Más que palabras con… Pere Parramon

“La inspiración fue constante durante los años en que escribí el libro. En mi caso, mientras escribo todo se convierte en estímulo, porque vivo conectado a esas historias y a sus personajes”

Otro libro antiguo de los que le gustan a la madre: lomo gastado, páginas manchadas, y olor de estanterías viejas. El niño lo abre por cualquier lugar, pasa páginas hasta que encuentra un título: “Hans mein Igel”.


Así comienza este precioso libro azul océano, El noi saltador i la reina dels guardians rossos -El niño saltarín y la reina de los guardianes rubios-, del autor Pere Parramon, (Gerona, 1977), que he traducido personalmente del catalán, lengua original del libro. Os cuento: conocí a Pere durante la exposición de Vampiros. La evolución del mito, orquestada por La Caixa, en el edificio Caixaforum de Madrid, el pasado día 3 de marzo, justo una semana antes de que la pandemia de Covid19, cerrase este país a reja y cerrojo. Recuerdo que lo que más me llamó la atención de Pere fue su fino sentido del humor, alguien dirá tan catalán, su alegre ironía, y su maravillosa cultura cincelada entre universidades, museos, salas de cine, clases a alumnos de ojos y mente bien abiertos, apasionadas lecturas, y viajes a cercanos o remotos destinos a cuál más fascinante. Pere, director del Institut Rafael Campalans, en una localidad al oeste de Girona, Anglès (rodeada de bosques umbríos y misteriosos, y montañas de niebla y nieve), fue, así mismo presidente de la asociación Amics del Museu d’Art de Girona, y es blogger en la plataforma digital de noticias HuffPost, y autor de un libro maravilloso el cual estoy terminando de leer en estos días. El noi saltador y la reina del guardians rossos. Sí, claro, está escrito en la lengua de Jacint Verdaguer y Joan Manuel Serrat. Pero, como diría la muy vieja y más sabia aún, tortuga Morla, eso no importa. Os lo recomiendo si queréis leer más que palabras, pues son varitas mágicas que te llevan a otros mundos, a otras regiones, allí en donde se es feliz y se sabe. La siguiente entrevista te hará reír y pensar, y al terminar de leerla querrás leer también el libro azul de Pere El Noi saltador i la reina dels guardians rossos.

Pere entre libros. Buscad un libro azul océano, como una joya, y encontraréis El Noi saltador i la reina dels guardians rossos

Pere, ¿cómo era ese niño llamado Pere? ¿Cómo pasaba las tardes tras el cole? ¿Qué le gustaba más que comer con los dedos, y qué no? ¿Era más de dibujar, ver pelis, o leer, que de jugar al fútbol, por ejemplo?

Pere Parramon. El Pere niño pasaba las tardes dejando volar la imaginación, mediante el juego con los clicks, con los Pitufos, con el Exin Castillos –¡menudas batallas!–, la lectura con los cuentos clásicos –algunos, llegaba a memorizarlos palabra por palabra, de tanto leerlos‍–‍, las películas de la televisión –las que me dejaban ver y, cuando podía, las que no, sobre todo si eran de miedo‍, aunque luego no quisiera dormir solo–… Ah, y jugando con un hada que vivía en un agujerito de un árbol del colegio. Es curioso, de mayor, un día volví y busqué aquel orificio que era la puertecilla de su hogar arbóreo, pero ya no lo encontré. Entendí, claro, que ella ahora está con algún otro niño o niña, y ya no es mi a quien me corresponde verla.

El profe Pere en esta preciosa aula clásica

P. Contaba Jean Paul Gaultier, el genio díscolo de la haute couture, creador del estilo Le freak c’est Chic, que ya desde muy pequeño, adoraba dibujar, y que una vez en clase dibujó a una bailarina con medias de rejilla. Entonces su profesora le pilló, enfadada le pegó el dibujo en la espalda y le hizo pasearse así por toda la clase. Por el contrario, a Robert Redford le pasó algo muy parecido, él dibujó un árbol, por cierto, y su profe, lejos de humillarle como le pasó al pobre Jean Paul, le felicitó y le permitió seguir dibujando lo que quisiera en clase, pero no, por favor, cuando ella estuviese explicando. Como profesor de instituto, Pere, ¿crees que la educación libre, dejar que los niños hagan lo que les apetezca, crea genios, o por el contrario, lo mejor es una buena disciplina?

R. Como director de un instituto de secundaria, pero también como profesor e, incluso, como ciudadano –‍porque, la educación es un compromiso social y compartido‍–‍, pienso que la mejor opción es que los niños y los adolescentes se desarrollen en libertad y de acuerdo a sus aptitudes, tendencias y expectativas –‍afortunadamente, no hay dos individuos iguales‍–‍. Ahora bien, eso no quiere decir que les dejemos hacer lo que quieran, porque en sociedad, el hecho de ser libres implica actuar con tranquilidad dentro de un marco y unos límites conocidos y consensuados entre todos, y atendiendo no solo a las necesidades personales, sino también a las responsabilidades adjudicadas por el grupo; por otro lado, sabemos que, para potenciar la creatividad y la generación de respuestas más personales y originales, las personas necesitamos estímulos y retos. Está claro, por tanto, que el caso vivido por Redford sería un buen ejemplo; me gusta, además, porque entre líneas desmiente eso de que “la letra, con sangre entra”, ya que el conocimiento se construye mucho mejor con afecto.

P. ¿Qué dirías a unos padres cuyo hijo de 16 años no quisiera seguir estudiando, y sí, ser ilustrador, cantante, modelo, músico, o incluso Youtuber?

R. Les diría que nuestra función como educadores y como acompañantes no es la de trazarle a ese joven el camino a seguir, sino la de ofrecerle las máximas oportunidades para que pueda tomar cuántos más caminos, mejor. Y, eso sí, recordándole que, independientemente del sendero que escoja, deberá asumirlo con rigor, con capacidad de esfuerzo, y preparado para los baches y los charcos. No hay unos caminos más fáciles que otros, sino calzados inapropiados.

P. ¿El mundo del Arte debe vivir fuera de la realidad para que sea, o sin ella no es?

R. Ni lo uno ni lo otro. El arte contribuye a la construcción de la realidad –por tanto, en todo caso, si algo no es sin el otro, es la realidad sin el arte‍–‍. Como seres sociales y simbólicos, para relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo, necesitamos todo un juego de asociaciones y significados complejísimo en el que el arte es un activo de primer orden. El arte cambia porque cambian las maneras de pensar, y con sus cambios, cambiamos la realidad. En ese sentido, el arte nunca es escapista; incluso cuando nos consuela ante el dolor, porque no hay cura que se aparte de la herida.

En Plena Rioja Alavesa entre uvas y montañas, y al fondo Frank Gehry

P. ¿Un Artista debe estar comprometido con la actualidad histórica de su país, y del mundo en general?

R. Lo está, lo quiera o no. Hay artistas cuya actitud es de compromiso consciente, militante y explícito, pero incluso aquellos otros que parece que no quieren saber nada del devenir político o social que los rodea, acaban contribuyendo a los discursos imperantes en su tiempo –‍sean los oficiales y hegemónicos, o los de la disidencia y los márgenes‍–‍, por acción o por omisión. El arte es político por naturaleza, porque tiene que ver con los acuerdos y los desacuerdos inherentes a la vida en comunidad –a la vida en la polis, la ciudad que se encuentra en la raíz de la palabra “política”‍–‍.

P. Háblame de tu libro, ese cuento azul y tan fantástico, como la lámpara maravillosa de Aladino. ¿Qué pasó por tu mente (musas o hadas, o pelis, o un viaje lejano, tal vez), en el momento creador primero?

R. Pues todo empezó con la imagen de un niño encerrado en su cuarto. A partir de ahí empecé a estirar tanto de la situación literal, como de las implicaciones metafóricas que la rodeaban. Y la inspiración fue constante durante los años en que escribí el libro. En mi caso, mientras escribo –‍siempre estoy en el proceso de varios textos a la vez‍– todo se convierte en estímulo, porque vivo conectado a esas historias y a sus personajes, de modo que casi cualquier cosa que veo, oigo, huelo, siento, gozo, sufro o pienso se convierte en algo que puede pasar a formar parte de ellos. Por eso me paso el día tomando notas con el móvil. Es increíble lo presentes que están las musas tanto en lo extraordinario como en lo más cotidiano y cercano. Y también es asombroso hasta qué punto los personajes sobre los que crees tener el control, a la práctica son los que te guían a ti. En El noi saltador y la reina dels guardians rossos (que se podría traducir por El chico saltarín y la reina de los guardianes rubios) el jovencito que da nombre al libro, como su bella y rubísima madre o el Señor Hans, el amigo quién sabe si feérico o no, todos ellos me han acompañado y hablado a su manera.

P. Eres, lo sabemos, un rendido enamorado del cine. Pere, dime qué peli no te cansas de ver, por favor.

R. Mi favorita: El desprecio (Le mépris, 1963), de Jean-Luc Godard. Cine que habla cine que habla de contar relatos, y sobre cómo la historia de cualquiera también es un relato por contar: ‍la película explica las vicisitudes de una pareja interpretada por Brigitte Bardot y Michel Piccoli que participan en el rodaje de una adaptación de la Odisea de Homero dirigida por Fritz Lang (interpretado por el propio Lang)‍. Guion a partir de una novela de Alberto Moravia, música de Georges Delerue y la omnipresencia del Mediterráneo lleno de dioses y hombres… ¡una experiencia increíble!

P. ¿El videojuego matará a la estrella de cine?

R. No, en absoluto. En el siglo XIX también se dijo que la fotografía mataría la pintura, y no sólo no fue así, sino que le permitió nuevas vías de experimentación y de transformación. Lo que puede suceder es que el videojuego, como en general todo lo que tiene que ver con los mundos virtuales, inspire –‍o exija‍– cambios en los sistemas tradicionales de actuación y de representación. Ahí tenemos a la prodigiosa Robin Wright interpretándose a sí misma y convirtiéndose en avatar digital en la película El congreso (dir. Ari Folman, 2013): no solo no ha muerto, sino que se ha engrandecido. No creo que nada mate nada ni a nadie; en todo caso, estamos en el proceso de aprender a vivir con nuestras extensiones virtuales en los videojuegos, las redes sociales, los perfiles digitales, etc.

P. Pere, ¿en qué consistía tu trabajo para los Amics del Museu d’Art de Girona? Háblanos sobre ello.

R. Hace muchos años que soy socio, porque apoyar los museos y la cultura es un gesto de confianza hacia las personas y las comunidades que formamos entre todas y todos. Y, ¿qué mejor para hacerlo que los Amigos del Museo de tu ciudad? Luego, con el tiempo, invitado por la que entonces era su presidenta, M. Lluïsa Faxedas, pasé a formar parte de la junta directiva. Cuando ella finalizó su mandato, tuve el honor de recoger el testigo y ser presidente de la asociación‍. Bien como vocal, bien como presidente –‍aunque con atribuciones distintas, lógicamente‍–, el trabajo consistía en difundir las exposiciones e iniciativas del Museu d’Art de Girona mediante la elaboración de propuestas culturales complementarias, así como en organizar todo tipo de eventos que contribuyeran a ampliar la oferta cultural y artística de la ciudad –conferencias, conciertos, presentaciones de películas y libros, visitas y viajes culturales, exposiciones, etc.–. Desde hace más de veinticinco años, esta es una de las asociaciones de amigos de museos más activas de España, tanto en cantidad como en variedad de actividades. Hoy en día, por supuesto, sigo colaborando encantado con la junta de la actual presidenta, Eugènia Cros.

P. Te nombro a algunos artistas y tú me dices lo primero que se te ocurra. ¿Vale?

Niños mendigos, Murillo

Bartolomé Esteban Murillo

Sus granujillas callejeros. La calle hecha teatro, la cotidianidad elevada a la categoría de espectáculo. Sí, definitivamente, su capacidad –‍barroca, claro, pero también muy sevillana, creo‍– para resaltar lo glorioso de lo mundano.

Réne Magritte

Pues que esto no es una pipa. Me refiero a su cuadro La traición de las imágenes (Esto no es una pipa), de 1929, en el que se ve una pipa y, debajo, las palabras «Ceci n’est pas une pipe», en alusión al hecho de que lo que vemos no es el objeto, sino una imagen del objeto. Me encanta esta pintura, porque tiene que ver con todos los códigos culturales que rodean un gesto, el de mirar una obra de arte, mucho más complejo de lo que parece.

Francisco de Goya

Ahora mismo, lo primero que se me aparece es mi tesis doctoral, porque la he finalizado recientemente, y en ella uno de los artistas a los que hago más alusión es Francisco de Goya y Lucientes. Arte fantástico: Estrategias visuales de lo imposible, se titula.

Amedeo Modigliani

Lo que se me ocurre es hasta qué punto los artistas tienen la necesidad de distorsionar lo que se ve con los ojos para que veamos más allá de lo que es visible. Para comprobarlo sólo hay que naufragar en los ojos monocromos de sus retratos, especialmente los femeninos.

Tamara de Lempicka

Pues te vas a reír. Lo primero que me vienen a la cabeza no son los personajes sofisticados y elegantes que esta gran artista retrató… sino un pequeño títere de dedo que la representa y que tengo en el estudio donde trabajo, obra de la artista Marta Sureda. Para mi es importante rodearme de la vibración de obras de artistas a los que admiro y, en muchos casos, tengo el placer de conocer. El problema es que las paredes y las repisas se achican muy deprisa…

Jean Michel Basquiat

El valor del arte como denuncia de la injusticia, y su poder enorme para poner en valor la fuerza de la primera persona: “este soy y yo, y así se ve el mundo desde mí”, parece decirnos Basquiat brochazo a brochazo. Y menuda lección ser él por un instante.

Elizabeth Vigée Le Brun

Pues que es una vergüenza que todavía sean tan desconocidas mujeres artistas como Vigée Le Brun y tantísimas otras. Nos quedan muchas por reivindicar, por admirar y por colocar en los lugares que la historia del arte tradicional les ha vedado sistemáticamente.

El Bosco

Detalle de El jardín de las delicias, de El Bosco

El Bosco.

Es curioso, porque El Bosco suele despertar en mí una especie de sinestesia: al ver sus obras –‍muy especialmente El jardín de las delicias‍‍– oigo música, y todos los personajes se ponen en movimiento. Estando sobrio, palabra.

Bansky

Ay, pues el mercado del arte, y lo que sucede cuando fagocita y domestica un tipo de expresión artística que nacida en la calle y supuestamente rebelde.

P. ¿Qué me dices de tus colaboraciones en HuffPost? ¿Y en Tiempo de Hadas?

R. Mis textos tanto para el Huff como para otros medios tienen que ver las diferentes vertientes des de las que trato el arte en particular y lo visual en general. Esas vertientes son la docencia –‍sea en el instituto o en la universidad, a través de estudios reglados, o a través de formatos más divulgativos‍ para otras instituciones–, la crítica de arte y el comisariado de exposiciones –en los últimos años junto a Laura Cornejo, comisaria y cómplice en tantos proyectos–, y la literatura –porque desde la ficción se pueden abordar tantísimos aspectos que me interesan en el plano teórico–. Cada una de esas vertientes constituye un tipo de discurso distinto sobre un mismo tema, por así decirlo. Y todo, finalmente, por el placer de compartir la curiosidad que despierta el mundo que nos rodea. De ahí, la felicidad con que acojo cada invitación al programa en podcast Tiempo de Hadas, donde tengo la oportunidad de compartir ideas, contraponer argumentos y, en mi caso, aprender junto a personas a las que admiro tanto en lo profesional como en lo personal.

P. ¿Puedes contarnos cosas acerca de tu último libro?

R. La llengua dels ocells (La lengua de los pájaros, traducido al castellano) explica el viaje de dos guerreros que siguen un camino descrito en una canción para cumplir con un juramento; uno es un príncipe, y el otro un escaldo acostumbrado a versificar sobre todo lo que le rodea. Consiste en un relato íntimo y a la vez épico, porque trata de personas que quieren emular a los héroes de las sagas. Y, palpitando, a su alrededor, siempre las runas, mágicas, poderosas y transformadoras. Unas runas que incluso tendrán una presencia gráfica especial –Sd·edicions, la editorial, siempre cuida muchísimo la adecuación de la forma al contenido, eso es algo que ya has podido comprobar con el azul de cobalto que envuelve El noi saltador i la reina dels guardians rossos‍–‍. Todavía no tenemos fecha de lanzamiento, pero espero que pronto ya tengamos el libro entre las manos.

P. De pronto tienes un Delorean a tope de condensador de flujo y te puedes escapar una hora a cualquier momento de la Historia. ¿Cuál?

R. Como el condensador está al máximo, iría a muchos, por supuesto, pero el primero quizá sería el momento en el que Alejandro –luego llamado Magno– montó por primera vez al caballo Bucéfalo y le enseñó a no temer su propia sombra.

P. ¿Qué es “pereidolia”?

R. Es mi perfil en Instagram. Se trata de la fusión entre mi nombre, “Pere”, y el término “pareidolia”, que hace referencia a esas imágenes que parecen cosas que no son –‍nubes que semejan dragones, manchas de humedad que se confunden con apariciones marianas, montañas marcianas que forman esfinges, etc.‍–‍. De nuevo, los juegos entre lo que vemos y lo que sabemos, entre la percepción como mecanismo físico y como construcción mental. La palabra-nombre “@pereidolia” se le ocurrió al amigo que me sugirió unirme a esta red social y, ni que decir tiene, me faltó tiempo para hacerle caso.

P. Para terminar, ¿qué cosas importan a Pere Parramon hoy?

R. Muchas, querida Ada. Pero las primeras, las que no son cosas y a menudo tratamos como tales, las personas.

Gracias a tí, Pere. ¿Sabes? esta entrevista me ha hecho pensar. Y también reír y sonreír. Ahora siento ganas de leer el libro azul de Pere, El Noi saltador i la reina dels guardians rossos. Voy a buscarlo.

Ada García

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