LA CABEZA DE MEDUSA borrador

EL ARMARIO

En esos días que todo parece salir a pedir de boca en esos días que la vida te sonríe, como una gioconda feliz de serlo más allá de un cuadro y más allá de los siglos. Es en esos día en los cuales todo está bien, cuando de pronto, algo misterioso, inquietante, ocurre. Un armario frente a un espejo, más que un espejo en un armario, producen según doctas y menopáusicas brujas del Facebook, y sabios hechiceros de listín telefónico, un desarreglo en las corrientes de fluidos cosmicos, en las energías wikanas, en los karmas, kermes, y demás artilugios mistéricos de estar por la casa, en zapatillas y bata de peluche. Un día mi vecino Richard, el estudiante de medicina, persona racional, completamente alejada de esos mundos de Arcanos y Enigmas a los que tan aficionados son algunos homo sapiens, pues bueno, que Richard, con su cabeza llena de cortisol en muy buenas condiciones, y su corteza prefrontal maravillosamente en forma, bebia los vientos del desamor por una compañera suya de clase, pero de clase de francés. Brigid Canet escribía poemas, adoraba los cuentos góticos, cuanto más terroríficos mucho mejorrrrrrrr , Brigid era morena, pálida, dulce y parecía más un ser feérico, que alguien real. Pues nuestro amigo Richard, cada día más enamorado de ella, y ella que solo tenía ojos para Mahler, Bécquer, Lovecraft, y Allan Poe, iba volviéndose cada vez más oscura, más gótica, más inaccesible. E

Brigd tenía un armario en su habitación

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