Más que palabras con…

JUAN ANTONIO SANZ

Un vetusto y oscuro ataúd abriéndose siniestramente, chirriando en la noche interminable. Girones de una niebla blanquecina adueñándose de lápidas carcomidas por el implacable martillo del tiempo y la humedad. Un castillo lejano, una aldea perdida, lobos aullando entre la nieve… si, amigos, imágenes que indefectiblemente nos evocan al amo de la oscuridad, al demonio retornado, al príncipe de las tinieblas, su satánica majestad el vampiro. ¿Están vivos? ¿Están muertos? ¿Es posible encontrar al vampiro, el No-muerto, en toda latitud y cultura? ¿Desde cuando existe la figura del vampiro? La última obra publicada sobre este mito eterno, es Vampiros, Príncipes del Abismo, de editorial Arcopress, grupo Almuzara, cuyo autor el periodista y viajero Juan Antonio Sanz, responde a estas vampíricas preguntas y algunas más. Para ir abriendo boca os dejo una breve reseña de su libro en Amazon:
“Príncipes del abismo no es un tratado sobre vampirismo. Es la crónica de una búsqueda personal de varias décadas en torno a un fenómeno, un mito o una leyenda que ha acompañado al ser humano desde el principio de los tiempos. Un fenómeno plagado de mentiras y fábulas, pero también de inquietantes realidades. Una de las tesis principales de este volumen escrito por Juan Antonio Sanz es que el vampirismo está íntimamente relacionado con la magia negra y con la búsqueda de la inmortalidad a cualquier precio. En este sentido, es la sangre la esencia fundamental que asegura esa inmortalidad y, por tanto, no sólo debe contemplarse como un alimento de los “no-muertos”, sino como la piedra filosofal de su transformación. Un libro plagado de historias, escrito y pensado para los lectores más curiosos”.

AD. Juan Antonio Sanz, ¿la sangre es la vida?

Juan Antonio Sanz. La sangre no solo es las vida, también es el vínculo con el otro mundo, con el lado del espejo que durante tantos siglos, tantos milenios, ha sido identificado como la muert. La sangre es ese puente que, a determinados seres, según las leyendas, les permite acceder a este plano nuestro, a la vida. Ellos son los vampiros, los nosferatu, los strigoii, como quieras llamarlos; desde Japón, con los jikininki,China, con los jiangshi, en todas partes encontramos esa leyenda de un ser espectral, depredador que quiere romper todas las barreras entre lo sobrenatural, y lo natural, y la vida entre lo prenatural y el mundo material, para poder acceder a la esencia del ser humano que es la sangre, o el prana, o la esencia vital con la que mantenerse en esa corporeidad. Esa es la clave del vampiro, un ente que a través de su vinculación con el ser humano adquiere las bondades que tiene este. Es decir, la materialidad.

El autor Juan Antonio Sanz en el Museo del Romanticismo, Madrid.

P. ¿Queremos ser entonces inmortales a toda costa?

R. Puedo subrayar que en este sentido, tres rasgos que definen al vampiro: una es su maldad; la maldad con la que este ser impone sus condiciones ante el ser humano, dentro de los rasgos es, como ya hemos comentado, su necesidad de la sangre para perpetuarse, para adquirir esa corporeidad. Otra característica es su relación, la relación del vampiro con la magia negra, precisamente los magos negros eran los primeros interesados en buscar la vida eterna, en buscar la perdurabilidad del cuerpo por encima de todas las cosas, y por eso recurrían a la maldad. Muchas de las leyendas a lo largo de todo el mundo, relacionan a los vampiros con magos negros que en un momento determinado de su vida adquieren, por un pacto con la maldad esa capacidad para introducirse en un cuerpo muerto, y al morir ellos transformarse en vampiro.

P. Zombis africanos y antillanos, la magia negra que utilizan para convertir a seres humanos en muertos vivientes, ¿están relacionados con el mito del vampiro o nada tienen que ver?

R. El hombre como un ser que tiene los días contados,mira más allá; quiere ser más rico, quiere ser más fuerte, y quiere ser más bello -cuando digo hombre hablo de mujer, por supuesto-, y quiere vivir lo más posible, y quiere superar la corrupción de la carne, y de estar en este mundo condenado a desaparecer como el resto de las cosas. De ahí que esa figura, esa imagen, del vampiro como un ser eterno, que no inmortal, puesto que puede ser aniquilado, sea muy atractiva para este hombre, para el ser humano. Y en ese sentido, como comentaba, los magos negros, los brujos, hechiceros que tienen posibilidades por una serie de conocimientos, acceder a esa vida eterna, a esa perduración de la materia, pues encuentran como el vampirismo puede ser un vehículo esencial. Esto es lo que nos cuentan las leyendas, y es lo más terrible en este sentido. Cuando leemos la novela Drácula nos damos cuenta de que no es solamente el cuento, el relato, de un archi vampiro que vive en Rumania, en los Cárpatos, y de pronto decide cometer sus fechorías en Inglaterra, no. Nos damos cuenta, como lo dice el propio Van Helsing, unos de los protagonistas, el cazador de vampiros por excelencia, nos dice que Drácula es un mago negro. Y en eso está la esencia del mito vampírico, en la necesidad de un ser perpetuarse gracias a la concepción de lo más preciado que puede tener una vida, que es la sangre. Y por eso la maldición del vampirismo está en que, los vampiros en primer lugar atacan es a sus propios parientes. El amor se corrompe de tal forma que se convierte en death. Y yo creo que hay que diferenciar el tema de los zombis, de los vampiros. El zombi es un ser, en teoría, y según nos cuentan las leyendas, los cuentos al calor de una hoguera, los zombis son deaths que se han levantado y no tienen conciencia propia en realidad. Los vampiros si. El vampiro según todas las leyendas sabe lo que hace. Aunque en estas leyendas y cuentos pueden aparecer carácterizados quizás más como un zombi, que como el conde vestido con frac, de largos colmillos. Y es precisamente por que el vampiro significa eso, es la corrupción de la carne, para convertirse en devorador de la esencia humana.

P. Juan Antonio, has viajado al lejano y frío norte en busca del mito para conocer más a estos retornados, como les llaman por ejemplo en Francia. De todos estos viajes hablas en tu libro.

Descubriendo misterios…

R. Bueno, mi libro es una indagación, una búsqueda que me ha llevado a lo largo de treinta años, treinta años más activo, pero yo creo que desde que era niño, desde la primera vez que escuché hablar sobre los aparecidos en una pequeña aldea de Segovia,me ha llevado a seguir el rastro de este mito. Yo no iba buscando vampiros por medio mundo. Yo buscaba el origen de esta leyenda, y sobretodo, como esta leyenda afectaba a diferentes poblaciones en sitios muy distintos. Yo viví mucho tiempo en Rusia, casi ocho años, y ahí me volví a encontrar con el mito de los vampiros. Viajé por Ucrania y volví a escuchar sobre los mismos; escuché sobre el ……, sobre el vurdalac, y sobre otros seres semejantes. Viajé por la ruta de la seda y allí, escuché sobre el jianshi, este vampiro chino que se mueve a saltos, que es horrendo, y que podría parecer uno de esos zombis de los que hablábamos antes, pero que no es tal. En Japón también viví, y trabajé para la Agencia EFE, y allí pude seguir los rastros de los kitsunes, los kappa, los chikininki… Estuve en los montes del sur de la península de Kii, preguntando sobre estos seres que parecían encarnarse en death, y revivirlos y consumir precisamente, la esencia de los hombres. Es una de las diferencias con los zombis. El zombi es creado por alguien, o por una enfermedad, o por una epidemia, o por alguien que le hace transformarse en lo que es. El vampiro tiene su propia voluntad, como lo he comentado, tiene esa capacidad para reanimar un cuerpo muerto, y es esto lo que provoca el horror al retorno de los no-muertos. Es lo que podría recordar a loas kitsune,los vampiros-zorro de Japón. Tuve contcato en América con los antaguayas del lñago Titicaca, que tienen un aspecto que muchas veces podrían recordar a los kitsune de Japón.También escuché sobre los anchanchus, que son mucho más terrible, y de infausto recuerdo entre los habitantes de los habitantes del lago Titicaca, al pie de las faldas de los Andes. Estos anchanchus son muy parecidos a los vampiros de Europa central, de los Balcanes. Por eso es muy posible que hayan podido llegar a principios del siglo XVII o XVIII, con algunas de las migraciones o invasiones europeas, junto con soldados, o junto con los propios sacerdotes que querían propagar la fe cristiana. Estuve también en Grecia, que es además una de las cunas mágicas del vampirismo; en Rumania, por supuesto, siguiendo trazos que me dictaba la que yo considero que es la biblia del vampirismo, como es Drácula de Bram Stoker. Pude continuar las enseñanzas que uno de los más grandes, si no el más grande upirólogo que ha visto la luz, que fue Augusto Montague escribe en sus libros. Lo que escribe este buen hombre que es, como digo, un sacerdote que digamos se equipara al abad Calmet, que en el siglo XVIII nos contaba en su tratado de vampiros todas las incidencias de las epidemias vampíricas del siglo. Bueno lo que nos cuenta Montague es que hay una tradición riquísima de historias en todo el mundo, pero sobretodo en esta vieja Europa. Esta ha sido mi búsqueda. Soy periodista y, bueno, más especializado en otros temas. Pero, precisamente yo creo que había que darle un toque más racional, incluso histórico, a lo que el mito del vampiro significa. Y por eso me lanzé a hacer es la búsqueda. Yo investigado lo que son los vampiros ancestrales, los vampiros folclóricos, y también los vampiros antropológicos. No me interesaba en este libro escribir nada sobre los clanes vampíricos que son consumidores de sangre. O estos digamos nuevos cultos y sectas formadas por gente de todo tipo, sobretodo gente con muchos medios como para pagar a una persona para convertirse él mismo en un hematófago. Mi libro es una búsqueda, simplemente,una búsqueda personal, que empieza casi cuando era niño, se retoma unos años después y ya no para. Y en estos momentos sigo investigando sobre el tema. Otro de los lugares interesantes donde me encontré el fenómeno vampírico más reciente, fue en Estados Unidos. Allí tuve oportunidad de conocer el caso de Mercy Brown, que ocurrió en una localidad chiquita de Exeter (Rhode Island), y que tiene mucho misterio en torno, y que además refleja los mismos síntomas, las mismas características que el vampirismo del siglo XVIII en Rumania, en el norte de Serbia, sur de Hungría, que precisamente puede diagnosticarnos como la leyenda del vampiro puede extenderse de un lugar a otro.

P. Juan Antonio, ¿tu crees en los vampiros? Por otra parte, ¿crees que existe otra vida después de esta?

El vampiro, Max Schrenck, diluyéndose ante el sol de la alborada, en la película Nosferatu, de Wilhelm Murnau, 1927.

R. Creo en el fenómeno vampírico. Es decir, creo en la influencia, en los efectos, que esta creencia, la creencia en un ser sobrenatural, pero que tiene los pies o las garras muy asentadas en esta tierra, puede ejercer sobre una determinada población, en determinado grupo de gente. En todos estos viajes a lo largo de buena parte del mundo, he encontrado muchos testimonios de gente que sí cree en los vampiros. Creía en ellos como en entes reales. Yo no he visto, por supuesto, ningún vampiro; he escuchado relatos muy inquietantes que me han llevado a dudar, pero claro, yo soy hijo del cartesianismo de una época, y muy escéptico en casi todo. Lo que no quiere decir que no vaya a investigar en ellos. La esencia del vampiro está también en su capacidad para extender una plaga. Entonces, en ese sentido, el vampirismo ha existido, por supuesto que si. En el siglo XVIII recordemos casos como los de Mitguilla, y otros lugares en el oeste de Rumanía, en el caso de Serbia; la gente creía en los vampiros por qué veía como sus parientes, como las personas habitantes de una aldea iban cayendo uno tras otro enfermos; el vampirismo era algo muy real y por eso contrataban los servicios de los mutiladores de cuerpos, aquellos clanes gitanos que se dedicaban a decapitar, a exhumar, extraer los principales órganos, las vísceras, el corazón, a empalar, o clavar a los vampiros, y finalmente arrojar sus cenizas a un río con una corriente rápida. Estos cuerpos que ellos desenterraban, creían realmente que eran vampiros que estaban reposando. Entonces esa gente si creía realmente en el fenómeno vampírico. Y yo creo en las leyendas. Ahí está cuando uno de los primeros literatos que escribió sobre el tema de los vampiros, Gottfried Bürger, que escribió el poema llamado Lenore , el decía: die Toten reiten schnell! , Por que los death viajan deprisa. Y así viaja la historia del vampirismo. Desde la más lejana Siberia, por la ruta de la seda; China, cruzando los Balcanes; en Grecia, hasta Rumanía, y después saltando al otro lado del charco, donde ya había, por supuesto, sus propios cuentos, historias y mitologías vampíricas. Pero donde este fenómeno literario cultural folclórico, procedente de Europa y Asia crece con una facilidad increíble. Y bueno, ¿la creencia en una vida después de la actual? Quiero creer que hay otra cosa. No te puedo decir que sea una vida, que sea una no-vida, o que es lo que puede suceder; desde luego es esa llama la que permite al hombre no sumirse en la desesperación. Entonces, quiero creer, quiero creer. ¿Qué tenga muchas dudas? También es verdad. Ciertas investigaciones, ciertos viajes pues te llevan a pensar en algunas ocasiones, que efectivamente, el velo que separa nuestra vida de otra cosa, de otra dimensión, de otro espacio temporal, que pueda haber, o que precisamente se difumine en ese espacio y es tiempo, puede ser cierto. Yo voy buscando, no tanto como explicaciones, si no, los efectos de las creencias. En ese sentido lo puedo tomar desde un punto de vista antropológico, sin ser en absoluto académico en ese ámbito. Pero, si, quiero creer que hay otra vida, u otra realidad sobrenatural, que a lo mejor puede ser bastante más espeluznante de lo que nos podemos imaginar. Precisamente, la esencia del vampirismo, el terror que producen los vampiros viene por esa corrupción, la imagen que tenemos de la otra vida. El horror a los vampiros, es el horror más espeluznante, más terrible; es el horror a que los deaths, los habitantes del otro lado, o los que han cruzado ya la laguna estigia hacia sea el infierno, el purgatorio, el paraíso según la conceopción cristiana, que puedan retornar desde ahí. Ellos mancillan toda esa creencia, y entonces se alimentan de nuestra propia fe. Por tanto casi que crea o no crea, lo importante es preferir no creer en los vampiros. Sobretodo debes tener en cuenta, que este libro lo ha escrito un periodista. Y un periodista pone en duda todo. Pone en duda la existencia del propio mito; la existencia, por supuesto, del personaje, que se refiere ese mito. Pero al mismo tiempo no ceja en su cacería de la historia, lo busca. Los busqué en elpaso del Borgo en Transilvania, siguiendo los pasos de Jonathan Harker, tras la pista del Dracula de Bram Stoker, hasta las calles de Providence, en Estados Unidos, cerquita de Exeter, en Rhode Island, tras la leyenda de Mercy Brown; o desde las montañas escarpadas de Creta, en Grecia, hasta los valles más ignotos de los Andes, en donde escuchaba hablar sobre los anchanchu. Lo que si es cierto es que , existan o no existan los vampiros, partiendo de la idea de que no existen, su leyenda es real. He encontrado testimonios muy similares, que aunque hablaran de criaturas muy similares, o distintas en su morfología si tenían ese sustrato común de querer alimentarse de la esencia del ser humano.

P. ¿En qué lugar de todos estos que tú has recorrido, por ejemplo de los que nos hablas en tu libro Vampiros. Príncipes del Abismo, has podido encontrar esa leyenda, o esa vivencia que te ha hecho dudar, y te ha impactado más, Juan Antonio?

Región de Transilvania en Rumanía.

R. ¡Uf! Yo creo que han sido numerosos los lugares en donde me he podido encontrar con una… con algo más que una esencia folclórica del fenómeno vampírico. Uno de esos lugares fue, por supuesto, en Rumanía. En Rumanía en vampirismo se exhala, en cada calle, en cada iglesia, cementerio sobretodo, a lo largo de todo el país. En Sighisoara en donde pude visitar el cementerio sajón, en la cumbre de esa colina que alberga esta ciudad en donde nació Vlad Tepes. Cuando en Brasov en la estación de tren, estuve charlando con unos viejitos que estaban allí, y que valiéndome, bueno, del soborno de unas cervezas pude mantener una conversación muy amigable, y me comentaron el caso de Toma Petra, yo se lo puse encima de la mesa, a principios del 20o4, cuyo cuerpo fue exhumado, y sometido a rituales vampíricos. Esa misma historia después me la relató, Moana una directora de hotel donde yo me alojé en Bucarest. También en Bolivia, en las inmediaciones del lago Titicaca en la isla de Pariti. Uy, en la misteriosa isla de Pariti, antaño un lugar de ceremoniales tiaguanakotas, y de otros pueblos muy antiguos. Donde me hablaron sobre el antaguaya; incluso conocí a un científico, a un biólogo, que decía que había sido atacado por el antaguaya. Entonces todas estas historias, todos estos relatos, tienen siempre un punto demasiado inquietante como para hacerte dudar de que vas por el buen camino, por qué ves demasiadas cuestiones que se te quedan fuera. Y aunque no quieres creer en estas cosas, de hecho, no crees, pero sin embargo no puedes explicar muchas de ellas. Deambulando por los templos de Japón, cuando escuché por ejemplo en la falda del monte Fuji al señor Yokichi hablarme de los chikininkis que se comían, según él, los cuerpos de los de quienes se ahoracban en el bosque de los suicidas, Aoikagahara, en la falda de este monte. En el monte Koya, cuando pasé por un cementerio que hay allí que tiene entre doscientas mil, y medio millón de lápidas entre los árboles. Ahí percibes algo. Digamos que la sugestión te hace percibir cosas. Como unos monjes me contaron lso diferentes tipos de seres vampíricos, y yo tuve que pasar la noche allí. Han sido muchos los lugares en donde han pasado cosas que me han echo, por lo menos, si no dudar, que se me pusieran los pelos de punta.

P. ¿Por qué en nuestro país no ha cundido como en otras regiones el mito del vampiro?

R. Bueno, la cuestión es que no se han hecho tantos estudios antropológicos o floclóricos sobre la esencia nosferática en Españe, por que aquí los vampiros posiblemente se conocían con nombres diferentes. Precisamente el término “aparecido” se refiere en muchas ocasiones a los vampiros. La inquisición, sobretodo, en el siglo XVII relata procesos contra brujas en los procesos sorber la sangre de niños. Y eso siempre se ha estudiado desde el punto de vista antropológico, o folclorico, como simplemente ligado al fenómeno de la brujería, pero no como una posible muestra vampírica. Yo cuando era niño, en Turégano escuchaba cuentos sobre los aparecidos que después yo me he dado cuenta, tenían todas las características de un cuento, de una leyenda vampírica. Teníamos algunos cuentos vampirícos muy concretos, como la leyenda del conde Struch en Cataluña, en el Ampurdán, en el pueblecito de Gers. Es un lugar además que no he metido en mi libro, simplemente por qué no lo visité. Si no lo habría puesto y habría tratado con bastante ilusión esta historia. Y es la de un conde que venció, según algunos de los supuestos, en la batalla de las Navas de Tolosa, 1212 y que por su valentía le dieron una baronía allí en Gers, que está cerca de Figueres. Este hombre se comportó más o menos bien hasta que comenzó a cazar a brujas.
Bueno pues este hombre se dedicó a cazar brujas, una le maldijo y cuando murió, según la leyenda se transformó en vampiro, y comenzó a cometer tropelías de todo tipo. Finalmente fue, unos dicen que una monja, otros dicen que fue un cabalista judío, quienes lograrton que desapareciera, y que perdiera todo su poder. Aquí se demuestra de nuevo esa relación entre brujería y vampirismo, en nuestro país y en optros cercanos como puede ser Francia. O en el caso de Italia también hay fenómenos vampíricos, o licantrópicos está muy ligado al tema de las brujas. Ahí están los famosos benandanti, rumores también de brujas. Es muy curioso también las leyendas del norte de España, la xuxona, las lamias, que además nos recuerdan a entidades vampíricas romanas y griegas.

P. Has estado recorriendo también lugares como Providence en Rhode Island, que tiene un sabor y atmósfera profundamente lovecraftiano, ya que Howard Philip Lovecraft nació y vivió allí. Juan Antonio ¿tu próximo libro tendrá como protagonista a este genio del Horror Cósmico?

R. Bueno, Lovecraft es mi pasión. Digamos que los vampiros y algunas otras cosas sobre las que estoy escribiendo ahora son mi obsesión. Pero Lovecraft, Howard Phillip Lovecraft, es mi pasión. Empecé a leerlo ya con quince años o dieciséis, ya era talludito. Pero he estado en Nueva Inglaterra, en Maine, en Rhode Island, donde está Providence, he estado dos veces; y he recorrido todos los lugares lovecraftianos por excelencia. Por eso después caí en Exeter, donde sucede el caso de Mercy Brown. Pero si indagué mucho al respecto; estuve en Salem, en Newport que si recordamos La sombra sobre Innmouth, es donde comienza este relato. Encontré el lugar donde yo creo que en realidad se inspiró Lovecraft para localizar Innmouth; quizá algún día lo escriba en un libro, que ya he incluido en algún artículo, y yo creo que es Rockport. La aldeita de Rockport, ya que tiene todas las características, y tiene incluso el arrecife a lo lejos donde sucede. Yo creo que el horror que definió Lovecraft, ese horror cósmico, es el horror más terrible. algún día escribiré sobre Lovecraft.

P. ¿Y para terminar, Juan Antonio, cuales son las referencias más destacables de tu libro?

Juan Antonio Sanz durante una intervención en el programa Cuarto milenio.

R. Bueno, el libro Vampiros. Príncipes del Abismo. Crónicas de no-muertos, es de Arcopress- Almuzara. Una precisión. ¿Referencias? ¡Uf, muchas referencias! La fundamental, como ya he dicho antes, quizá el Drácula de Bram Stoker. Además es el libro que me permitió viajar por Rumanía, y por otras partes del mundo, con esa referencia clásica de los vampiros. Con esa relación entre el vampirismo y la magia negra. Bram Stoker habla de la escuela de la Chonomanze, una escuela regentada por el diablo en los Cárpatos. Una escuela donde se educaba a gente con mucha curiosidad por la nigromancia, y la magia negra, y donde Van Helsing nos cuenta que allí habría estudiado el propio Drácula. ¿Más libros? Pues posiblemente Soy leyenda; Carmilla, que ya lo he citado antes; El Vampiro, de Polidori, por supuesto; leí también en su momento Entrevista con el vampiro, y me gustó, pero desde luego no es el tipo de vampiro que a mi me atrae. Bueno,y por supuesto el Tratado de los vampiros del abad Calmet. Una gran deuda tengo con los autores españoles que se han referido al tema del vampirismo con ensayos, como es el caso de Javier Arries y su Vampiros. Bestiario de ultratumba, que es inigualable. Si alguien quiere leer un tratado sobre vampirismo ha de leer el tratado de Javier. También tenemos otros escritores como el bueno de Arasil que ha escrito sobre vampiros. No es un tema que se haya tratado desde el punto de vista ensayístico con tanta profusión aquí en España, y es que estos dos escritores tienen todo mi respeto.

Juan Antonio Sanz te deseo todo el éxito. Sé muy feliz.

Gracias.

Ada García, febrero 2021.

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