Más que palabras con… Itziar Morago

“Mis canciones van de lo que siento en el momento en el que empiezo a componerlas. Las primeras tenían letra, hablaban de un amigo de la infancia, ahora ya no escribo letras”.

Itziar Morago, música bajo los árboles

Había una vez una escuálida y solitaria muchacha que vivía sola, a no ser por un gato sin nombre. Así comienza la novela de Truman Capote Desayuno en Tiffany´s la novela llevada al cine con el nombre muy mítico y muy legendario de Desayuno con diamantes, por Blake Edwars. Y  es que esta chica de quién os hablo es pelín escuálida y pelín solitaria, y además tiene un gato, que responde al nombre de Lucas, nos la podemos imaginar perfectamente vestida con el maravilloso traje largo y negro de Givenchy, (como la mismísima Audrey-Holly), comiendo croissants y bebiendo café frente al escaparate de Tiffany’s en Nueva York. Ella es Itziar Morago y es teclista, por ejemplo del ya desaparecido grupo pucelano Dawnlight, y si, os aconsejo escuchar su música en estos días de olor a madera mojada y a café al atardecer. Ya me contaréis. Itziar además lleva una sección que es puro gusto en el programa Tiempo de HadasUn poema, una canción, y es un gustazo disfrutar Bécquer dándole vida a la voz profunda y suave al mismo tiempo, de Itziar Morago. Ada García.

AG. Itziar bienvenida a Más que palabras. ¿Para tí qué son las palabras? Pueden ser dardos, armas mortales, besos o caricias?

Itziar Morago. ¿Cuando descubriste que lo tuyo era emular a Franz Schubert?

R. Creo que no lo descubrí yo, si no mis padres. Cuando era muy pequeña llegó a mi casa un casio pt 1,ese tecladito blanco, pequeño, que muchos niños de mi generación tenían en casa. No era mío, era de
mi hermana mayor, pero no me despegaba de él. Luego entró otro tecladito, el Casio pt 87, tampoco era mío, pero tampoco me despegaba de él, así que unos años después, en mi 15 cumpleaños, mis padres me regalaron ya un teclado más decente, El Casio CT 470 que aun conservo con muchísimo cariño. Con este último teclado creo que fue cuando descubrí que la música era parte de mi.

P. ¿De pequeña ya te gustaban los teclados?

R. De pequeña me encantaban los teclados, aunque el primer instrumento que toqué fue la flauta, en el colegio. Había un piano en la clase de música que me tenía enamorada. Me encantaba el sonido
cuando tocaba la monja, aunque nunca llegué a aprender solfeo, hacía trampas tocando la flauta de oído. Era una niña introvertida y muy rara, es lo que tiene criarse en un ambiente de bullying escolar espantoso, propiciado por las monjas y ejecutado por las propias monjas y las compañeras de clase. Ir al colegio era una pesadilla todos los días. Antes de cumplir los 10 años llegué a pensar que era una especie de ser maligno que no tenía derecho a vivir, solo por el hecho de existir. Estuve toda mi infancia
sumida en una depresión.

P. ¿Crees que existe una Movida pucelana encubierta y mal disimulada por los medios de comunicación?

R. No sé si hay una movida encubierta. Creo que en Valladolid siempre ha habido teatro, escritores, músicos de muchos estilos… Pero no creo que haya nada encubierto.

P. ¿Comenzaste a tocar por primera vez para quién?

R. Para mí, siempre que toco lo hago para mí. Me da mucha vergüenza que me vean tocar.

Ella es inspiración

P. Itziar eres autodidacta con respecto a la música. ¿El talento está ahí y solo necesita una mano como lázaro que le diga levántate y anda? La mano podría ser la musa.

R. El talento está ahí, sabes que está ahí porque te ronda la musa, pero el talento si no lo trabajas no
vale para mucho, así que al final de poco vale el talento si el miedo amordaza a las musas.

P. Dime qué músicos, qué poetas y escritores te inspiran.

R. Hay muchísimos músicos, poetas y escritores que me inspiran, depende de la época, cuando comencé a tocar me inspiraba por ejemplo Jean Michel Jarre, en cuanto a la poesía, en su día fue Gustavo Adolfo Bécquer, como a tantas niñas de mi edad, también me gusta mucho José Ángel Buesa o Walt Whitman, no sé, la lista es larga.

P. Háblanos de qué van  tus canciones.

Mis canciones van de lo que siento en el momento en el que empiezo a componerlas. Las primeras tenían letra, hablaban de un amigo de la infancia, ahora ya no escribo letras. Mi música es un poco
tristona.

P. ¿Cómo ves tu experiencia en esa sección Un poema, una canción, en Tiempo de Hadas?

R. Mi experiencia es muy buena, disfruto muchísimo de lo que hago y aprendo un montón de los colaboradores. Sí, a la directora se le va un poco la pinza a veces, pero es lo que tiene la creatividad y sinceramente, si no fuera por esos momentos y estas cosas yo no sería adicta al programa.

P. ¿Cómo vives estos tiempos de contagios y confinamientos?

R. Para que te hagas una idea, de pequeña vi una película en la que un científico, contagiado de un virus, se mete en un tren y va propagando el virus entre los viajeros, que van muriendo a lo largo de la
película. Esa noche me puse malísima en la cama, mi madre estaba desesperada tratando de convencerme de que yo no podía tener ese virus, porque era una película. Así que sobre todo al principio de la pandemia, esto era para mi como si todas estas personas que las aterrorizó la peli de
The Ring, estuvieran viendo a una niña siniestra salir de sus televisores, vamos, su pesadilla hecha realidad. Ya en temas de políticas, políticos y decisiones no entro.

P. Itziar, ¿con qué grupos o solistas, míticos o no, te gustaría tocar?

R. Hombre, puestos a soñar, por ejemplo con Nightwish, me encanta el rock sinfónico, pero creo que a Tuomas Holopainen, teclista y líder de la banda le daría una ataque de risa.

P. ¿Es Itziar Morago más de lunas que de soles?

R. Como Itziar Morago es un sol, es más de lunas.

P. Cuéntanos un poquito sobre tus sueños, planes y proyectos.

R. Mi sueño, mi plan y mi proyecto es vencer a la agorafobia, cosa complicada en este tiempo raro que estamos viviendo.

P. ¿Crees en la magia? ¿En hadas y duendes? ¿Necesitamos la fantasía para vivir?

R. Por supuesto que creo en la magia, en las hadas y en los duendes, son parte de mi vida, como la poesía y la música. La fantasía es tan necesaria como el aire. Me gustaría compatir contigo el diálogo que tienen en la historia interminable Atreyu y el lobo Gmork, porque es el ejemplo perfecto:
GMORK: Atrévete a acercarte más y te destrozaré.
ATREYU: ¿Quién eres?
GMORK: Soy Gmork, y tú quien quieras que seas vas a tener el honor de ser mi última víctima.

Auryn, (Haz lo que quieras).

ATREYU: No moriré sin pelear, soy un guerrero.
GMORK: Valiente guerrero, ¡lucha contra la NADA!
ATREYU: No puedo, no sé traspasar las fronteras de FANTASÍA.
GMORK: Ja, ja, ja, ja.
ATREYU: ¿Qué es lo que te parece tan gracioso?
GMORK: FANTASÍA no tiene fronteras.
ATREYU: Eso no es cierto, mientes.
GMORK: Pequeño necio, qué sabes tú del PAíS DE LA FANTASÍA. Es el mundo de la fantasía humana.
Cada parte de su reino, cada criatura, no es más que un trozo de los sueños y esperanzas de la
humanidad. Por lo tanto, no tiene fronteras.
ATREYU: ¿Por qué se está muriendo FANTASÍA entonces?
GMORK: Porque los hombres han empezado a perder sus esperanzas y a olvidar sus sueños, por eso
la NADA avanza cada día más.
ATREYU: ¿Qué es la NADA?
GMORK: El vacío que queda, como una ciega desesperación que destruye este mundo, yo lo odio y por
eso ayudo a la NADA.
ATREYU: ¿Por qué?
GMORK: Porque las personas que no tienen esperanza son fáciles de dominar, y quién tiene el dominio tiene el poder.

P. Tu sabes que eres un hada también. ¿A quién de estos tres personajes le concederías un deseo si te lo pidiera? 

Ozzy Osbourne: ser joven de nuevo.

Mick Jagger: resucitar a Brian Jones

Nina Hagen: ser reina por un día, (de Alemania).

R. Hombre, yo por interés personal, concedería a Ozzy la juventud de nuevo. Ozzy era guapísimo de
joven

P. Itziar, ¿qué libros te llevas a la cama?

R. Ahora mismo estoy con el último libro de la tetralogía de el cementerio de los libros olvidados de Carlos Ruiz Zafón, El laberinto de los espíritus, aunque tengo una cola de libros esperando detrás de
éste.


Y con este extravagante, a la par que entretenido, juego producto de la titilante imaginación de un Ada, ponemos punto y final a esta conversación con Más que palabras. Porque las palabras, lo digo siempre, son como los duendecillos aquellos que se levantaban por las noches a terminar los zapatos del pobre y desorganizado zapatero. ¡Gracias Itziar, querida hermana hada!

Ada García

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