o dibujemos, casi nadie acertaría a elegir ni el color exacto del edificio dos números más allá del suyo. La conciencia humana es el terreno por excelencia de experimentación y estudio del chamanismo y por ello, se han desarrollado muchos modos –en función de culturas- de acceder al trance y tornarlo consciente. En Occidente se suele asociar trance –simplistamente- con “drogas”. Para empezar, las drogas no existen en el chamanismo; existen plantas de poder que –en algunos casos- incluso se emplean para ayudar a personas a superar adicciones a drogas. Son medicinas, por más que ahora en nuestro contexto esté prohibido decir esto si no ha sido avalado por una Facultad y vendido por una farmacéutica. Pero las plantas de poder son un recurso más y no necesariamente el más valorado por los chamanes. Las danzas, cantos, meditaciones, peregrinajes, privaciones y ayunos, etc… (desde la danza Sufí de los derviches a las recitaciones tibetanas, el Camino de Santiago, la dieta Ayurvédica o los inipis Lakota, en todo el mundo existen), todo está relacionado con acceder al estado acrecentado de conciencia, desde el cual podemos tornarnos conscientes para operar, obtener conocimiento y/o sanación, conceptos ambos que están íntimamente ligados desde esta perspectiva. Y es importante –a mi juicio- recordar siempre que lo que hacemos no es generar un estado de conciencia nuevo, sino aprender a transitar conscientemente entre los que existen ya de antemano, con un propósito virtuoso.
P. Cuales son las respuestas a las tres preguntas con las que abríamos esta
entrevista, Santiago.
R. Un chamán (hombre o mujer) es una persona de conocimiento que tiene una experiencia directa de la muerte como límite entre los mundos y puede de algún modo transitar entre ellos y extraer un beneficio –o perjuicio- de ello. A partir de ahí, esa persona puede decidir recorrer el camino de la verdadera magia, que podría definir, así a vuelapluma, como el arte de generar realidad propia teniendo en cuenta lo visible y lo invisible.
¿Qué hacen? Viven desde el servicio a la comunidad, en relación a sus talentos y capacidades, formación y principios y al entorno que les rodea, pero con las miras puestas en el salto al otro lado, al infinito, para lo que se preparan durante toda su vida. Su ámbito de acción es ilimitado, ya que no se contemplan divisiones entre disciplinas, sino la capacitación propia medida por la impecabilidad, honestidad e integridad que rigen la vida del chamán, o ese es el objetivo. En cuanto a su razón de ser en el siglo XXI, es la misma que en el XVI, el V antes de la era común o cualquier otro: la existencia de lo que llamamos chamanes dimana de la propia naturaleza humana y esta no ha cambiado en los últimos milenios, al menos en los aspectos esenciales, que son los que otorgan razón de ser a las personas de Conocimiento.
P. Según Javier Arries, con el cual compartiste un programa en Tiempo de Hadas sobre el tema que el chamán es puesto a prueba continuamente.

Durante temporada como camarero en un famoso restaurante japonés

R. Fue un placer aquel programa y compartir contigo, Javier y los otros
contertulios, pocas veces me he encontrado con personas tan formadas en este
ámbito y tan respetuosas, aunque no lo practiquen o compartan. Claro, al chamán
le pasa como al actor o actriz, o al médico, o a la jueza, o al periodista: siempre es
puesto a prueba porque así ha de ser.
Estamos acostumbrados a pensar que a un médico –por ejemplo- cuando le dan el título, le invisten de una autoridad y conocimiento que quedan ya otorgados, como si hubieran llegado al final del recorrido… esto es un error garrafal desde mi perspectiva, ya que uno ha de estar en evolución constante y aún así, ello no garantiza que se acceda correctamente al conocimiento, que es el paso previo para adquirir sabiduría. Conocimiento no equivale a acumulación de datos, ojo. Las pruebas nos mantienen atentos y nos obligan a cultivarnos y refinarnos, a adaptarnos al siempre cambiante río de la vida; en realidad, para mí el estar a prueba es inherente a esto que llamamos la existencia humana, a todo individuo nos sucede todo el tiempo. En el caso del Camino del Conocimiento, ello adquiere una dimensión muy profunda, ya que uno de los hechos innegables y fundamentales -al que tal vez podamos acordar que se puede llamar Verdad, así con mayúscula- es que somos seres que vamos a morir y no sabemos cuándo. A partir de ahí, esta Verdad -al ser asumida y aceptada en su totalidad- nos coloca frente a una prueba continua, pues la impecabilidad que se requiere para afrontar el que considero el hecho más importante de una vida –su fin-, está siempre en fase de entrenamiento, de prueba.
P:,¿Cómo era de peque el niño Santiago Ruíz?
R. ¡Jajajaja! Me encanta esta pregunta… era tragón, soñador, vago, sensible, llorón, y gigantesco para mi edad (sigo siéndolo), muy listo, artista, acomplejado, obediente, asustadizo… sufrí eso que llaman ahora bullying –y que yo sigo llamando maltrato- de modo reiterado y durante muchos años, pero ello no consiguió ni apagar mi alegría, ni aplacar mis ganas de vivir, ni moldearme en modo alguno que yo no haya decidido conservar conscientemente una vez adulto. Ni siquiera guardo rencores, ni deseos de venganzas o reconocimientos postergados. Quizá porque también conocí sobradamente el amor y la felicidad completos, lo cual dejó una huella indeleble en mi corazón que esta sí, he mantenido y alimentado. Y, sin
ninguna duda, el chamanismo me ha ayudado indeciblemente a vivir una vida plena y saludable a pesar de ello, o gracias a ello. Era un niño raro (lo sigo siendo). Por ejemplo, trataba de explicarles a otros niños (o mayores, si se dejaban) cómo puede uno pasar consciente a través de la muerte, o proponía jugar a entender el concepto de la divinidad, o del infinito y la eternidad. Y a hacer magia, era lo que más me gustaba. Eso tampoco ha cambiado… Era lo que llamamos un niño bueno; más tarde me agranujé y acanallé, pero eso vino después… Y luego estaban las continuas visitas a esos estados acrecentados de conciencia, ya fuera en la vigilia o en sueños, en los que a veces veía cosas que luego sucedían (en ocasiones tras años o décadas) y una configuración de lo que


«Una puerta que se abre en una marina, es la foto oficial de mi página de Facebook “Un Chamán en la Oficina”

llamamos “realidad” que nadie parecía ver… Todo ello me hizo un muy sociable solitario y me impelió a generar dos mundos: el que yo vivía solo y el que compartía con otros, que más tarde unifiqué.
P. ¿Una ciudad que hayas visitado y en la cual sientas esa energía especial? ¿Ciudad que no hayas visitado aún y que te gustaría hacerlo?
R. Podrían ser muchas respuestas. Esa “energía especial” está por doquier –si bien en unos lugares más identificable que en otros- pues es la energía de la vida consciente en todas sus formas y manifestaciones. Lo que sí he visto, son lugares donde el modo de vida la ha hecho invisible o mortecina y lugares donde se nutre y celebra. He viajado mucho y vivido en varios países, incluyendo muchos lugares de poder como Nazca, Machu Picchu, Sinaí, Luxor, Atacama, Grand Canyon,Stonehenge, Uyuni, Puma Punku, Venecia, Tiwanaku, Angkor Watt, Teotihuacán, Tula, Palenque, Talampaya, Monserrat, Meteora, Sant Michel, Delfos, Valle del Elki, Covadonga, los templos de Guang-zhou… escogería una ciudad por razones más sentimentales y sin duda, me dejaría muchas sin nombrar. Pero si he de elegir una ciudad (y no lugar), sería la que yo llamo el arquetipo madre de todas las ciudades y no por razones históricas: New York City, en la que he vivido y trabajado y que amo irracionalmente y a distancia. ¿Cuál me gustaría visitar? Tengo varias: una es Samarkanda, otra es Kyoto, otra Lhasa, otra Baranasi (creo que así se escribe ahora Benarés), otra Tombuctú, otra Zanzíbar, otra Jerusalem, otra Teruel… podría seguir, viajar es una de mis pasiones.
P. ¿ Los temas de salud eran competencia del chamán?
R. Eran y son, en tanto en cuanto el estado de salud es uno de los ejes
fundamentales de la vida consciente, del camino en la Tierra. Desde el
chamanismo, la salud se percibe como un asunto del que uno como individuo debe responsabilizarse plenamente y eso incluye buscar sanación cuando algo ha desbordado la capacidad de autogestión. Y se tienen en cuenta todos los factores que contribuyen al estado de salud: ajenos y propios, externos e internos, mentales, cognitivos, emocionales, fisiológicos, biológicos, medioambientales, dietéticos, de personalidad, espirituales, ideológicos, sociales, económicos… La salud es también –pues- un asunto poliédrico, que en el chamanismo se aborda
con la perspectiva de la interconexión entre todos los aspectos y sus
interrelaciones. Obviamente, para el chamanismo no todos los problemas de salud son resolubles y en el que yo conozco y practico, no existe diferenciación ideológica o metodológica entre un paracetamol y un masaje, una danza ceremonial, cirugía u homeopatía. La salud es un bien primerísimo y ha de cuidarse de un modo u otro, con lo que mejor haga efecto y cure. Y también aceptando cualquiera que sea la consecuencia, si esta no es la deseada curación. En el chamanismo que yo vivo, se parte de un estado de equilibrio saludable y vital; de conocerlo a fondo, fortalecerlo y vigorizarlo consciente y volitivamente. A partir del conocimiento de cómo funciona el sistema completo en


Nuestro entrevistado durante una actuación con su banda de rock, los “Harmonic’s Spitters”

salud, se abordan los desequilibrios. Y se trae atención también y de forma combinada, al aspecto espiritual en la salud, el único que no es tratado en nuestro
moderno y estupendo sistema de medicina occidental. Todo ello se aplica a la salud
de la persona, de la familia, del clan, de la sociedad, del ecosistema…
El chamanismo emplea la visión holística y global al tratar la salud como un
fenómeno multidimensional y sobre el que gravita siempre el miedo que expresa tan bellamente la historia del Buda Sakyamuni, cuando descubre la vejez, la enfermedad y la muerte. El budismo, por ejemplo, es absolutamente chamánico en su esencia, como el Yoga y todas las vías ancestrales, y todas se mueven también en un ámbito terapéutico, pues la salud es asunto esencial en nuestras vidas, ¿no? Ningún asunto esencial se ignora en el Camino del Conocimiento.
P. Somos más de 5000 millones de seres humanos en el mundo. ¿Crees que nos hemos convertido en una plaga? ¿Qué esto ya no hay quién lo sostenga?
R. Bueno, creo que somos muchos más… pero, ¿quién sabe? Desde mi perspectiva, de ninguna manera somos una plaga o –si lo somos- cumplimos una función natural. Para mí, estamos en fase de aprendizaje como especie, como conciencia colectiva, y como supra-organismo nos estamos dando de bruces con una dolencia, que se manifiesta en todas las enfermedades, problemas medioambientales, socioeconómicos y demás males que nos están aquejando en estos tiempos, cuando se supone que tenemos el mayor desarrollo en medicina, higiene, calidad
de vida, ciencia, tecnología, pensamiento, etc… de la historia.
Yo lo veo como si la Humanidad estuviera pasando un sarampión o similar.
Una enfermedad que te puede postrar en la cama, inutilizarte parcialmente y que se cobra bajas en el organismo, pero necesaria para el estirón que daremos después, un estirón de conciencia. Eso no quita que seamos un desastre como sociedad en muchos aspectos que debemos arreglar de inmediato, no porque estemos en peligro, sino porque es lo
correcto hacerlo. Es lo correcto porque es lo que favorece la vida, la salud y el bienestar que todos y todas deseamos. Pero no puedo creer que la inmensidad de la Tierra pueda ser amenazada por nosotros; si acaso, nos amenazamos a nosotros mismos y eso es lo que considero urgente corregir.
Tenemos todos los ejemplos que queramos para comprobar cómo la naturaleza –la Vida- tiene un poder de regeneración imparable, con o sin nosotros en la peli. Y tampoco creo que estemos tan zumbados los seres humanos como para autodestruirnos. Sí para ensuciar, desgarrar, romper, explotar, matarnos o herirnos entre nosotros y a lo que se ponga por delante, abusar, manipular… pero somos hijos e hijas de la Tierra y nuestra conciencia alberga un Universo de misterios inexplorados. Esta certeza también se está poniendo en su lugar a escala de la especie, ello es parte del sarampión, así lo veo. No contemplo en ello moralidad alguna, sino que percibo una ética natural mayor que nuestras consideraciones como especie –tal vez muy a lo Schopenhauer- la cual, cuando la comprendes y la pones sobre tus


Santiago dirigiendo a uno de los concursantes de la 1ª edición de Got Talent España, donde fue director artístico

ojos, aporta serenidad, equilibrio, armonía, belleza, felicidad y sublimidad. Esto también lo tenemos como humanos, hay que superar el sarampión.
P. Santiago, hablemos sobre la vida y la muerte. ¿Qué significado tiene vivir y morir para ti?
R. Me gustan las preguntas que haces, gracias. Para mí son las dos caras de lo mismo, como el Yin y el Yang que –enlazados- forman una tercera cosa (1+1=3) y se necesitan para ello. Una vez le pregunté a una de mis Maestras, al acabar una práctica ceremonial: ¿que es un chamán? Ella me miró con aquellos ojos que parecían no tener fondo y me respondió: una persona de conocimiento que de algún modo ha atravesado la frontera de la muerte y sigue aquí. La relación con la muerte y lo que hay detrás del velo es lo que define a un chamán, me hizo saber. Eso es lo que llevaban a cabo –por ejemplo- los Pitagóricos en sus prácticas de incubación: asomarse al Hades, que no era para ellos el infierno como lo conocemos nosotros, sino que se parece más –como concepto y a mi entender- a lo que en el Camino Rojo los nativos norteamericanos llaman el DreamTime o en el Toltecayotl, el Nagual. Obviamente, la asunción de que existe “algo” al otro lado (“algo” que puede permitirnos conservar la consciencia de ser, ajeno a premios o castigos, tan natural como este mundo) ha sido extirpada de nuestra cultura, que no de nuestra experiencia como seres conscientes. Yo he realizado ese tránsito de algunos modos, por eso digo lo que digo. No necesariamente hay que estar muerto en el quirófano, ver la luz y todo eso para esto que afirmo. Desde antiguo existen modos –como apuntaba- de asomarse al otro lado y a veces –como en mi caso- te arrollan sin que tú lo pidas. Para mí, la muerte es la prueba definitiva, como decía antes, para todo ser consciente. Una prueba donde nos damos el aprobado o no, por expresarlo de un modo cotidiano, del mismo modo que al irnos de una fiesta, nos damos cuenta de que, lo hayamos pasado bien o no, nos tenemos que ir. Si hemos bailado o no, bebido o no, conversado o no, si le hemos entrado a quien nos gustaba o hemos recorrido la casa y conocido a todos los invitados que hemos podido… No hay fórmulas para que, al llegar ese momento, nos sintamos agradecidos y con ese cansancio agradable que invita a regresar a casa -mientras la fiesta sigue- y cura el apego a lo que se acaba de experimentar. Cada cual lo vive como puede o quiere, es responsabilidad propia ese balance final y por ello, es responsabilidad propia cómo se vive, habida cuenta de que no sabemos cuánto tiempo tenemos, ni cuáles serán las circunstancias, avatares y peripecias que nos sobrevengan. La vida para mí es una apasionante, desafiante y muy pedagógica experiencia de la consciencia de ser. Exige estar muy despierto para extraer todo su potencial y ofrece sorpresas sin fin. Y la muerte es su culminación, la graduación final. Tal vez sea porque vivo con la plena conciencia de la existencia de ese Hades, DreamTime o Nagual, de ese más allá atestiguado por autores como Kübler-Ross en nuestro contexto cultural. Es otro asunto del que no sólo escribiría un libro, sino que lo tengo empezado bajo el título de “El Final Feliz”. No tengo miedo ni de mi muerte,


Imagen tomada en la redacción del programa mencionado, en tele 5.

ni de la de mis seres amados (y ya he perdido a algunos), sino que guardo una
encendida y paciente expectación –no exenta de respeto y humildad y sí de prisa
alguna- por volver a experimentarla.
Ello nutre, espolea y convive con mi amor por todo, mi alegría, mi salud y mi
vitalidad. La vida y la muerte, como un todo indisoluble, son lo único de que
disponemos ahora y por ello, las cuido a ambas. Pero para mí la vida no es algo mío (mi vida), sino un hecho maravillosamente misterioso, sorprendente y feliz que comparto, como inmerso en un océano incomprensible del que formo parte. Cuando me vaya, sé que saltaré a otro plano distinto y separado de éste, pero igualmente natural… Lo voy a dejar aquí, que acabo siendo extenso y prolijo en demasía…
P. ¿Un libro sin el cual no serías quien eres?
R. El Libro de Familia de mis padres, donde estoy registrado junto a mis hermanas y hermanos. Y luego están Sartre, Camus, Nietzsche, Tolkien, Ayn Rand, Franz Herbert, Lovecraft, Castaneda, K. Leguin, Borges, Campbell, Yourcenar, Hesse, Kafka, Huxley, Balzac, Tolstoi, Eurípides, Harari, Poe, Lorca, Calderón, Beckett, Scott Card, Mishima, Lao Tze, Cortázar, C.W. Ceram, el Bardo Thodol, el Pistis Sophia, el Marqués de Sade… lo siento, no puedo elegir… y mira que me has preguntado libros y casi todo lo que he volcado han sido autores…

Julio Cortázar, autor de Rayuela, alguien tan mágico como un gato, que Santiago menciona como uno de sus autores preferidos.


«Nunca la sabiduría dice una cosa y la naturaleza otra.» Con esta cita de Juvenal me despido de ti. Será un hasta luego, por qué deseo, y espero, que seas compañero en nuestros próximos programas de Tiempo de Hadas. Gracias Santiago Ruíz.
Y gracias a Arturo Almeida que nos presentó. ¡Un saludo desde aquí!
Será un placer volver a compartir con vosotros. Un abrazo y gracias.

Más que palabras con… Pere Parramon

«La inspiración fue constante durante los años en que escribí el libro. En mi caso, mientras escribo todo se convierte en estímulo, porque vivo conectado a esas historias y a sus personajes»

Otro libro antiguo de los que le gustan a la madre: lomo gastado, páginas manchadas, y olor de estanterías viejas. El niño lo abre por cualquier lugar, pasa páginas hasta que encuentra un título: «Hans mein Igel».


Así comienza este precioso libro azul océano, El noi saltador i la reina dels guardians rossos -El niño saltarín y la reina de los guardianes rubios-, del autor Pere Parramon, (Gerona, 1977), que he traducido personalmente del catalán, lengua original del libro. Os cuento: conocí a Pere durante la exposición de Vampiros. La evolución del mito, orquestada por La Caixa, en el edificio Caixaforum de Madrid, el pasado día 3 de marzo, justo una semana antes de que la pandemia de Covid19, cerrase este país a reja y cerrojo. Recuerdo que lo que más me llamó la atención de Pere fue su fino sentido del humor, alguien dirá tan catalán, su alegre ironía, y su maravillosa cultura cincelada entre universidades, museos, salas de cine, clases a alumnos de ojos y mente bien abiertos, apasionadas lecturas, y viajes a cercanos o remotos destinos a cuál más fascinante. Pere, director del Institut Rafael Campalans, en una localidad al oeste de Girona, Anglès (rodeada de bosques umbríos y misteriosos, y montañas de niebla y nieve), fue, así mismo presidente de la asociación Amics del Museu d’Art de Girona, y es blogger en la plataforma digital de noticias HuffPost, y autor de un libro maravilloso el cual estoy terminando de leer en estos días. El noi saltador y la reina del guardians rossos. Sí, claro, está escrito en la lengua de Jacint Verdaguer y Joan Manuel Serrat. Pero, como diría la muy vieja y más sabia aún, tortuga Morla, eso no importa. Os lo recomiendo si queréis leer más que palabras, pues son varitas mágicas que te llevan a otros mundos, a otras regiones, allí en donde se es feliz y se sabe. La siguiente entrevista te hará reír y pensar, y al terminar de leerla querrás leer también el libro azul de Pere El Noi saltador i la reina dels guardians rossos.

Pere entre libros. Buscad un libro azul océano, como una joya, y encontraréis El Noi saltador i la reina dels guardians rossos

Pere, ¿cómo era ese niño llamado Pere? ¿Cómo pasaba las tardes tras el cole? ¿Qué le gustaba más que comer con los dedos, y qué no? ¿Era más de dibujar, ver pelis, o leer, que de jugar al fútbol, por ejemplo?

Pere Parramon. El Pere niño pasaba las tardes dejando volar la imaginación, mediante el juego con los clicks, con los Pitufos, con el Exin Castillos –¡menudas batallas!–, la lectura con los cuentos clásicos –algunos, llegaba a memorizarlos palabra por palabra, de tanto leerlos‍–‍, las películas de la televisión –las que me dejaban ver y, cuando podía, las que no, sobre todo si eran de miedo‍, aunque luego no quisiera dormir solo–… Ah, y jugando con un hada que vivía en un agujerito de un árbol del colegio. Es curioso, de mayor, un día volví y busqué aquel orificio que era la puertecilla de su hogar arbóreo, pero ya no lo encontré. Entendí, claro, que ella ahora está con algún otro niño o niña, y ya no es mi a quien me corresponde verla.

El profe Pere en esta preciosa aula clásica

P. Contaba Jean Paul Gaultier, el genio díscolo de la haute couture, creador del estilo Le freak c’est Chic, que ya desde muy pequeño, adoraba dibujar, y que una vez en clase dibujó a una bailarina con medias de rejilla. Entonces su profesora le pilló, enfadada le pegó el dibujo en la espalda y le hizo pasearse así por toda la clase. Por el contrario, a Robert Redford le pasó algo muy parecido, él dibujó un árbol, por cierto, y su profe, lejos de humillarle como le pasó al pobre Jean Paul, le felicitó y le permitió seguir dibujando lo que quisiera en clase, pero no, por favor, cuando ella estuviese explicando. Como profesor de instituto, Pere, ¿crees que la educación libre, dejar que los niños hagan lo que les apetezca, crea genios, o por el contrario, lo mejor es una buena disciplina?

R. Como director de un instituto de secundaria, pero también como profesor e, incluso, como ciudadano –‍porque, la educación es un compromiso social y compartido‍–‍, pienso que la mejor opción es que los niños y los adolescentes se desarrollen en libertad y de acuerdo a sus aptitudes, tendencias y expectativas –‍afortunadamente, no hay dos individuos iguales‍–‍. Ahora bien, eso no quiere decir que les dejemos hacer lo que quieran, porque en sociedad, el hecho de ser libres implica actuar con tranquilidad dentro de un marco y unos límites conocidos y consensuados entre todos, y atendiendo no solo a las necesidades personales, sino también a las responsabilidades adjudicadas por el grupo; por otro lado, sabemos que, para potenciar la creatividad y la generación de respuestas más personales y originales, las personas necesitamos estímulos y retos. Está claro, por tanto, que el caso vivido por Redford sería un buen ejemplo; me gusta, además, porque entre líneas desmiente eso de que “la letra, con sangre entra”, ya que el conocimiento se construye mucho mejor con afecto.

P. ¿Qué dirías a unos padres cuyo hijo de 16 años no quisiera seguir estudiando, y sí, ser ilustrador, cantante, modelo, músico, o incluso Youtuber?

R. Les diría que nuestra función como educadores y como acompañantes no es la de trazarle a ese joven el camino a seguir, sino la de ofrecerle las máximas oportunidades para que pueda tomar cuántos más caminos, mejor. Y, eso sí, recordándole que, independientemente del sendero que escoja, deberá asumirlo con rigor, con capacidad de esfuerzo, y preparado para los baches y los charcos. No hay unos caminos más fáciles que otros, sino calzados inapropiados.

P. ¿El mundo del Arte debe vivir fuera de la realidad para que sea, o sin ella no es?

R. Ni lo uno ni lo otro. El arte contribuye a la construcción de la realidad –por tanto, en todo caso, si algo no es sin el otro, es la realidad sin el arte‍–‍. Como seres sociales y simbólicos, para relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo, necesitamos todo un juego de asociaciones y significados complejísimo en el que el arte es un activo de primer orden. El arte cambia porque cambian las maneras de pensar, y con sus cambios, cambiamos la realidad. En ese sentido, el arte nunca es escapista; incluso cuando nos consuela ante el dolor, porque no hay cura que se aparte de la herida.

En Plena Rioja Alavesa entre uvas y montañas, y al fondo Frank Gehry

P. ¿Un Artista debe estar comprometido con la actualidad histórica de su país, y del mundo en general?

R. Lo está, lo quiera o no. Hay artistas cuya actitud es de compromiso consciente, militante y explícito, pero incluso aquellos otros que parece que no quieren saber nada del devenir político o social que los rodea, acaban contribuyendo a los discursos imperantes en su tiempo –‍sean los oficiales y hegemónicos, o los de la disidencia y los márgenes‍–‍, por acción o por omisión. El arte es político por naturaleza, porque tiene que ver con los acuerdos y los desacuerdos inherentes a la vida en comunidad –a la vida en la polis, la ciudad que se encuentra en la raíz de la palabra “política”‍–‍.

P. Háblame de tu libro, ese cuento azul y tan fantástico, como la lámpara maravillosa de Aladino. ¿Qué pasó por tu mente (musas o hadas, o pelis, o un viaje lejano, tal vez), en el momento creador primero?

R. Pues todo empezó con la imagen de un niño encerrado en su cuarto. A partir de ahí empecé a estirar tanto de la situación literal, como de las implicaciones metafóricas que la rodeaban. Y la inspiración fue constante durante los años en que escribí el libro. En mi caso, mientras escribo –‍siempre estoy en el proceso de varios textos a la vez‍– todo se convierte en estímulo, porque vivo conectado a esas historias y a sus personajes, de modo que casi cualquier cosa que veo, oigo, huelo, siento, gozo, sufro o pienso se convierte en algo que puede pasar a formar parte de ellos. Por eso me paso el día tomando notas con el móvil. Es increíble lo presentes que están las musas tanto en lo extraordinario como en lo más cotidiano y cercano. Y también es asombroso hasta qué punto los personajes sobre los que crees tener el control, a la práctica son los que te guían a ti. En El noi saltador y la reina dels guardians rossos (que se podría traducir por El chico saltarín y la reina de los guardianes rubios) el jovencito que da nombre al libro, como su bella y rubísima madre o el Señor Hans, el amigo quién sabe si feérico o no, todos ellos me han acompañado y hablado a su manera.

P. Eres, lo sabemos, un rendido enamorado del cine. Pere, dime qué peli no te cansas de ver, por favor.

R. Mi favorita: El desprecio (Le mépris, 1963), de Jean-Luc Godard. Cine que habla cine que habla de contar relatos, y sobre cómo la historia de cualquiera también es un relato por contar: ‍la película explica las vicisitudes de una pareja interpretada por Brigitte Bardot y Michel Piccoli que participan en el rodaje de una adaptación de la Odisea de Homero dirigida por Fritz Lang (interpretado por el propio Lang)‍. Guion a partir de una novela de Alberto Moravia, música de Georges Delerue y la omnipresencia del Mediterráneo lleno de dioses y hombres… ¡una experiencia increíble!

P. ¿El videojuego matará a la estrella de cine?

R. No, en absoluto. En el siglo XIX también se dijo que la fotografía mataría la pintura, y no sólo no fue así, sino que le permitió nuevas vías de experimentación y de transformación. Lo que puede suceder es que el videojuego, como en general todo lo que tiene que ver con los mundos virtuales, inspire –‍o exija‍– cambios en los sistemas tradicionales de actuación y de representación. Ahí tenemos a la prodigiosa Robin Wright interpretándose a sí misma y convirtiéndose en avatar digital en la película El congreso (dir. Ari Folman, 2013): no solo no ha muerto, sino que se ha engrandecido. No creo que nada mate nada ni a nadie; en todo caso, estamos en el proceso de aprender a vivir con nuestras extensiones virtuales en los videojuegos, las redes sociales, los perfiles digitales, etc.

P. Pere, ¿en qué consistía tu trabajo para los Amics del Museu d’Art de Girona? Háblanos sobre ello.

R. Hace muchos años que soy socio, porque apoyar los museos y la cultura es un gesto de confianza hacia las personas y las comunidades que formamos entre todas y todos. Y, ¿qué mejor para hacerlo que los Amigos del Museo de tu ciudad? Luego, con el tiempo, invitado por la que entonces era su presidenta, M. Lluïsa Faxedas, pasé a formar parte de la junta directiva. Cuando ella finalizó su mandato, tuve el honor de recoger el testigo y ser presidente de la asociación‍. Bien como vocal, bien como presidente –‍aunque con atribuciones distintas, lógicamente‍–, el trabajo consistía en difundir las exposiciones e iniciativas del Museu d’Art de Girona mediante la elaboración de propuestas culturales complementarias, así como en organizar todo tipo de eventos que contribuyeran a ampliar la oferta cultural y artística de la ciudad –conferencias, conciertos, presentaciones de películas y libros, visitas y viajes culturales, exposiciones, etc.–. Desde hace más de veinticinco años, esta es una de las asociaciones de amigos de museos más activas de España, tanto en cantidad como en variedad de actividades. Hoy en día, por supuesto, sigo colaborando encantado con la junta de la actual presidenta, Eugènia Cros.

P. Te nombro a algunos artistas y tú me dices lo primero que se te ocurra. ¿Vale?

Niños mendigos, Murillo

Bartolomé Esteban Murillo

Sus granujillas callejeros. La calle hecha teatro, la cotidianidad elevada a la categoría de espectáculo. Sí, definitivamente, su capacidad –‍barroca, claro, pero también muy sevillana, creo‍– para resaltar lo glorioso de lo mundano.

Réne Magritte

Pues que esto no es una pipa. Me refiero a su cuadro La traición de las imágenes (Esto no es una pipa), de 1929, en el que se ve una pipa y, debajo, las palabras «Ceci n’est pas une pipe», en alusión al hecho de que lo que vemos no es el objeto, sino una imagen del objeto. Me encanta esta pintura, porque tiene que ver con todos los códigos culturales que rodean un gesto, el de mirar una obra de arte, mucho más complejo de lo que parece.

Francisco de Goya

Ahora mismo, lo primero que se me aparece es mi tesis doctoral, porque la he finalizado recientemente, y en ella uno de los artistas a los que hago más alusión es Francisco de Goya y Lucientes. Arte fantástico: Estrategias visuales de lo imposible, se titula.

Amedeo Modigliani

Lo que se me ocurre es hasta qué punto los artistas tienen la necesidad de distorsionar lo que se ve con los ojos para que veamos más allá de lo que es visible. Para comprobarlo sólo hay que naufragar en los ojos monocromos de sus retratos, especialmente los femeninos.

Tamara de Lempicka

Pues te vas a reír. Lo primero que me vienen a la cabeza no son los personajes sofisticados y elegantes que esta gran artista retrató… sino un pequeño títere de dedo que la representa y que tengo en el estudio donde trabajo, obra de la artista Marta Sureda. Para mi es importante rodearme de la vibración de obras de artistas a los que admiro y, en muchos casos, tengo el placer de conocer. El problema es que las paredes y las repisas se achican muy deprisa…

Jean Michel Basquiat

El valor del arte como denuncia de la injusticia, y su poder enorme para poner en valor la fuerza de la primera persona: “este soy y yo, y así se ve el mundo desde mí”, parece decirnos Basquiat brochazo a brochazo. Y menuda lección ser él por un instante.

Elizabeth Vigée Le Brun

Pues que es una vergüenza que todavía sean tan desconocidas mujeres artistas como Vigée Le Brun y tantísimas otras. Nos quedan muchas por reivindicar, por admirar y por colocar en los lugares que la historia del arte tradicional les ha vedado sistemáticamente.

El Bosco

Detalle de El jardín de las delicias, de El Bosco

El Bosco.

Es curioso, porque El Bosco suele despertar en mí una especie de sinestesia: al ver sus obras –‍muy especialmente El jardín de las delicias‍‍– oigo música, y todos los personajes se ponen en movimiento. Estando sobrio, palabra.

Bansky

Ay, pues el mercado del arte, y lo que sucede cuando fagocita y domestica un tipo de expresión artística que nacida en la calle y supuestamente rebelde.

P. ¿Qué me dices de tus colaboraciones en HuffPost? ¿Y en Tiempo de Hadas?

R. Mis textos tanto para el Huff como para otros medios tienen que ver las diferentes vertientes des de las que trato el arte en particular y lo visual en general. Esas vertientes son la docencia –‍sea en el instituto o en la universidad, a través de estudios reglados, o a través de formatos más divulgativos‍ para otras instituciones–, la crítica de arte y el comisariado de exposiciones –en los últimos años junto a Laura Cornejo, comisaria y cómplice en tantos proyectos–, y la literatura –porque desde la ficción se pueden abordar tantísimos aspectos que me interesan en el plano teórico–. Cada una de esas vertientes constituye un tipo de discurso distinto sobre un mismo tema, por así decirlo. Y todo, finalmente, por el placer de compartir la curiosidad que despierta el mundo que nos rodea. De ahí, la felicidad con que acojo cada invitación al programa en podcast Tiempo de Hadas, donde tengo la oportunidad de compartir ideas, contraponer argumentos y, en mi caso, aprender junto a personas a las que admiro tanto en lo profesional como en lo personal.

P. ¿Puedes contarnos cosas acerca de tu último libro?

R. La llengua dels ocells (La lengua de los pájaros, traducido al castellano) explica el viaje de dos guerreros que siguen un camino descrito en una canción para cumplir con un juramento; uno es un príncipe, y el otro un escaldo acostumbrado a versificar sobre todo lo que le rodea. Consiste en un relato íntimo y a la vez épico, porque trata de personas que quieren emular a los héroes de las sagas. Y, palpitando, a su alrededor, siempre las runas, mágicas, poderosas y transformadoras. Unas runas que incluso tendrán una presencia gráfica especial –Sd·edicions, la editorial, siempre cuida muchísimo la adecuación de la forma al contenido, eso es algo que ya has podido comprobar con el azul de cobalto que envuelve El noi saltador i la reina dels guardians rossos‍–‍. Todavía no tenemos fecha de lanzamiento, pero espero que pronto ya tengamos el libro entre las manos.

P. De pronto tienes un Delorean a tope de condensador de fluzo y te puedes escapar una hora a cualquier momento de la Historia. ¿Cuál?

R. Como el condensador está al máximo, iría a muchos, por supuesto, pero el primero quizá sería el momento en el que Alejandro –luego llamado Magno– montó por primera vez al caballo Bucéfalo y le enseñó a no temer su propia sombra.

P. ¿Qué es “pereidolia”?

R. Es mi perfil en Instagram. Se trata de la fusión entre mi nombre, “Pere”, y el término “pareidolia”, que hace referencia a esas imágenes que parecen cosas que no son –‍nubes que semejan dragones, manchas de humedad que se confunden con apariciones marianas, montañas marcianas que forman esfinges, etc.‍–‍. De nuevo, los juegos entre lo que vemos y lo que sabemos, entre la percepción como mecanismo físico y como construcción mental. La palabra-nombre “@pereidolia” se le ocurrió al amigo que me sugirió unirme a esta red social y, ni que decir tiene, me faltó tiempo para hacerle caso.

P. Para terminar, ¿qué cosas importan a Pere Parramon hoy?

R. Muchas, querida Ada. Pero las primeras, las que no son cosas y a menudo tratamos como tales, las personas.

Gracias a tí, Pere. ¿Sabes? esta entrevista me ha hecho pensar. Y también reír y sonreír. Ahora siento ganas de leer el libro azul de Pere, El Noi saltador i la reina dels guardians rossos. Voy a buscarlo.

Ada García

Más que palabras con… Juan Eslava Galán

«Hay que dudar de todo. Somos demasiado crédulos por vagancia. No nos enseñan a dudar y por eso gobiernos y gurus, políticos sociales o religiosos nos llevan al huerto».

A Juan Eslava Galán tuvimos el inmenso gusto de entrevistarle en la primavera de 2018, en Tiempo de Hadas para World Press radio. Durante aquella tarde de radio, en nuestro estudio situado en pleno barrio de Malasaña, en el Madrid aún con reminiscencias de organillos y clavel en la solapa, de limpiabotas niño, o de señor bigotudo con bombín,  el autor de En busca del unicornio, premio Planeta 1987,  La Historia de España contada para escépticos, o El Catolicismo explicado a las ovejas, hizo gala de ese fino humor que a mi, personalmente me encanta, y con el que disfruto tanto al leer sus libros. (Esta entrevista la podéis disfrutar en Ivoox o YouTube). Juan, que a veces ha escrito sus obras bajo el pseudónimo de Nicholas Wilcox, es jiennense de nacimiento, como dicen ahora que también lo fue Jorge Manrique, o Manuel Fernández Muñoz.

Ada G. Juan, ¿Cómo transcurrió tu niñez, la de esos años cincuenta que tan bien describes en muchas de tus obras, por ejemplo, De la alpargata al seiscientos? ¿Te gustaban el fútbol, el cine, los tebeos cuando eras pequeño?

Juan Eslava Galán. El fútbol nunca me ha gustado. Los tebeos, sí. Los de mi época Roberto Alcázar y Pedrín, El capitán Trueno, El cachorro…

P. Tu familia era una familia religiosa. ¿Ibas a misa, como todo buen español, los domingos y fiestas de guardar, o preferías corretear por las calles estilo Huck Finn?

R. Iba a misa, era la España nacional-católica. Y rezaba el rosario dos veces al día en el colegio y en casa. Demasiada misa para tan poco niño, que dice Terenci Moix.

P. ¿La pobreza, el hambre, la falta de libertad, hace artistas?

R. No lo creo. El artista nace  de algo de talento congénito  al que se le añade  mucho trabajo.

P. Tu fuiste un muchacho andaluz, que en los años sesenta se marchó al Reino Unido a proseguir sus estudios. Para tí sería como para Atreyu, el personaje de La Historia interminable, de Michel Ende, llegar al reino de Fantasía. ¿No? 

R. No exactamente porque yo llevaba años viajando los veranos por Europa (era fácil entonces hacer autostop) y ya estaba acostumbrado a la diferencia cultural y a la convivencia con extranjeros. Desde luego había un abismo entre España y el resto de Europa.

P. Juan ¿Dios existe?

R. Nunca he creído en Dios que yo recuerde. Ni siquiera cuando hice la primera comunión que por cierto fue sacrílega (lo he relatado en un cuento). Soy agnóstico desde que tengo memoria. Sin embargo siento un gran aprecio por la Biblia como obra humana y lamento que casi nadie la conozca entre nosotros, los educados en países católicos, porque creen que es un libro religioso y no saben lo que se pierden . La Biblia es en realidad una biblioteca y en ella hay libros aburridos, pero otros son divertidos, sabios, interesantes, entretenidos y buena literatura. En mi libro intento convencer a los que no creen en ella para que la lean. Es literatura.

P. Bajo tu punto de vista, ¿dónde colocarías  la Biblia, en el estante de Ficción o en el de No ficción? 

R. Ficción.

P. ¿Escribir sobre la Biblia es muchísimo menos peligroso que hacerlo sobre El Corán? ¿ Por qué la Biblia puede tolerar el tratamiento caricaturesco sin peligro para los autores, tipo Charlie Hebdo, y por el contrario, con El Corán hay amenaza real de muerte?

R. El Cristianismo experimentó en el siglo XVIII la experiencia de la ilustración que deslindó delito de pecado; el Islam no ha tenido esa ilustración y todavía une pecado a delito.

P. Cuando hace unos años, durante la Semana Santa de 2019, ardió Notre Dame de Paris, no fueron pocas las voces que se alzaron contra el  importante desembolso que iban a suponer las obras de restauración de la catedral parisina. Estas voces tan críticas contra la iglesia católica, pedían donar ese dinero a las personas más desfavorecidas del mundo. ¿Que se mueran las catedrales, entonces? 

R. Desde luego que no. Debemos mantener las catedrales. Son un capítulo muy importante de un legado cultural al que jamás deberíamos renunciar.

P. Juan, ¿Porque escribes preferentemente para escépticos? La pregunta no va en absoluto, exenta de ironía, claro. ¿Dudar es la cualidad del seso bien formado?

R. Hay que dudar de todo. Somos demasiado crédulos por vagancia. No nos enseñan a dudar y por eso gobiernos y gurus políticos sociales o religiosos nos llevan al huerto.


P. Juan ¿Qué está pasando en España? ¿Estamos como dice Yolanda Fuentes, la ex responsable de Sanidad en la Comunidad de Madrid, apurando los últimos minutos del Titanic?

R. Claro que no. Toda esto pasará. Desde luego va a pasar factura a los que ahora son jóvenes que heredarán una deuda enorme y muchos servicios que no podremos mantener. Eso es lo triste que una generación va a vivir peor que la de sus padres.

P. Juan, tu y  Almudena de Arteaga en Conversaciones en la Catedral, en Burgos. Cuéntanos un poquito más acerca de este fantástico evento.

R. Conversar con Almudena, una mujer y una escritora a la que tanto admiro, en la capilla de la catedral de Burgos ante unos burgaleses atentos y encantadores. Es uno de esos momentos de tu vida que te dejan un recuerdo imperecedero, una especie de plenitud y te hace pensar que vale la pena todo el esfuerzo que requiere ser escritor.

Gracias por tus palabras, por tu tiempo, y por tus libros, Juan Eslava Galán. Cuidate.

Ada García

Más que palabras con… Gerardo Alonso Zahonero

«RECIENTEMENTE HE PUBLICADO EL LIBRO ODONATA, UNA OBRA DE TEATRO EN VERSO QUE HABLA DE LA SOLEDAD, ALGO A LO QUE SE ESTARÁN VIENDO FORZADAS MUCHAS PERSONAS EN ESTOS TIEMPOS».

Gerardo Alonso Zahonero, Madrid, genial ilustrador de libélulas encantadas, hadas, hombres-bosque, oleajes a pie de lienzo, guerreros de la noche y soldados de la bruma. Además es un Poeta, con todo lo onírico, majestuoso y mágico que entraña esta palabra. Poeta y dramaturgo. Casi nada. Gerardo habla suavemente, nunca le he visto interrumpir a nadie, ni durante los programas, ni entre amigos. A veces escucharle serena, y otras veces piensas que lo que un artista tiene que decir, lo dice muchísimo mejor con sus obras. Más que palabras, la nueva sección de entrevistas de Tiempo
de Hadas inicia con Gerardo, el poeta, el ilustrador, su nueva temporada. Que ustedes lo disfruten bien.

P. Gerardo, la pregunta es inevitable: ¿Qué es para tí el Arte? ¿Eres antes poeta, o ilustrador?

R. Para mi cerebro el arte es la capacidad que tenemos los seres humanos de hacer algo que sea sustancialmente creativo e innovador, para lo cual se necesita una calidad técnica remarcable y el empleo normalmente de una buena cantidad de tiempo para poder desarrollarlo. Es algo tan maravilloso y preciso como las obras de mármol de Bernini y los versos de Espronceda.
Para mi corazón el arte reside en cualquier cosa que pueda parecerte hermosa, independientemente de si es algo considerado normativamente bello, creativo o majestuosamente bien elaborado. Es algo que puede residir en los colores del dibujo de un niño que usa por primera una nueva caja de lápices y en las proporciones áureas de una rosa floreciente antes de que llegue el otoño. Soy antes persona que cualquier otra cosa, de clase trabajadora.

El artista madrileño Gerardo Alonso Zahonero

P. ¿Qué recuerdas de tu infancia? ¿Fuiste un niño feliz? ¿Crees que la infancia es el castillo de hadas al que volvemos siempre cuando de adultos, las cosas no nos van tan bien?

R. De mi infancia recuerdo muchas cosas, casi tantas como las que habré olvidado. No era un niño especialmente feliz, pero cualquiera de las alegrías que he vivido han hecho que el resto de circunstancias merecieran la pena. En mi caso considero que el castillo de hadas al que puedo volver siempre que la realidad me golpea y me abate fue construido lentamente a lo largo de los años, la primera piedra la colocó aquel niño que fui y lentamente se ha ido construyendo a lo largo de los años, creo que la mejor de las fortalezas mágicas no solo depende de la solidez de sus murallas, también es necesario que posean floridos jardines y rincones oscuros donde las ninfas y los monstruos puedan crecer y convivir para mantener la
magia con vida.

Magnífico dibujo de Gerardo AZ. ¿Será este niño el artista? ¿Vosotros que pensáis?

P. ¿Recuerdas cuando comenzaste a dibujar? ¿Y a escribir poesía?

R. Imagino que empecé a dibujar la primera vez que cogí un lapiz de colores, una tiza o algo similar. Seguramente mi madre sea la que realmente recuerde a qué edad fue.

R. Comencé a escribir poesía, versos sueltos, cuando sentí que se me rompía el corazón por primera vez, e intente pegar aquellos fragmentos con palabras. Tendría diez u once años y muchos pedazos que juntar.

P. El pintor hiperrealista norteamericano Richard Estes, dice que lo improbable maneja nuestras vidas. ¿Para tí esto es o no cierto?

R. Yo creo que lo improbable nos puede cambiar la vida, pero lo probable es lo que la maneja. Pienso que lo más probable para una persona que nace en el seno de una familia económica y emocionalmente sana, es que tenga acceso a formarse en el ámbito que quiera y que sea capaz de desarrollar su vida a su gusto, esquivando las malas rachas que pueden ocurrir a lo largo de la vida de cualquiera; lo más probable para alguien que nace en un estrato social bajo es que termine su vida en ese mismo estrato por mucho
que se esfuerce por salir de el.

P. Gerardo ¿cuales son tus musas? ¿Dónde encuentras la fuente de tu inspiración?

R. Dejando aparte a las Odonatas, mis musas residen en cualquier lado. Aparecen tras un paseo por la playa o ver atardecer en el monte. Aparecen con los truenos y el olor de las tormentas y tras el rastro de una lagrima cayendo por la mejilla. Creo que las musas están por cualquier lugar solo hay que fijarse bien y no asustarlas.

P. ¿Crees que el Arte en nuestra época está hiper valorado? ¿Nada que ver con el Mundo Antiguo, Renacimiento, o Impresionismo? ¿Qué hay mucha estafa y mucho Traje nuevo del emperador, según el cuento de Andersen?

R. Creo que hay formas artísticas que a mí me parecen sobrevaloradas dentro del arte moderno y el arte contemporáneo, pero también las hay maravillosas. El lado negativo es que a veces parece que se da valor a cosas que no parecen haber sido hechas con esfuerzo, habilidad o sentimientos. El lado positivo es que hay gente que sigue creando, y están por cualquier lugar, escondidos, trabajando, solo por el placer de crear.

P. ¿Por qué en España merece tan poco, y es tan desagradecido ser artista?

R. El arte es algo muchas veces subjetivo y aunque siempre hay obras de las que es difícil dudar de su calidad artística no suelen ser la mayoría. Vivimos en una sociedad capitalista en la que es necesario ganar dinero para cambiarlo por bienes o servicios que nos permitan vivir y el arte muchas veces no tiene un valor económico que pueda cuantificarse y no se considera un servicio básico para la vida de las personas. Por esto es muy complicado a veces que las habilidades artísticas de una persona le generen los
ingresos necesarios para cubrir sus necesidades básicas y seguir desarrollándose como artista, en cualquier parte del mundo y en España en concreto. Si que es cierto que muchas veces se valora más poseer un modelo mejor de Smarthphone aunque cueste 500 euros, que gastarse 20 euros en un libro o 150 en una obra original de un artista

Odonata. Poesía ilustrada y teatro en verso. Una maravilla de trabajo que recomendamos muy insistentemente desde aquí.

P.¿Cómo ves la actualidad?

R. Cada vez la veo más desde la barrera, me siento muy ajeno a la manera de ser que me transmiten las personas. Tengo la sensación de que la socieda d lleva guardando mucho tiempo odio hacia el prójimo y que se carece de empatía.

P. La nana del Hada Blanca cuyo borrador, he tenido el placer de leer hace poco, me parece sencillamente sublime, con un desenlace impactante donde los haya. Sé que no te gusta hablar de proyectos nuevos por si se gafan. Si ahora te apetece ¿Qué últimos proyectos, obras, sueños has puesto en marcha? Háblanos de ellas.

R. Recientemente he publicado el libro Odonata donde he recopilado poemas e ilustraciones de 3 años y una obra de teatro en verso que habla sobre la soledad, algo a lo que casualmente se estarán viendo forzadas muchas personas en estos tiempos de aislamiento social en los que vivimos. He realizado una portada para un amigo y algunos encargos mas que han ido saliendo sueltos.
Como bien has dicho tu ahora estoy trabajando sobre la obra La nana del Hada Blanca en la que aun tengo que desarrollar el estilo de las ilustraciones y después crearlas. De lunes a viernes tengo un trabajo que no está relacionado con actividades creativas cuyo salario me permite comer y dormir bajo techo con dificultades, el tiempo restante de mi vida intento emplearlo en construir ese castillo mágico del que hablábamos antes
para que no se venga abajo.

P. Gerardo, ¿para ti qué es el éxito?

R. El éxito es conseguir aquello que deseas, no necesariamente tiene que ser algo ostentoso. El éxito puede ser acabar de escribir una obra y que te guste el resultado.

P. ¿Qué cosas importan a Gerardo Alonso Zahonero?

R. Como dijo Cernuda:
Porque en la vida no hay más realidades que éstas:

Un destello de sol, un aroma de
rosa, el son de una voz; y aun así de vanas y efímeras son lo mejor del mundo, lo mejor
del mundo para mí.

De manera más prosaica me importa que mis seres queridos estén bien y llegar a fin de mes, me imagino que como a cualquier persona.

P. Ser poeta no es una ambición mía. es mi manera de estar solo, dijo el gran poeta portugués Fernando Pessoa. ¿Qué opinas tú?

R. Me parece una muy bonita manera de estar solo.

P. Por último, dime el nombre de un artista que te haga estar a gusto allá donde fueres.

R. Hay muchos, pero sobre todo intento que me acompañe la música y la poesía. Considero que tengo unos gustos amplios y no se me ocurre un solo artista, si no cientos.

Ada García.