Más que palabras con… Pedro Amorós


“El misterio y la evolución de la técnica y de la ciencia, van por unas líneas paralelas que se entrecruzan en determinados puntos, y es ahí cuando se desvela el misterio.”

D. Pedro. ¿Qué es para tí el Mundo del Misterio? 

R.- Bueno, lo cierto es que parece una pregunta sencilla de responder, pero lleva implícita una explicación profunda que sólo podemos encontrarla en el interior de cada uno de nosotros. El misterio es, sin duda, algo que me llama, me apasiona y que despierta en mí la curiosidad, similar a lo que le ocurre a un niño cuando coge una piedra del suelo y se pregunta qué es y porqué está allí. El Misterio para mí, es la esencia que conforma lo no explicado por la ciencia conceptual y ortodoxa. Podría comprenderlo como aquello que se sale de los patrones establecidos para llegar a explicar la realidad de la naturaleza de todo lo que existe a nuestro alrededor. Misterio, en pocas palabras, es todo aquello que no puedo explicar desde un punto de vista lógico y científico y… sí, estoy convencido que muchos de los misterios que hoy comprendemos como tal, algún día tendrán una explicación. Y es que el misterio y la evolución de la técnica y de la ciencia, van por unas líneas paralelas que se entrecruzan en determinados puntos, y es ahí cuando se desvela el misterio.

P. ¿Cómo, cuándo y por qué comienzas a interesarte por él?

R.- De niño, cuando tenía unos seis o siete años, mi mente comenzó a pensar en diferentes dimensiones a la vez, así me gusta pensarlo. Siempre quería conocer el motivo del cómo y el porqué funcionaban las cosas. Desmontaba objetos, diseccionaba plantas para ver su interior con un pequeño microscopio, buscaba fósiles, minerales y piedras que para mí, eran bellas y al mismo tiempo extrañas. Miraba el firmamento con un sencillo telescopio que mi padre me había regalado, e intentaba comprender cómo se habían formado los planetas, las estrellas y todo lo que estaba más allá de nuestro cielo. Buscaba explicación y respuestas a las preguntas que en aquel entonces no eran fáciles de encontrar y resultaba que todo giraba en torno a la naturaleza que nos rodeaba. Conforme iba creciendo, me di cuenta de que para todas aquellas preguntas que para mí eran grandes enigmas que habían ido asaltando y conformando mi vida, los libros de ciencia, mis profesores o las explicaciones que la televisión o la radio nos ofrecían, eran arquetípicas. Todo estaba basado en un conocimiento cerrado, hermético, el cual se replicaba en los libros tal cual, por que sí, como si no hubiese otra manera de comprender las cosas. Sin embargo, yo seguía realizándome preguntas sobre todas aquellas respuestas que me daban y pese a que intentaba aprender de éstas, comprendí que incluso los libros se equivocaban, dejaban espacio para pensar que, podrían existir otros planteamientos que explicasen tales hechos incomprendidos. Y así, llegué al misterio, intentando comprender la esencia de lo que no era ortodoxo y así poder dar una explicación desde mi particular punto de vista analítico y a veces inconsistente. Me di cuenta de que había ciertos enigmas que superaban incluso la propia existencia del ser humano y sobre todo su posible trascendencia. Cuando tenía doce años pude leer un artículo de una revista que conservaba mi padre, en el que un tal Friedirch Jürgenson hablaba de unas extrañas voces que recogía con un magnetófono y un micrófono. Después de leerlo, me di cuenta de que aquello era un verdadero misterio el cual no podía ser explicado por la ciencia. Y esto me cautivó. Así pues, seguí leyendo y buscando respuestas sin encontrarlas. Me di cuenta de que iba a ser un reto, en el cual hoy sigo inmerso. Cuando con quince años conocí a Bea, comenzamos a investigar el fenómeno de las voces psicofónicas de una manera metódica, pautada y lo más cientificista posible. Hoy, todavía seguimos haciéndolo.

Pedro Amorós en pleno trabajo de investigación a campo abierto

P.  Pedro, decía Hreman Melville que ” en todas las cosas está oculto siempre un significado: de lo contrario, poco valdrían, y el mundo mismo no sería más que una cifra vacía”. ¿Sin misterio la vida no sería lo que es? ¿Qué nos fascina tanto de lo oculto, de lo desconocido?

R.- Pues sí… nos fascina la posibilidad de conocer el mundo que nos rodea. El secreto del misterio no está en la grandeza de las cosas o de los actos, sino en el interior de cada uno de nosotros, en las cosas más sutiles que nos componen y que nos plantean la posibilidad de creer que nosotros mismos somos universos y dentro de cada uno de nosotros, existen enigmas que no comprendemos y simplemente asumimos como tal. El cariño, el amor, una mirada… todo esto, lleva oculto un mensaje que está liga antropológicamente al ser humano y del cual no somos conscientes. Tan solo sabemos que como una suave brisa de aire, actúa ligero como un sencillo parpadeo, que está y existe porque es patente y palpable. Y, sin embargo no se puede explicar con ciencia, no se puede encontrar en el interior de nuestro cerebro, ni tampoco de nuestra mente… sencillamente existe porque va ligado a nuestra evolución y forma para de todos los seres vivos. Quizás el problema que tenemos es que no sabemos ver o entender qué es lo que ocurre y por qué está pasando, pero sí, pasa… Ir tras el misterio de las cosas sin explicación, es lo más bonito que puede tener un buscador de realidades, y esto es lo que nos diferencia de algunas personas que piensan que todo está encontrado y explicado. Para mí, conforme se vayan resolviendo dudas en torno a determinadas cosas que consideramos misterios, se abrirán nuevas puertas que ocultarán otros paradigmas de la existencia. Yo sé poco, pero lo que sí sé, es que mientras perdure la existencia del ser humano, siempre habrá un misterio por descubrir, y esa será la ilusión de los que somos buscadores.

P. ¿Qué opinas de programas como Cuarto Milenio?

R.- Pues… verás, tanto Iker como Carmen han sido buenos amigos desde hace muchísimo tiempo y les considero grandes profesionales, así como a todo el equipo del programa. Creo que se están esforzando por hacerlo lo mejor que pueden, sin duda y es lo que creo que se transmite a la audiencia.
Pese a que el concepto de programa que a mi me gusta es lo que yo estoy realizando en mi canal de YouTube ( Aventura del Misterio ), soy consciente de que Cuarto Milenio es un gran programa que gusta a mucha gente y desde luego ha mantenido vivo el sentimiento del misterio para muchos, y esto es algo de agradecer desde mi punto de vista.

P. ¿Y de la proliferación masiva de grupos investigadores del misterio?

R.- Bueno… cuando yo comencé con todo esto, no había grupos de investigación tal y como hoy lo concebimos. Con la creación de la SEIP ( Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas) y a través de programas de radio y televisión como Radio Nacional de España, Cadena SER, Onda Cero, Radio España, COPE, Antena 3, TVE, Telecinco y otras cadenas, yo fui el impulsor para la creación de multitud de grupos independientes para la investigación de lo paranormal a través de la SEIP la cual he dirigido desde su fundación en el 1995. Por lo tanto, me encanta que aparezcan grupos de investigadores y/o experimentadores al respecto, es algo que mantiene vivo el espíritu del misterio cosa que siempre apoyaré. Como en todos los sentidos de la vida, hay buenos y malos grupos, pero no debemos dejar que los que no lo hacen bien rompan la ilusión de los que intentan ser honestos, humildes y honrados. Por ello, los que llevamos un poquito más de tiempo en esto, debemos formar e informar para que no anden como “pollos sin cabeza” a través del mundo del misterio. Uno de los objetivos que me propuse cuando creé mi canal de YouTube ( Aventura del Misterio) fue precisamente esto, por eso mis videos intentan formar a todos aquellos que quieren iniciarse de alguna manera en este mundo y entretener a los que sólo buscan pasar un ratito de misterio. Siempre intento que los espectadores me acompañen a investigar o experimentar y que así lo vivan y lo disfruten desde dentro, como si estuvieran allí.

P. Pedro, ¿Qué caso, relacionado con las psicofonías, de entre todos los que has tenido oportunidad de conocer, te impactó especialmente?

Esas viejas y solitarias casas en las cuales hace tiempo que ya no vive nadie… ¿O sí?

R.- La verdad es que mi dedicación en el mundo del misterio ha sido todo lo relacionado con la parapsicología; Casas Encantadas, Fantasmas, Poltergeist, etc… pero es cierto que, como te he comentado anteriormente, cuando tenía quince años comencé con Bea a experimentar e investigar en el mundo de la Transcomunicación Instrumental, que incluye la Psicofonía o Parafonía, y la psicoimagen. Por ello, para mí, cualquiera de las miles y miles de psicofonías que tengo catalogadas como tal, son enteramente especiales cada una de ellas, sin duda alguna. Sin embargo, es cierto que hay algunas que… sí, me resultan especiales y que son ahora el objeto de mi estudio e investigación, como las obtenidas en el pueblo viejo de Belchite, en el campo de concentración de Albatera o en lugares en los que se han producido hechos traumáticos donde, por desgracia, se han producido muertes masivas. Parece como si en estos lugares, se abriese una segunda línea espacio-temporal que recorre el tiempo presente de manera paralela y, como decía antes, se entrecruza de manera esporádica dejándonos escuchar algunos fragmentos sonoros que parecen no pertenecer a nuestro tiempo actual. Recuerdo grabaciones en las obtuve un avión haciendo un picado y soltando una bomba, una explosión de una granada, bombas explotando, disparos, el cerrojo y disparo de un fusil de la época, etc.

P. ¿Eres lo que conocemos como “médium”?

R.- Bueno, yo considero que todos somos de algún modo, un poco médiums. Pienso que nuestra naturaleza no nos ha dejado opción de escoger en qué medida o en qué sentido, pero creo que va implícito en nuestra propia evolución, por lo tanto sí, creo que sí tengo cierta mediumnidad, pese a que siempre me apoye sobre las doctrinas científicas o aparatos tecnológicos para intentar dar una cierta explicación a los fenómenos que estudio e investigo. En ocasiones percibo ciertas intuiciones que interpreto como normales y que pienso que tanto tu, como cualquier lector que esté leyendo mis palabras, habrá sentido en alguna ocasión aun sin saberlo.

P. ¿ Un médium nace o se prepara para serlo? 

R.- Desde mi punto de vista, como te decía anteriormente, la naturaleza nos ha dotado de esa capacidad de ser médiums a todos, solo que el grado de mediumnidad, así como la capacidad que se desarrolla para ello, puede variar. Con esto, pienso que todos nacemos médiums y que a lo largo del tiempo de nuestra vida, va variando en función del tipo de vida que llevamos y con qué o quien nos relacionamos. Podríamos compararlo como un deportista que entrena ciertos músculos de su cuerpo. Todos nacemos con esos músculos pero los que entrenan y los alimentan, los desarrollan mucho más que los que viven toda su vida sin hacer deporte. Nuestras capacidades extrasensoriales son potenciables y sin duda alguna, pienso que pueden entrenarse, pero eso sí, hay que saber bien dónde, cómo y con quién hacerlo.

P. La vida y el más allá, ¿Nunca sabremos qué se esconde al otro lado?

R.- Bueno, pues esa es la cuestión que nos ocupa… Se trata de uno de los grandes misterios que todavía está por resolver. ¿ Qué ocurre cuando morimos? Se trata de la pregunta de las preguntas puesto que si algo es cierto es que todos, absolutamente todos, desde el mismo instante que comenzamos a vivir, comenzamos a morir y a todos nos llegará el momento de experimentar la sensación de comprobar qué es lo que ocurre y qué es lo que pasará tras el óbito. Personalmante puedo decirte que no temo a la muerte. Estoy convencido de que cuando me llegue la hora, pasaré ese momento con la intriga y la ilusión que tengo cada vez que me meto en una casa encantada para investigar. Creo que sí, algún día sabremos qué es lo que nos esperará al otro lado. Quizás a través de la ciencia que seguro no dejará lugar a dudas para la sociedad. Aun así, también estoy seguro de algo, y es que no volveremos al mismo lugar, por lo menos tal y como somos o hemos sido.

P. ¿Tu personalmente has podido experimentar alguna experiencia tipo Poltergeist, por ejemplo?

R.- Desde luego que sí. A lo largo de los rodajes y experimentaciones para realizar los videos de Aventura del Misterio, he podido experimentar e incluso grabar en video, cosas difícilmente explicables. Desde mi perspectiva se trata de auténticos fenómenos extraños de origen poltergeist. Recuerdo una de las aventuras, en las que estaba investigando en una casa en la ocurrían ciertas cosas inexplicables. Una casa abandonada de hace dos siglos y situada en mitad de una montaña. Mientras estaba grabando con la cámara e iba a adentrarme en la habitación de matrimonio de dicha casa, un palo, perfectamente situado que se encontraba en un lateral, se desplazó literalmente solo y pasó por delante de mi cámara quedando atravesado en la puerta, como diciéndome: “ Aquí, no pases…”. Sinceramente fue así como pude sentirlo. Sin embargo y a lo largo del tiempo, pese a que este tipo de fenómenos son muy complicados de producirse, sí podría decirte que he experimentado muchas de estas cosas que a algunos les pondrían en estado de Shock Nervioso. Recuerdo por ejemplo en la casa natal María Gómez Cámara, la señora de las Caras de Bélmez, cuando una noche, varios de mis colegas y yo, pudimos ver como una silla de hierro se desplazaba sola a través de un pasillo, quedando subida al rodapié tras su periplo.

P. Pedro, ¿cómo es el día a día de un médium?

R.- Bueno, imagino que te refieres a las personas que tienen una capacidad mediumnica muy desarrollada y que tienen la capacidad de poder ver, sentir o percibir otras realidades que nosotros podemos pensar que se trata del mundo trascendental. Pues sí, creo que deben vivir con cierta resignación. No siempre es sencillo poder experimentar lo que pueda ser un mundo de esencias o energías invisibles para todos y después contar a los demás lo que has visto.
Creo que no es una tarea fácil.

P. Nos decía el escritor Juan Eslava Galán en su Más que palabras, que la duda es una buenísima cualidad que debería practicarse más a menudo. ¿dudar es sano entonces?

R.- Dudar es lo que hace que el ser humano vaya en busca de las realidades. La duda no es que sea buena, es totalmente necesaria y desde luego es la premisa para poder ser un buscador de realidades.Personalmente, te diré que soy bastante escéptico aunque en el fondo sí, quiero creer y creo pero como normal siempre intento demostrar con técnica o hechos lo que no puedo explicar a lo largo del camino de la investigación paranormal. Y esto se realiza a través de la duda.

P. Pedro, ¿Cómo ves el presente, y el futuro?

R.- Pues verás, soy bastante mal profeta, sin embargo en los tiempos que corren, no hay que ser muy buen adivino para darse cuenta que tenemos un arduo camino por recorrer y que sin duda está repleto de baches y contratiempos, tanto por la situación de pandemia que estamos viviendo como por el agobio social y económico que estamos experimentando todos los seres humanos del planeta. Siendo consciente de que esto se trata de nuestro presente, el resultado no debe ser nada bueno para el futuro, con lo que auguro unos tiempos de crisis tremendos, que muy probablemente alcancen su cúspide a mediados del años 2021 y se extiendan durante un periodo de unos cinco años, hasta que la sociedad se acostumbre de nuevo a vivir en un mundo poblado de grandes capitales y miseria social, sin términos medios.

P. Añade, por favor, lo que creas que deba ir al final de esta frase:  “Cualquier tiempo pasado fue…. “

R.- Cualquier tiempo pasado fue-ron las páginas escritas de una historia que marca el camino que la humanidad ha recorrido a lo largo de su existencia, y por ello debe ser recordado y estudiado con el fin de intentar enmendar los errores que han llevado a los seres humanos a odiarse, envidiarse y humillarse. El camino de nuestra evolución como especie, comienza con el sentido de conocernos a nosotros mismos y ser conscientes del hecho de que todos somos seres humanos.

P. ¿Eres una persona creyente?

R.- Sí, aunque quizás el concepto de divinidad que tengo, está un poco lejos de cualquier religión.

P. Pedro, ¿y la felicidad?

R.- Desde luego que sí… es algo que me rige, me guía y me acompaña desde el momento en el que me despierto, hasta el momento en el que me duermo. Y sí, doy gracias por ello, todos los días, cada hora, cada minuto, cada segundo y cada instante de mi existencia.

Para terminar te dejaré con una frase de mi cosecha que he utilizado en este artículo y que creo que puede venir bien para el tema: “ Mientras dure la existencia del ser humano, siempre habrá un misterio por descubrir.”

Más que palabras con… Santiago Ruíz

“Somos hijos e hijas de la Tierra y nuestra conciencia alberga un Universo de misterios inexplorados”

Una nota curricular es una ocasión preciosa, habida cuenta de que es una ventana
para asomarse a la vida de alguien. No obstante, es también un desafío imposible,
pues ¿cómo dar una idea real de la vida de una persona a través de la enumeración
de sus estudios, dedicaciones y logros profesionales? He redactado tantas notas
curriculares en mi vida, que hoy la que me importa es la de fondo, la descarnada, la
que no se redacta para impresionar a alguien, sino para desnudarse buscando
prender un destello de alma humana.
En la imagen, Santiago Ruíz en su etapa como Consultor Internacional en el Comportamiento Humano, en Atenas.

Santiago Ruiz Campos es, según he leído por ahí, un chamán en el siglo XXI. A todo esto, ¿qué es un chamán? os preguntaréis algunos. ¿Qué hacen? ¿Qué razón tienen de ser hoy en nuestro día a día del nuevo milenio? Santiago Ruíz nos responde a estas muy interesantes cuestiones, y algunas más en Más que palabras.
AD. Según el escritor Javier Arries, “Chamanismo es un conjunto de técnicas que permiten, a las personas que las dominan, o que saben como ejecutarlas, exteriorizar su conciencia fuera de su cuerpo.” Por su parte Chamalú nos dice que “Chamanismo es convertir la vida en una ceremonia, la naturaleza en un altar, y el amor en una religión.”
P. Santiago la pregunta es obligada, perdón, ¿eres o no un chamán?
R. ¡Jajaja! Es una cuestión que nunca sé bien cómo contestar. La palabra “chamán”, que proviene de las montañas de Altai en Siberia, designa a los hombres y mujeres de conocimiento según la vía ancestral del lugar. Al igual que las palabras Yoga, meditación o espiritualidad, ha experimentado una simplificación –muy habitual en nuestro paradigma cultural- que reduce enormemente su significado y pasa a ser, en lugar de un contenedor de múltiples acepciones o una ventana a una realidad que no cabe en una palabra, un mero título asociado a una foto. Esa foto, cuando hoy dices Chamán en nuestro contexto social, ha sido pergeñada en el imaginario colectivo –con el impulso de las últimas corrientes dominantes en
medios de comunicación e instancias oficiales- como cosa estrafalaria new age, como tipo con plumas en la cabeza bailando en la selva, superchería, creencia irracional, vudú, pseudo-lo-que-sea… Por eso no la uso para mí: ni soy de Siberia, ni mi aprendizaje y linajes son de allí, ni tengo nada que ver con la foto que acabo de abocetar (por más que haya danzado en la selva, pero sin plumas en la cabeza… Y no existe titulación, carrera o colegio alguno que pueda integrar semántica y culturalmente el chamanismo en el paradigma occidental con lealtad y respeto a lo que realmente es, u otorgarle una credencial reconocida por nuestro sistema académico, cognitivo o profesional. Pues no es una profesión –aunque pueda suponer prestar servicios remunerados-, ni una carrera –aunque se estudie y mucho-, ni una filosofía –aunque contenga un ciclópeo cuerpo de pensamiento y práctica enfocados en el amor a la sabiduría-, ni
nada que se pueda ajustar a la secular compartimentación del pensamiento
occidental. Pero para entendernos en nuestro contexto cultural, Chamán es una palabra que yo adjudicaría a Sócrates, Pitágoras, Diógenes, Giordano Bruno, Gandhi e incluso Isaac Newton, que es justo uno de los que significativamente son usados para ratificar la separación entre magia y ciencia históricamente, aunque tengamos pruebas de que para él no era tan así….


Santiago durante la presentación de “Viaje de Ida”,el documental sobre chamanismo, en el Roots Festival en Açores, con el pelo rapado…

Desde lo que yo llamo chamanismo –prefiero llamarlo Camino de Conocimiento,
pues aunque sigue siendo una denominación limitada, al menos no está tan
contaminada de connotaciones de todo tipo-, las palabras son importantísimas,
máxime cuando van destinadas a uno mismo. Visto desde dentro, manejamos
varias “palabras-contenedor” de significados poliédricos y complejos, que van indicando el estado de evolución de una persona que se adentra en este camino. En mi caso, me gusta considerarme aspirante a Hombre de Conocimiento un Hombre Medicina, que son las denominaciones –insisto, muy complejas y llenas de matices- que mis maestros y maestras me han enseñado, pues son las que mejor reflejan la realidad. Pero si me presentan como chamán, comprendo lo que se quiere dar a entender y a veces no lo discuto, es demasiado prolijo…
P. Hay una figura bastante controvertida en el mundo del chamanismo, como es Carlos Castaneda. ¿Para ti quién es Carlos Castaneda?
R. ¡Wow, esa es toda una pregunta! Podría responder con un libro entero… Trataré de hacerlo sucintamente… El legado de Castaneda llegó de un modo mágico a mi vida, hace muchos años ya y marcó un punto de inflexión fundamental en el camino que hoy recorro. Soy desde el principio plenamente consciente de la controversia que su figura y obra han suscitado y aún provocan, pero a mí me llegó en forma de conocimiento práctico, de un manual veraz de instrucciones –como me gusta llamarlo- que yo estaba pidiendo, algo que existe en todas las tradiciones de un modo más o menos explícito y que –una vez puesto en práctica- produce los efectos que anticipa. Y por eso le estoy enormemente agradecido.
La corroboración es un elemento fundamental en el Camino de Conocimiento y no estamos hablando de creencias, congregaciones o dogmas, ni de seguir a ningún Gurú o Maestro, sino de poner en práctica, comprobar lo que sucede y validarlo con otras experiencias propias y ajenas. Así, mi vivencia con la Tensegridad fue mi bautismo en esto del “chamanismo” y durante años, aprendí y puse en práctica lo que tienen que enseñar los discípulos directos de Castaneda. Y su efecto es tan abrumador como difícil de entender si no se experimenta y conoce en profundidad. Castaneda –puesto en sus propios términos- generó un movimiento en el punto de encaje de la mente colectiva occidental, que no es poco. Su legado es un acontecimiento fundamental en la evolución reciente de nuestro paradigma cultural que abrió mentes, rompió esquemas y generó un misterio que inspiró y sigue inspirando a generaciones de buscadores. Si era chamán o farsante, si se lo inventó todo o lo rescató de la segunda atención, poco importa frente a este hecho. Lo importante es si lo que decía, se puede comprobar y es cierto en términos esenciales. En mi experiencia, lo es, hasta donde he llegado a corroborar. Personalmente, no soy nada mitómano y trato de no confundir al mensajero con el mensaje, al igual que –en plena sintonía con lo que me han enseñado y he vivido- pongo a funcionar mi propio y personal discernimiento, sin perder nunca de vista la totalidad de la foto: me consta la controversia sobre el personaje, como me consta que un “chamán” es un ser humano, sujeto por tanto a error, debilidad, vulnerabilidad y a ser malinterpretado, como yo, como todos y todas. Y que no por ello el conocimiento que transmite ha de dejar de ser válido. Es tarea mía comprobar si lo es y cómo, no tengo que creer en nada ni en nadie. O lo descubro por mí mismo, o siempre permaneceré fuera, enjuiciando desde el palco. Cierto es que con los años y al entrar en contacto vivencial y emprender prácticas y estudios también con otros linajes Toltecas, con el Camino Rojo (Lakota y otross) con el trabajo que se realiza en la selva amazónica (plantas de poder) y el altiplano andino, con el místico y matemático conocimiento ancestral Maya, el Dzogchen tibetano, el Hermetismo, el Pitagorismo, el Gnosticismo… entendí muchas esencias de lo que se plantea en la Tensegridad, las corroboré, ajusté en su caso y amplié grandemente su comprensión y alcance. Cualquier vía es correcta y ninguna lo es, dependiendo de cómo se transita, adónde nos lleva y sobre todo, si uno es impecable a la hora de entenderla, aplicarla y recorrerla. El Camino de Conocimiento es un camino de responsabilidad personal y al final, el camino es siempre uno mismo.También sucede que al usar nuestro libre albedrío, podemos darnos cuenta de que no es tan libre, por estar sujeto a férreos sistemas de creencia, lo cual es en muchas ocasiones un obstáculo insalvable para quien realmente quiera conocer y no juzgar o evaluar. En mi caso personal, me desvinculé hace años del colectivo congregado en torno a la práctica de la Tensegridad de Carlos Castaneda por razones personales, que muy bien pueden resumirse en aquella deliciosa sentencia de Groucho Marx, que aseguraba que nunca pertenecería a un club que le admitiera como miembro, lo cual me aplico al cien por cien. En todo caso, sigo practicando lo aprendido en el contexto Tolteca –ya desbordando el propio ámbito de la Tensegridad- junto a todo lo demás. Sigo porque sigue funcionando y cada vez es más profundo y apasionante, siempre nuevo. Por ello, mantengo un profundo agradecimiento por todo lo que me ha traído al ser y por los increíbles y reales hechos que han aportado y aportan su práctica y estudio a mi camino. Castaneda tuvo su propia historia, yo estoy en la mía y te aseguro que es asombrosa.
P. ¿Cómo llegar a ese estado alterado de conciencia chamánico?
R. Eso que así llamas, es en realidad un fenómeno natural en la conciencia humana. Se llega de incontables modos: por ejemplo- en mi caso- esto viene sucediendo desde que era muy niño. Lo que se hace en el contexto chamánico es favorecer ese paso natural a otro estado de conciencia que yo no llamo alterado, sin acrecentado, ya que no es una alteración propiamente lo que sucede; es más bien como si te quitaran las anteojeras. Sabemos desde antiguo que determinadas prácticas encauzan este paso voluntario entre estados de conciencia, prácticas que suelen estar asociadas a alcanzar el estado que denominamos “trance”. Un trance lo experimentas –por ejemplo- cuando llevas 200 km conduciendo y hay un momento en el que en tu conciencia se produce un sutil cambio, en el cual no dejas de estar consciente por mucho que no puedas –a posteriori- decir con exactitud dónde realmente estaba tu atención, a pesar de que sabes que estaba en
la carretera, en el coche, en tus pensamientos, el paisaje… de igual modo,


Esta imagen pertenece a la etapa de cuando Santiago era productor musical y estudiante de chamanismo en Brasil

reconocemos la calle donde vivimos inequívocamente, pero si nos piden que la describamos o dibujemos, casi nadie acertaría a elegir ni el color exacto del edificio dos números más allá del suyo. La conciencia humana es el terreno por excelencia de experimentación y estudio del chamanismo y por ello, se han desarrollado muchos modos –en función de culturas- de acceder al trance y tornarlo consciente. En Occidente se suele asociar trance –simplistamente- con “drogas”. Para empezar, las drogas no existen en el chamanismo; existen plantas de poder que –en algunos casos- incluso se emplean para ayudar a personas a superar adicciones a drogas. Son medicinas, por más que ahora en nuestro contexto esté prohibido decir esto si no ha sido avalado por una Facultad y vendido por una farmacéutica. Pero las plantas de poder son un recurso más y no necesariamente el más valorado por los chamanes. Las danzas, cantos, meditaciones, peregrinajes, privaciones y ayunos, etc… (desde la danza Sufí de los derviches a las recitaciones tibetanas, el Camino de Santiago, la dieta Ayurvédica o los inipis Lakota, en todo el mundo existen), todo está relacionado con acceder al estado acrecentado de conciencia, desde el cual podemos tornarnos conscientes para operar, obtener conocimiento y/o sanación, conceptos ambos que están íntimamente ligados desde esta perspectiva. Y es importante –a mi juicio- recordar siempre que lo que hacemos no es generar un estado de conciencia nuevo, sino aprender a transitar conscientemente entre los que existen ya de antemano, con un propósito virtuoso.
P. Cuales son las respuestas a las tres preguntas con las que abríamos esta
entrevista, Santiago.
R. Un chamán (hombre o mujer) es una persona de conocimiento que tiene una experiencia directa de la muerte como límite entre los mundos y puede de algún modo transitar entre ellos y extraer un beneficio –o perjuicio- de ello. A partir de ahí, esa persona puede decidir recorrer el camino de la verdadera magia, que podría definir, así a vuelapluma, como el arte de generar realidad propia teniendo en cuenta lo visible y lo invisible.
¿Qué hacen? Viven desde el servicio a la comunidad, en relación a sus talentos y capacidades, formación y principios y al entorno que les rodea, pero con las miras puestas en el salto al otro lado, al infinito, para lo que se preparan durante toda su vida. Su ámbito de acción es ilimitado, ya que no se contemplan divisiones entre disciplinas, sino la capacitación propia medida por la impecabilidad, honestidad e integridad que rigen la vida del chamán, o ese es el objetivo. En cuanto a su razón de ser en el siglo XXI, es la misma que en el XVI, el V antes de la era común o cualquier otro: la existencia de lo que llamamos chamanes dimana de la propia naturaleza humana y esta no ha cambiado en los últimos milenios, al menos en los aspectos esenciales, que son los que otorgan razón de ser a las personas de Conocimiento.
P. Según Javier Arries, con el cual compartiste un programa en Tiempo de Hadas sobre el tema que el chamán es puesto a prueba continuamente.

Durante temporada como camarero en un famoso restaurante japonés

R. Fue un placer aquel programa y compartir contigo, Javier y los otros
contertulios, pocas veces me he encontrado con personas tan formadas en este
ámbito y tan respetuosas, aunque no lo practiquen o compartan. Claro, al chamán
le pasa como al actor o actriz, o al médico, o a la jueza, o al periodista: siempre es
puesto a prueba porque así ha de ser.
Estamos acostumbrados a pensar que a un médico –por ejemplo- cuando le dan el título, le invisten de una autoridad y conocimiento que quedan ya otorgados, como si hubieran llegado al final del recorrido… esto es un error garrafal desde mi perspectiva, ya que uno ha de estar en evolución constante y aún así, ello no garantiza que se acceda correctamente al conocimiento, que es el paso previo para adquirir sabiduría. Conocimiento no equivale a acumulación de datos, ojo. Las pruebas nos mantienen atentos y nos obligan a cultivarnos y refinarnos, a adaptarnos al siempre cambiante río de la vida; en realidad, para mí el estar a prueba es inherente a esto que llamamos la existencia humana, a todo individuo nos sucede todo el tiempo. En el caso del Camino del Conocimiento, ello adquiere una dimensión muy profunda, ya que uno de los hechos innegables y fundamentales -al que tal vez podamos acordar que se puede llamar Verdad, así con mayúscula- es que somos seres que vamos a morir y no sabemos cuándo. A partir de ahí, esta Verdad -al ser asumida y aceptada en su totalidad- nos coloca frente a una prueba continua, pues la impecabilidad que se requiere para afrontar el que considero el hecho más importante de una vida –su fin-, está siempre en fase de entrenamiento, de prueba.
P:,¿Cómo era de peque el niño Santiago Ruíz?
R. ¡Jajajaja! Me encanta esta pregunta… era tragón, soñador, vago, sensible, llorón, y gigantesco para mi edad (sigo siéndolo), muy listo, artista, acomplejado, obediente, asustadizo… sufrí eso que llaman ahora bullying –y que yo sigo llamando maltrato- de modo reiterado y durante muchos años, pero ello no consiguió ni apagar mi alegría, ni aplacar mis ganas de vivir, ni moldearme en modo alguno que yo no haya decidido conservar conscientemente una vez adulto. Ni siquiera guardo rencores, ni deseos de venganzas o reconocimientos postergados. Quizá porque también conocí sobradamente el amor y la felicidad completos, lo cual dejó una huella indeleble en mi corazón que esta sí, he mantenido y alimentado. Y, sin
ninguna duda, el chamanismo me ha ayudado indeciblemente a vivir una vida plena y saludable a pesar de ello, o gracias a ello. Era un niño raro (lo sigo siendo). Por ejemplo, trataba de explicarles a otros niños (o mayores, si se dejaban) cómo puede uno pasar consciente a través de la muerte, o proponía jugar a entender el concepto de la divinidad, o del infinito y la eternidad. Y a hacer magia, era lo que más me gustaba. Eso tampoco ha cambiado… Era lo que llamamos un niño bueno; más tarde me agranujé y acanallé, pero eso vino después… Y luego estaban las continuas visitas a esos estados acrecentados de conciencia, ya fuera en la vigilia o en sueños, en los que a veces veía cosas que luego sucedían (en ocasiones tras años o décadas) y una configuración de lo que


“Una puerta que se abre en una marina, es la foto oficial de mi página de Facebook “Un Chamán en la Oficina”

llamamos “realidad” que nadie parecía ver… Todo ello me hizo un muy sociable solitario y me impelió a generar dos mundos: el que yo vivía solo y el que compartía con otros, que más tarde unifiqué.
P. ¿Una ciudad que hayas visitado y en la cual sientas esa energía especial? ¿Ciudad que no hayas visitado aún y que te gustaría hacerlo?
R. Podrían ser muchas respuestas. Esa “energía especial” está por doquier –si bien en unos lugares más identificable que en otros- pues es la energía de la vida consciente en todas sus formas y manifestaciones. Lo que sí he visto, son lugares donde el modo de vida la ha hecho invisible o mortecina y lugares donde se nutre y celebra. He viajado mucho y vivido en varios países, incluyendo muchos lugares de poder como Nazca, Machu Picchu, Sinaí, Luxor, Atacama, Grand Canyon,Stonehenge, Uyuni, Puma Punku, Venecia, Tiwanaku, Angkor Watt, Teotihuacán, Tula, Palenque, Talampaya, Monserrat, Meteora, Sant Michel, Delfos, Valle del Elki, Covadonga, los templos de Guang-zhou… escogería una ciudad por razones más sentimentales y sin duda, me dejaría muchas sin nombrar. Pero si he de elegir una ciudad (y no lugar), sería la que yo llamo el arquetipo madre de todas las ciudades y no por razones históricas: New York City, en la que he vivido y trabajado y que amo irracionalmente y a distancia. ¿Cuál me gustaría visitar? Tengo varias: una es Samarkanda, otra es Kyoto, otra Lhasa, otra Baranasi (creo que así se escribe ahora Benarés), otra Tombuctú, otra Zanzíbar, otra Jerusalem, otra Teruel… podría seguir, viajar es una de mis pasiones.
P. ¿ Los temas de salud eran competencia del chamán?
R. Eran y son, en tanto en cuanto el estado de salud es uno de los ejes
fundamentales de la vida consciente, del camino en la Tierra. Desde el
chamanismo, la salud se percibe como un asunto del que uno como individuo debe responsabilizarse plenamente y eso incluye buscar sanación cuando algo ha desbordado la capacidad de autogestión. Y se tienen en cuenta todos los factores que contribuyen al estado de salud: ajenos y propios, externos e internos, mentales, cognitivos, emocionales, fisiológicos, biológicos, medioambientales, dietéticos, de personalidad, espirituales, ideológicos, sociales, económicos… La salud es también –pues- un asunto poliédrico, que en el chamanismo se aborda
con la perspectiva de la interconexión entre todos los aspectos y sus
interrelaciones. Obviamente, para el chamanismo no todos los problemas de salud son resolubles y en el que yo conozco y practico, no existe diferenciación ideológica o metodológica entre un paracetamol y un masaje, una danza ceremonial, cirugía u homeopatía. La salud es un bien primerísimo y ha de cuidarse de un modo u otro, con lo que mejor haga efecto y cure. Y también aceptando cualquiera que sea la consecuencia, si esta no es la deseada curación. En el chamanismo que yo vivo, se parte de un estado de equilibrio saludable y vital; de conocerlo a fondo, fortalecerlo y vigorizarlo consciente y volitivamente. A partir del conocimiento de cómo funciona el sistema completo en


Nuestro entrevistado durante una actuación con su banda de rock, los “Harmonic’s Spitters”

salud, se abordan los desequilibrios. Y se trae atención también y de forma combinada, al aspecto espiritual en la salud, el único que no es tratado en nuestro
moderno y estupendo sistema de medicina occidental. Todo ello se aplica a la salud
de la persona, de la familia, del clan, de la sociedad, del ecosistema…
El chamanismo emplea la visión holística y global al tratar la salud como un
fenómeno multidimensional y sobre el que gravita siempre el miedo que expresa tan bellamente la historia del Buda Sakyamuni, cuando descubre la vejez, la enfermedad y la muerte. El budismo, por ejemplo, es absolutamente chamánico en su esencia, como el Yoga y todas las vías ancestrales, y todas se mueven también en un ámbito terapéutico, pues la salud es asunto esencial en nuestras vidas, ¿no? Ningún asunto esencial se ignora en el Camino del Conocimiento.
P. Somos más de 5000 millones de seres humanos en el mundo. ¿Crees que nos hemos convertido en una plaga? ¿Qué esto ya no hay quién lo sostenga?
R. Bueno, creo que somos muchos más… pero, ¿quién sabe? Desde mi perspectiva, de ninguna manera somos una plaga o –si lo somos- cumplimos una función natural. Para mí, estamos en fase de aprendizaje como especie, como conciencia colectiva, y como supra-organismo nos estamos dando de bruces con una dolencia, que se manifiesta en todas las enfermedades, problemas medioambientales, socioeconómicos y demás males que nos están aquejando en estos tiempos, cuando se supone que tenemos el mayor desarrollo en medicina, higiene, calidad
de vida, ciencia, tecnología, pensamiento, etc… de la historia.
Yo lo veo como si la Humanidad estuviera pasando un sarampión o similar.
Una enfermedad que te puede postrar en la cama, inutilizarte parcialmente y que se cobra bajas en el organismo, pero necesaria para el estirón que daremos después, un estirón de conciencia. Eso no quita que seamos un desastre como sociedad en muchos aspectos que debemos arreglar de inmediato, no porque estemos en peligro, sino porque es lo
correcto hacerlo. Es lo correcto porque es lo que favorece la vida, la salud y el bienestar que todos y todas deseamos. Pero no puedo creer que la inmensidad de la Tierra pueda ser amenazada por nosotros; si acaso, nos amenazamos a nosotros mismos y eso es lo que considero urgente corregir.
Tenemos todos los ejemplos que queramos para comprobar cómo la naturaleza –la Vida- tiene un poder de regeneración imparable, con o sin nosotros en la peli. Y tampoco creo que estemos tan zumbados los seres humanos como para autodestruirnos. Sí para ensuciar, desgarrar, romper, explotar, matarnos o herirnos entre nosotros y a lo que se ponga por delante, abusar, manipular… pero somos hijos e hijas de la Tierra y nuestra conciencia alberga un Universo de misterios inexplorados. Esta certeza también se está poniendo en su lugar a escala de la especie, ello es parte del sarampión, así lo veo. No contemplo en ello moralidad alguna, sino que percibo una ética natural mayor que nuestras consideraciones como especie –tal vez muy a lo Schopenhauer- la cual, cuando la comprendes y la pones sobre tus


Santiago dirigiendo a uno de los concursantes de la 1ª edición de Got Talent España, donde fue director artístico

ojos, aporta serenidad, equilibrio, armonía, belleza, felicidad y sublimidad. Esto también lo tenemos como humanos, hay que superar el sarampión.
P. Santiago, hablemos sobre la vida y la muerte. ¿Qué significado tiene vivir y morir para ti?
R. Me gustan las preguntas que haces, gracias. Para mí son las dos caras de lo mismo, como el Yin y el Yang que –enlazados- forman una tercera cosa (1+1=3) y se necesitan para ello. Una vez le pregunté a una de mis Maestras, al acabar una práctica ceremonial: ¿que es un chamán? Ella me miró con aquellos ojos que parecían no tener fondo y me respondió: una persona de conocimiento que de algún modo ha atravesado la frontera de la muerte y sigue aquí. La relación con la muerte y lo que hay detrás del velo es lo que define a un chamán, me hizo saber. Eso es lo que llevaban a cabo –por ejemplo- los Pitagóricos en sus prácticas de incubación: asomarse al Hades, que no era para ellos el infierno como lo conocemos nosotros, sino que se parece más –como concepto y a mi entender- a lo que en el Camino Rojo los nativos norteamericanos llaman el DreamTime o en el Toltecayotl, el Nagual. Obviamente, la asunción de que existe “algo” al otro lado (“algo” que puede permitirnos conservar la consciencia de ser, ajeno a premios o castigos, tan natural como este mundo) ha sido extirpada de nuestra cultura, que no de nuestra experiencia como seres conscientes. Yo he realizado ese tránsito de algunos modos, por eso digo lo que digo. No necesariamente hay que estar muerto en el quirófano, ver la luz y todo eso para esto que afirmo. Desde antiguo existen modos –como apuntaba- de asomarse al otro lado y a veces –como en mi caso- te arrollan sin que tú lo pidas. Para mí, la muerte es la prueba definitiva, como decía antes, para todo ser consciente. Una prueba donde nos damos el aprobado o no, por expresarlo de un modo cotidiano, del mismo modo que al irnos de una fiesta, nos damos cuenta de que, lo hayamos pasado bien o no, nos tenemos que ir. Si hemos bailado o no, bebido o no, conversado o no, si le hemos entrado a quien nos gustaba o hemos recorrido la casa y conocido a todos los invitados que hemos podido… No hay fórmulas para que, al llegar ese momento, nos sintamos agradecidos y con ese cansancio agradable que invita a regresar a casa -mientras la fiesta sigue- y cura el apego a lo que se acaba de experimentar. Cada cual lo vive como puede o quiere, es responsabilidad propia ese balance final y por ello, es responsabilidad propia cómo se vive, habida cuenta de que no sabemos cuánto tiempo tenemos, ni cuáles serán las circunstancias, avatares y peripecias que nos sobrevengan. La vida para mí es una apasionante, desafiante y muy pedagógica experiencia de la consciencia de ser. Exige estar muy despierto para extraer todo su potencial y ofrece sorpresas sin fin. Y la muerte es su culminación, la graduación final. Tal vez sea porque vivo con la plena conciencia de la existencia de ese Hades, DreamTime o Nagual, de ese más allá atestiguado por autores como Kübler-Ross en nuestro contexto cultural. Es otro asunto del que no sólo escribiría un libro, sino que lo tengo empezado bajo el título de “El Final Feliz”. No tengo miedo ni de mi muerte,


Imagen tomada en la redacción del programa mencionado, en tele 5.

ni de la de mis seres amados (y ya he perdido a algunos), sino que guardo una
encendida y paciente expectación –no exenta de respeto y humildad y sí de prisa
alguna- por volver a experimentarla.
Ello nutre, espolea y convive con mi amor por todo, mi alegría, mi salud y mi
vitalidad. La vida y la muerte, como un todo indisoluble, son lo único de que
disponemos ahora y por ello, las cuido a ambas. Pero para mí la vida no es algo mío (mi vida), sino un hecho maravillosamente misterioso, sorprendente y feliz que comparto, como inmerso en un océano incomprensible del que formo parte. Cuando me vaya, sé que saltaré a otro plano distinto y separado de éste, pero igualmente natural… Lo voy a dejar aquí, que acabo siendo extenso y prolijo en demasía…
P. ¿Un libro sin el cual no serías quien eres?
R. El Libro de Familia de mis padres, donde estoy registrado junto a mis hermanas y hermanos. Y luego están Sartre, Camus, Nietzsche, Tolkien, Ayn Rand, Franz Herbert, Lovecraft, Castaneda, K. Leguin, Borges, Campbell, Yourcenar, Hesse, Kafka, Huxley, Balzac, Tolstoi, Eurípides, Harari, Poe, Lorca, Calderón, Beckett, Scott Card, Mishima, Lao Tze, Cortázar, C.W. Ceram, el Bardo Thodol, el Pistis Sophia, el Marqués de Sade… lo siento, no puedo elegir… y mira que me has preguntado libros y casi todo lo que he volcado han sido autores…

Julio Cortázar, autor de Rayuela, alguien tan mágico como un gato, que Santiago menciona como uno de sus autores preferidos.


“Nunca la sabiduría dice una cosa y la naturaleza otra.” Con esta cita de Juvenal me despido de ti. Será un hasta luego, por qué deseo, y espero, que seas compañero en nuestros próximos programas de Tiempo de Hadas. Gracias Santiago Ruíz.
Y gracias a Arturo Almeida que nos presentó. ¡Un saludo desde aquí!
Será un placer volver a compartir con vosotros. Un abrazo y gracias.