MÁS QUE PALABRAS CON… JAVIER ARRIES

Javier Arries, astrofísico, profesor, periodista, y ensayista.

Javier Arries acaba de publicar “Espíritus y seres de la Mitología Nórdica”, de editorial Luciérnaga. Un libro magnífico, de esos que te acercas para leer un poco para ver de qué va, y sin darte cuenta, ya te has leído medio libro. A Javier la voz le sale como a otros las caricias, con esa cadencia profunda, suave y recia que envuelve las palabras, y que nos hace estar absolutamente pendientes de su persona. Ante un congreso de más trescientas personas; en clase, frente a veinte alumnos en pie de guerra; en la intimidad de un estudio de radio, ya sea RNE, o Tiempo de Hadas, Javier Arries tiene el don innato de saber comunicar. Y sabe muy bien, contarnos cosas sobre vampiros, sagas, vikingos, dioses y arcaicos, casas encantadas, muñecos diabólicos, faraones y cámaras secretas, que nos dejan sin aliento y con la mente maravillosamente ocupada por esas fascinantes historias. Geofísico, profesor, y autor de obras como Magia en el antiguo Egipto, Vampiros. Bestiario de ultratumba, Objetos malditos, Chamanes. Los amos del fuego, su penúltimo libro publicado Magia y religión nórdicas, va ya por la tercera edición y se ha convertido, en estos difíciles tiempos de contagios, COVID  y confinamientos, en un éxito enorme. Encima su sección en el programa de RNE Una noche en el laberinto, va también viento en popa hacia el más rotundo éxito. Y, ¿os cuento un secreto? Javier arranca blues, a veces galácticos, de la muy vieja y negra Alabama, con su Gibson.

Javier, tras Magia y religión Nórdicas ¿por qué ahora Seres y espíritus de la mitología nórdica?

Porque me quedé sin espacio en Magia y Religión Nórdicas. ¡Me iba de páginas! Y ya el libro de por sí es extenso. De modo que me quedé con las ganas de ampliar el capitulo que dediqué a algunas criaturas del folclore germánico. Además, muchos lectores, me comentaban que el libro les había encantado, pero que aquel capítulo les había gustado muchísimo. De modo que me planteé terminar lo que dejé allí esbozado. Y el resultado ha sido una obra de más de 488 páginas en las que me despacho a gusto con una multitud de criaturas que, según el folclore germánico habitan ríos, montañas, lagos, cascadas, minas, rocas, el aire, el mar, e incluso mundos diferentes al nuestro. He estudiado su evolución con el cristianismo hasta llega a nuestros días, el aspecto que tienen, como viven… En fin, es prácticamente una enciclopedia sobre esos seres descritos en cuentos, sagas, baladas, leyendas, y el imaginario popular de las gentes del norte.

P. ¿Qué es lo que te resulta tan atractivo del mundo Nórdico antiguo?

Es una cultura fascinante. Sus mitos tienen una garra especial, una fuerza descarnada, épica, y a menudo cargado de segundas lecturas, de lecciones de vida, y de una visión animista que contempla el mundo y sus criaturas como algo en perpetuo movimiento, vivo, lleno de seres que no se ven hasta que ellos quieren y que interactúan con los humanos. Cuando uno empieza a conocerla es difícil sustraerse a su encanto.

P, ¿Qué le gustaba al niño llamado Javier? ¿Te gustaban ya las mismas cosas que te gustan ahora, leer, las sagas, las guitarras, los vampiros?

De todo… Por un lado, me encantaba aprender, leer, curiosear, investigar el porqué de las cosas, saber cómo funcionaban… Me encantaba destripar relojes y radios, fabricar cohetes caseros a base de papel de aluminio y pastillas de cloruro potásico,… De ahí viene mi afición por las Ciencias Exactas (Matemáticas, Física, Química). Pero me encantaba también la historia, las religiones, las mitologías. Me gustaba además todo lo que tuviera que ver con las cosas que no habían sido explicadas, que son un misterio, el mundo de lo sobrenatural. Y de ahí mi gusto por la parapsicología, la Alquimia, la Cábala, las mancias… Y, por supuesto, me aficioné desde que tengo uso de razón, a la litaratura de terror, las películas de miedo, los vampiros,…  La afición a la guitarra me vino cuando era un chaval de instituto y, como tantos otros, descubrí la música y se convirtió en pasión. Ahorrando, conseguí mí primera guitarra, ya un poco rota, pero que todavía me acompaña.

P. ¿Te hubiese gustado tocar en una banda de rock and roll?

R. Claro, pero eso conlleva mucha dedicación y muchas horas al día. Y hay otras tantas cosas que me interesan que me lo tomé desde siempre como un hobby. Pero por supuesto que no habría estado nada mal tocar en una banda.

P. Vampiros. Bestiario de ultratumba, se ha convertido en ese oscuro objeto del deseo literario que muchos quieren tener. De vez en cuando vemos por internet al precio que se vende en la actualidad, 300 euros. ¿Para cuándo una nueva edición de esta legendaria obra tuya?

R. Pues lo cierto es que mucha gente me lo pide, y yo mismo le doy vueltas a hacer una edición revisada y aumentada. De hecho, creo que crecería tanto que estaría muy bien rehacerla en dos volúmenes que pudieran leerse de forma independiente, pero que se complementaran entre sí. Es una idea a la que le doy vueltas, porque evidentemente, desde que salió, han aparecido noticias nuevas, hallazgos arqueológicos, etc.

Desde el antiguo Egipto, hasta las gélidas tierras escandinavas, pasando por territorios cuajados de leyendas vampíricas,
o por el fascinante mundo de chamanes, y aojadores, los libros que ha publicado Javier Arries son pura aventura, cultura, y magia. Un tesoro de papel y tinta.

P. En tu libro Objetos malditos nos hablas de casas, joyas, y hasta juguetes famosos a los que se les adjudican maldiciones y todo tipo de desgracias. Javier, ¿tu personalmente has tenido alguna experiencia al respecto?

R. Con las aficiones que tengo, con el tiempo, han pasado por mis manos todo tipo de objetos, y he estado en muchos sitios de los que, como comento en Objetos Malditos, se ha dicho que estaban vinculados a todo tipo de fenómenos. En cuanto a edificios o lugares con mala fama, en muchas ocasiones he presenciado los típicos bajones de temperatura, raps, puertas que se cierran, bombillas que estallan; a veces incluso he creído percibir sombras o luces por el rabillo del ojo… Pero en la mayoría de los casos creo que no hace falta acudir a explicaciones de tipo paranormal, aunque siempre hay alguna experiencia que te impresiona más que otras. Lo malo de este tipo de experiencias es que a menudo, por su subjetividad, no hay forma de saber a ciencia cierta si hay algo más allá de lo meramente físico en ellas. Y si hablamos de objetos, pues personalmente no he sufrido ninguna experiencia negativa; pese a que he poseído objetos, como alguna que otra máscara japonesa y algún que otro objeto más o menos exótico, de los que se decía que estaban «impregnados» con alguna fuerza «oscura».

P. ¿Te arriesgarías a comprar un objeto que te guste mucho, una espada, una pintura, con una leyenda de maldiciones detrás?

R. Bueno, en tanto tiempo también aprende uno como «limpiarlos». Por si acaso… Hablando en serio, mucha gente tiene la costumbre de realizar todo tipo de pequeños rituales para despojar de posibles influencias negativas objetos que compran o que les regalan. Es muy corriente, por ejemplo, sumergir objetos pequeños, como joyas u objetos similares, en soluciones de agua con sal durante un tiempo, antes de utilizarlos. Otros, emplean inciensos o hierbas para ahumar… Es una práctica muy corriente en diferentes culturas y tradiciones religiosas y mágicas, y forman parte del acervo cultural general de todos los pueblos.

P. ¿Por qué crees que la muñeca Annabelle es la vedette de los congresos a los que asiste?

Por la mucha publicidad que se le ha dado en internet y el cine. Las muñecas además son objetos que causan sentimientos encontrados en mucha gente. Pero ésta además se ha convertido en la protagonista de films de mucho éxito. Y es curioso como cuando lleva una réplica suya a conferencias y ponencias todo el mundo quiere hacerse una foto con ella como si fuera una estrella de cine o del rock.

P. Javier, ¿qué es más difícil para ti, dar clases a un grupo de chavales, o dar una charla ante un foro de más de trescientas personas?

Pues te puede resultar extraño, pero, sobre todo en los primeros días, me es más difícil dar clase ante un grupo de chavales, porque ellos te están evaluando desde el primer minuto. Dar una charla ante un público también impresiona, y uno siente ciertos nervios escénicos. Pero desaparecen cuando empiezo a hablar, y como me emociona contando cosas, porque me gusta, acabo disfrutando, y creo que eso se transmite al público.

P. Eduardo Mendoza dice que un artista, un novelista, actor, ensayista, nunca debe dar su opinión sobre nada, y menos sobre política. A diferencia de esos otros que opinan todo lo contrario, que el artista debe mojarse. ¿Estás de acuerdo con el autor de “Sin noticias de Gurb”?

El autor de Espíritus y seres de la Mitología Nórdica, durante una intervención televisiva.

Depende… Muchos artistas creen que el Arte también es compromiso, y por tanto desde el primer momento, y en su propia creación, dan su opinión sobre el mundo y la sociedad en la que viven. Es normal, por lo tanto, que también lo hagan fuera del escenario, del despacho donde escriben, o del estudio donde crean sus obras. Yo me dedico sobre todo al ensayo, y creo que en mis libros debo ser neutral y objetivo, y dar datos sin edulcorarlos con mi propia opinión, salvo cuando ésta es un mero aporte a lo que han dicho otros investigadores, porque por supuesto uno puede añadir sus propias hipótesis y teorías. Pero tengo claro que, a la postre, quien tiene la última palabra, es el lector.

P. ¿Qué cosas a estas alturas de tu vida, consiguen enfadarte?

Las injusticias, por supuesto. Y, últimamente, los mediocres que opinan de todo tipo de temas sin haberse informado o conocerlos lo más mínimo, los plagiadores que se aprovechan del trabajo de otros, incluyendo a ladrones de ideas, oportunistas, trepas de esos que venderían a su progenitora por subir peldaños, caraduras, estafadores, «seres de luz» que dan consejos de a euro el kilo y que luego ellos no se aplican, envidiosos, oportunistas… La lista es larga, aunque es mejor defenderse de ellos sin obsesionarse, y atender a las cosas que nos enriquecen, que son las que verdaderamente importan.

P. ¿Y qué cosas te ponen de buen humor?

Una buena cerveza, una buena historia (cine, literatura,…), una obra de arte, la compañía de las hadas, las puestas y salidas de Sol, y el pulpo a la gallega.

Como dijo aquél emperador loco, Cuarenta siglos te contemplan.

P. Javier, con respecto al Antiguo Egipto, ¿cualquier tiempo pasado fue mejor?

Eso nos parece siempre, pero todo tiene su luz y su sombra, en todo tiempo y lugar. Pero es inevitable sentirse fascinado por determinados periodos históricos.

P. En pleno confinamiento, con librerías cerradas a cal y canto, y el colapso a veces hasta de la compra por internet, tu último libro, Magia y religión nórdicas, va ya por la tercera edición. ¡Menudo éxito! ¿No?

Sí. Fue una alegría cuando al poco tiempo de ser publicado me comunicaron de la editorial que iban a por la segunda edición. Y poco tiempo después… ¡la tercera! La verdad es que es toda una satisfacción.

P. ¿Hacer el vikingo es más correcto que hablar de un pueblo vikingo per se?

R. Era denominado vikingo aquel que se embarcaba para comerciar o enriquecerse mediante el pillaje, o ambas cosas. La palabra se refiere más que nada a una actividad que a un pueblo. Sin embargo, por extensión, se llama vikingos a los pueblos en los que ese tipo de actividades prosperó y a la cultura que se desarrolló en los países escandinavos en aquel tiempo; aunque no todos ellos practicaran esa actividad. Muchos eran agricultores o artesanos que nunca se movieron de sus territorios. Debe tenerse en cuenta además que la cultura vikinga destaca no sólo por los pillajes, sino también por los descubrimientos que llevaron a cabo, su sociedad, religión, avances técnicos, artesanía…

Black Sabbath , ´época James Dio.

P. Javier, dime una canción que te ayude a hacer más soportable un mal día. R. Pues depende del momento; pero fíjate que a menudo lo que puede actuar como un bálsamo cuando nuestra mente está ocupada en tribulaciones y preocupaciones es… el silencio. Pero todo depende siempre del momento, del estado de ánimo, de lo que necesites expresar en ese momento. Así que puede ser desde una canción de Black Sabbath, de Mötorhead, de Lynyrd Skynyrd, de Hedningarna, de Vivaldi

P. Y ya para terminar, ¿dónde `podemos encontrar más cosas sobre ti, y tus trabajos, proyectos, etcétera?

Pues, por ejemplo:

Mi página web: https://arries.es
Mi página de Facebook: https://www.facebook.com/javierarries. También estoy por Instagram como @javier_arries

En cuanto a mis libros se pueden pedir en cualquier librería, incluidas tiendas online: Amazon, El Corte Inglés, la Casa del Libro…

Gracias Javier Arries, que Thor te acompañe y sea tu amigo.

Como una araña insomne,

que busca en el corazón de las horas silenciosas,

su cena de alas de gasa,

y antenas crujientes,

tejiendo de perlas y seda violeta,

la mortal trampa…

Así la blanca y espectral

noche de mil ojos de espejo, y humo,

teje su brillante y tenue tela

de sueños entre

los párpados de las despreocupadas

criaturas que aman el día.

Mientras, aquellos,

amor, como tu y como yo.

que nos deleitamos,

y vivimos,

en las acogedoras y calladas sombras

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de la profunda madrugada,bailamos.

¡Y es tan hermosa la Oscura Sinfonía de la noche!

En tanto,caza la araña, y corretea la cucaracha

bajo las escaleras de acuático mármol

.(Ada. Poemas para gatas y ciempiés).

El fantasma de la ópera


Versión de Ada García.

En las obras de restauración de un enorme y vetusto teatro de la ópera, un sombrío lunes por la mañana.


—¡Pom, pom, pom, porropom!

—¿Quién está ahí? ¡Manifiéstate!

—¡Pom pom pom pin pom!

—¿Quién eres?

—Yo.

—¿Quién es yo?

—Pues yo, el Aurelio. Trabajo aquí. ¿Y usted? ¿Usted quién es, si puede saberse?

—Yo soy Olvido Moñiz, y soy médium.

—¡Ah! Qué bien… ¿Y eso del “mediom”, eso, qué es? ¿Tiene usted algo que ver con el aparejador?

—Médium, Aurelio. Y mira, verás lo que te voy a decir: tu no trabajas aquí. De echo no deberías estar aquí.

—¿Ah, no? ¿Cómo que no?

—No, no, tu ya te has ido. Debes estar en tu lugar, Aurelio. Debes volver. Yo quiero ayudarte a volver. Para eso estoy aquí.

—¿Volver? ¿Volver a dónde, señora?

—Pues al otro lado, claro. ¿A ver, como moriste hijo mio de mi alma?

—¿Yoooo? ¡Pero que dice usted señoraaaa… !

—Asúmelo Aurelio, hijo. Sé que es… que es muy difícil. La mayoría de vosotros los fantasmas no lo asumís nunca. Por eso sois fantasmas.

—¡Oiga señora sin faltar, joer!

—Pero, Aurelio, ¿de verdad que no sabes lo que es un médium? ¿No has visto la película Los Otros? ¿Poltergeist? ¿Un espíritu burlón? ¿Ghost, por lo menos?

—Que va. A mi como no sean las pelis de Jackie Chan me quedo dormido al momento, señora meidum.

—Bueno, eso no importa. Pero Aurelio en serio, debes irte definitivamente, ¿sabes? Tu sitio ya no está entre los vivos. Debes buscar tu sitio. Debes entender que tu ya no…

—¡Aureliooooooo! ¡Joder, hombreee! ¡Que es para hoy!

—¡Voy jefe!

—¡Aurelio, que la hora del desayuno no dura toda la mañana! ¿Pero cuanto tiempo necesita este tío para comerse un bocata tortilla y un Bollycao?

—Ya voy, ya voy, Jefe. Es que aquí hay una señora que me esta contando que yo no debería estar aquí, Manolo.

—¿Una señora? ¿Qué señora, Aurelio? ¡Mira déjate ya de tonterías y vuelve al tajo! Yo creo que deberías dejar el café con cazalla de por las mañanas.

—Oiga señora, hable usted con mi jefe, ¿eh? Dígale, por favor, eso de que yo no debo estar aquí, a ver si me mandan a otro lugar mejor que las obras de este puñetero teatro, que hace un frío que mata… ¿Señora…? ¿Señora…?

—¿Con quien hablas, Aurelio, tío?

—Nada, jefe, una señora que había aquí… pero se ha ido ya, por lo visto. ¡Joder, que raro!

—Yo no veo a nadie. Además en esta obra está prohibida la entrada, y solo se puede acceder por donde está vigilando siempre Casimiro, el vigilante. Y si el Casimiro hubiese visto pasar a una señora delante de sus narices, como tu dices, no la deja entrar ni borracho. ¡Y por descontado que me hubiese llamado ipso facto! Vamos tío, que no es posible que haya ninguna señora por aquí. ¿Me juras que no has bebido más cazalla de la cuenta, chaval?

—Oye, Manolo ya te digo que todo esto es muy raro… ¿seguro que no hay fantasmas en esta obra?

Ada, Sevilla y Madrid. noviembre del 21.