Cuentos en primera persona

HOY: LOS DUENDECILLOS ZAPATEROS. (Perdón, escritores)

Octubre de un año lejano.

Mi editor, Leónidas Decorrido, me hacia continuamente la pascua al exigirme una y otra vez que pusiese ya el punto y final a mi última novela, una surrealista historia de amor entre un ectoplasma y un hada, llamada: Historia de un martes. Y eso que solo había transcurrido un año fuera de plazo de la entrega del manuscrito original. Creedme si os digo que Leo Decorrido, el jefe máximo de Ediciones Bela Lugosi, era realmente un tirano. Y tan cubano él. Con su latino porte de jinete apocalíptico, (la guerra, por supuesto) los negros hasta los hombros, esas pobladas cejas circunflexas, esa estatura…  Por eso cuando Leo decidió organizar una megafiesta para celebrar el no sé cuantos aniversario del derrocamiento de Batista, no dude lo más mínimo en plantarme en el Gran Casino Ópera María Callas de la hermosa ciudad a pie de mar, llamada  Barcelonia, ataviada  con un bellísimo vestido de gasa color café marroquí. Ya en la fiesta, en la cual se bailó bestialmente los últimos éxitos del momento, tal como Ma baker, de Boney M, Te estoy llamando locamente, de Las Grecas, o  Los pajaritos, de María Jesús y su acordeón, mi editor fan declarado de Lady Gaga, no me hizo el más mínimo caso hasta que no terminó de bailar Bad Romance, junto al escritor más cañero del momento Wilfredo von Stadtbewohner que llevaba el traje sastre más cool de la temporada, valorado en 3000 euros. Y es que la célebre   influencer e instagramer, Sangrilla Vampy había diseñado el tejido,en tartán verde esmeralda, con micro calaveras en amarillo Piolín.

— Si no me envías el manuscrito definitivo este fin de semana,  rescindo el contrato y te buscas la vida en una editorial de esas de yo meloguiso yomelocomo. ¿Entiendes, mi querida Karina? Tienes de plazo, irrevocable, hasta el lunes.

 — ¡Oh, no Leónidas! ¡No puedes hacerme esto, soy Karina Andersen! ¡He vendido más de tres millones de ejemplares de Océanos de Tiempo!

— Claro que puedo.

— ¡No, no puedes!

Y así dos horas hasta que un taxi se detuvo ante su impactante mansión a las afueras de la ciudad. Al llegar a mi casa, estilo shabby chic,  me apeé bastante achispada por culpa del Veuve cliquot rouge, pero afortunadamente mi doncella suiza, Gretchen Bunis, a la cual por alguna extraña razón, solo podía verla de noche, estaba esperándome en la entrada entre los florecidos jazmines, los exuberantes castaños de indias, y las perfumadas rosas de China. Gretchen, irrealmente pálida, alta, de cabellos oscuros, extraño para una chica suiza, huesuda, caminaba sobre los brillantes suelos de mármol de mi palacete, como si sus pies no tocasen el suelo. Muy distinguido, pensé la primera vez que me percaté de ello. Y es que siempre quise tener a la señora Danvers como doncella desde que vi la película Rebeca, y el personaje del ama de llaves de Manderley, interpretado por la genial Judith Anderson, me heló el corazón. ¿Por el gusto de despedirla? Pensará algún mal pensado. Pues a su debido tiempo, pero correcto.

Este es mi fin. Pensé, mientras Gretchen me preparaba el baño. Seré pobre, otra vez una doña nadie. Vestir inmundicias, comer sopicaldo. Tendré que viajar en bus, o ¡horror! en metro, aaag,  Volveré a ser uno de esos escritores a los cuales no les conoce más allá de su exiguo marco mediático, ni su vecina Lolita. Lágrimas densas, cálidas y saladas barrían los últimos vestigios de mi maquillaje anti lágrimas de Max Vector que me habían mandado por ser famosa, en una cestita preciosa. Pero ahora, maldita sea, por culpa de mi bloqueo mental, se acabaron las cestitas, los regalos, los coches eléctricos de Tesla. ¡Otra vez  a contaminar!

Y así, llorando y compadeciéndome de mi misma, de está vergonzosa manera, me quedé profundamente dormida,

A la mañana siguiente me despertó la campana de la iglesia, su sonido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición, ¡ay no que esto no es mío, si no de Gustavo Adolfo Bécquer! Pues nada, que a la mañana siguiente, con un dolor de cabeza abominable, me arrastré hasta la bañera y caí en sus profundas y perfumadas aguas, mientras Gretchen abría de par en par las cortinas de mis tres ventanas de mi habitación más la terraza, con jardín incluido, y el sol casi estuvo  a punto de derretir mis maltrechas y achispadas neuronas. De pronto recordé las malvadas palabras de Leo Decorrido, mi editor: “Si no me envías el manuscrito definitivo este fin de semana,  rescindo el contrato y te buscas la vida en una editorial de esas de yo meloguiso yomelocomo. ¿Entiendes, mi querida Karina? Tienes de plazo, irrevocable, hasta el lunes” Así que, rápidamente me puse mi bata Donna Karan de seda negra, bordada con encaje gris perla por costureras vietnamitas, que sólo bordaban las noches de luna llena brillando sobre las tibias aguas del Mekong. Bajé las escaleras sorbiendo la última taza de café hasta mi escritorio  y, cual no seria mi sorpresa cuando ¡oh, cielos! ¡oh, cielos! descubrí eufórica, sin dar crédito a mis maravillados ojos, que por la noche alguien había escritor diez capítulos seguidos de mi novela Historia de un jueves. Pero, ¿quién? pardiez. ¿Quién?

Me pase el dia metida en la cafetería Mónica, escribiendo cosas infumables, cosas que no servirían ni para aliviar el vacío de un escritor con el agua al cuello, como yo.  De manera que después de pasarme por la pastelería y comprarme dos cajitas de bombones al Cointreau, me acosté temprano, con la nariz enrojecida por los bombones y los disgustos, pensando que estaba a punto de, o salirme un granito horripilante sobre la ceja, o bien, tirarme directamente por la ventana. Da igual que fuese una primera planta…

Al día siguiente otra vez ocurrió.  Alguien misterioso había escrito diez capítulos más de Historia de un jueves, sin una falta de ortografía, con unas descripciones increíblemente maravillosas, tipo Marcel Proust, y una prosa exquisita, en plan Joseph Conrad o Benito Perez Galdós. Esto es de premio Nobel, pensé, y hasta me vi a mi misma allí en Suecia, sobre el escenario de la Sala de Conciertos de Estocolmo, vestida con un maravilloso vestido en organza azul pavo, de Omar Gutrier, con tocado de redecilla, y zapatos de tacón en terciopelo color capuchino,  recibiendo el premio y diciendo “¡Gracias, gracias, pero todo se lo debo a…!”

¿A quién?

Esa noche decidí esconderme tras la cortina y cual no sería mi sorpresa cuando descubrí a unos tres niños de unos diez años, con las orejas puntiagudas, los ojitos verdes, y rasgados, la naricilla chata, y los pelos rizados y rojizos. Sobre ellos llevaban unos gorritos de lana marrón, con hojas de fresno y de haya pegadas, camiseta a rayas  verdes y azul, y botones de latón del tamaño de un plato de café. Los otros dos duendecillos tenían el saludable aspecto de añosos abuelotes, de sonrosada tez, pelo largo y blanquísimo, al igual que sus largas y densas barbas; sobre sus rasgados ojos verdes, cejas tipo escoba de barrer el jardín sombreaban su inquisitivas miradas. Uno de los más ancianos, el que llevaba unas gafas de alambre y nácar sobre su picuda nariz, quizás el más anciano de ellos, susurro con una voz metálica y suave:

— ¡Venid, venid ya por aquí! ¡No hagáis ruido!

— ¡Si, amigos terminemos ya ese dichoso libro y volvamos a Cratynghen otra vez!

Y por eso les dejé a la noche siguiente, la madrugada del domingo al lunes, unos batidos de chocolate y vainilla, unas magdalenas, una piruleta, y unos bocatas de jamón de York, con huevo hilado y media tortilla de patatas con ketchup, junto a mi ordenador con el siguiente mensajito:

                                   Queridísimos duendecitos:

Gracias, gracias por todo.

(Os he dejado algunas cosas ricas

Para animar la tripilla).

Karina Andersen.

Ese año gane no gané el premio Nobel. Ni el Goncourt, ni el Pulitzer. Pero no tiene importancia, ya que mi libro, Historia de un jueves, fue un  best seller absoluto, gané mucha pasta y nos fuimos a vivir a un castillo junto al mar. Mi editor, Leónidas Decorrido se marchó a su Cuba natal, a contarles cuantos a los niños del Malecón. Cuentos de duendecillos escritores, de hadas durmientes, y de tiburones con gafas que echan fuego por la boca. Más tarde, me compraron los derechos de la obra para el cine,  y Enma Watson y Will Smith fueron los protagonistas. Y creedme si os digo que ganó un Óscar. Todo gracias los duendecillos escritores. Queridos amigos escritores, si alguna vez os desesperáis por no saber como llenar una página en blanco, cómo avanzar en esa historia que se os ha quedado estancada, y bien estancada, y para colmo vuestro editor acecha… pero entonces, un buen día al despuntar el alba, descubrís que alguien ha escrito sobre las páginas que forman vuestra historia, celebradlo. Dicen algunos seres feéricos que ellos, los duendes, escribieron en realidad, Las aventuras de Nils Olgerssön  a través de Suecia, La Vida es sueño, Harry Potter y la piedra filosofal, y tantos otros. Ah, que no se os olvide dejarles un poco de cena, algunos bollitos con mantequilla, leche, dulces y naranjas. 

Ada García. (Y cinco duendecillos más). Octubre del año de 2020

Más que palabras con… Itziar Morago

“Mis canciones van de lo que siento en el momento en el que empiezo a componerlas. Las primeras tenían letra, hablaban de un amigo de la infancia, ahora ya no escribo letras”.

Itziar Morago, música bajo los árboles

Había una vez una escuálida y solitaria muchacha que vivía sola, a no ser por un gato sin nombre. Así comienza la novela de Truman Capote Desayuno en Tiffany´s la novela llevada al cine con el nombre muy mítico y muy legendario de Desayuno con diamantes, por Blake Edwars. Y  es que esta chica de quién os hablo es pelín escuálida y pelín solitaria, y además tiene un gato, que responde al nombre de Lucas, nos la podemos imaginar perfectamente vestida con el maravilloso traje largo y negro de Givenchy, (como la mismísima Audrey-Holly), comiendo croissants y bebiendo café frente al escaparate de Tiffany’s en Nueva York. Ella es Itziar Morago y es teclista, por ejemplo del ya desaparecido grupo pucelano Dawnlight, y si, os aconsejo escuchar su música en estos días de olor a madera mojada y a café al atardecer. Ya me contaréis. Itziar además lleva una sección que es puro gusto en el programa Tiempo de HadasUn poema, una canción, y es un gustazo disfrutar Bécquer dándole vida a la voz profunda y suave al mismo tiempo, de Itziar Morago. Ada García.

AG. Itziar bienvenida a Más que palabras. ¿Para tí qué son las palabras? Pueden ser dardos, armas mortales, besos o caricias?

Itziar Morago. ¿Cuando descubriste que lo tuyo era emular a Franz Schubert?

R. Creo que no lo descubrí yo, si no mis padres. Cuando era muy pequeña llegó a mi casa un casio pt 1,ese tecladito blanco, pequeño, que muchos niños de mi generación tenían en casa. No era mío, era de
mi hermana mayor, pero no me despegaba de él. Luego entró otro tecladito, el Casio pt 87, tampoco era mío, pero tampoco me despegaba de él, así que unos años después, en mi 15 cumpleaños, mis padres me regalaron ya un teclado más decente, El Casio CT 470 que aun conservo con muchísimo cariño. Con este último teclado creo que fue cuando descubrí que la música era parte de mi.

P. ¿De pequeña ya te gustaban los teclados?

R. De pequeña me encantaban los teclados, aunque el primer instrumento que toqué fue la flauta, en el colegio. Había un piano en la clase de música que me tenía enamorada. Me encantaba el sonido
cuando tocaba la monja, aunque nunca llegué a aprender solfeo, hacía trampas tocando la flauta de oído. Era una niña introvertida y muy rara, es lo que tiene criarse en un ambiente de bullying escolar espantoso, propiciado por las monjas y ejecutado por las propias monjas y las compañeras de clase. Ir al colegio era una pesadilla todos los días. Antes de cumplir los 10 años llegué a pensar que era una especie de ser maligno que no tenía derecho a vivir, solo por el hecho de existir. Estuve toda mi infancia
sumida en una depresión.

P. ¿Crees que existe una Movida pucelana encubierta y mal disimulada por los medios de comunicación?

R. No sé si hay una movida encubierta. Creo que en Valladolid siempre ha habido teatro, escritores, músicos de muchos estilos… Pero no creo que haya nada encubierto.

P. ¿Comenzaste a tocar por primera vez para quién?

R. Para mí, siempre que toco lo hago para mí. Me da mucha vergüenza que me vean tocar.

Ella es inspiración

P. Itziar eres autodidacta con respecto a la música. ¿El talento está ahí y solo necesita una mano como lázaro que le diga levántate y anda? La mano podría ser la musa.

R. El talento está ahí, sabes que está ahí porque te ronda la musa, pero el talento si no lo trabajas no
vale para mucho, así que al final de poco vale el talento si el miedo amordaza a las musas.

P. Dime qué músicos, qué poetas y escritores te inspiran.

R. Hay muchísimos músicos, poetas y escritores que me inspiran, depende de la época, cuando comencé a tocar me inspiraba por ejemplo Jean Michel Jarre, en cuanto a la poesía, en su día fue Gustavo Adolfo Bécquer, como a tantas niñas de mi edad, también me gusta mucho José Ángel Buesa o Walt Whitman, no sé, la lista es larga.

P. Háblanos de qué van  tus canciones.

Mis canciones van de lo que siento en el momento en el que empiezo a componerlas. Las primeras tenían letra, hablaban de un amigo de la infancia, ahora ya no escribo letras. Mi música es un poco
tristona.

P. ¿Cómo ves tu experiencia en esa sección Un poema, una canción, en Tiempo de Hadas?

R. Mi experiencia es muy buena, disfruto muchísimo de lo que hago y aprendo un montón de los colaboradores. Sí, a la directora se le va un poco la pinza a veces, pero es lo que tiene la creatividad y sinceramente, si no fuera por esos momentos y estas cosas yo no sería adicta al programa.

P. ¿Cómo vives estos tiempos de contagios y confinamientos?

R. Para que te hagas una idea, de pequeña vi una película en la que un científico, contagiado de un virus, se mete en un tren y va propagando el virus entre los viajeros, que van muriendo a lo largo de la
película. Esa noche me puse malísima en la cama, mi madre estaba desesperada tratando de convencerme de que yo no podía tener ese virus, porque era una película. Así que sobre todo al principio de la pandemia, esto era para mi como si todas estas personas que las aterrorizó la peli de
The Ring, estuvieran viendo a una niña siniestra salir de sus televisores, vamos, su pesadilla hecha realidad. Ya en temas de políticas, políticos y decisiones no entro.

P. Itziar, ¿con qué grupos o solistas, míticos o no, te gustaría tocar?

R. Hombre, puestos a soñar, por ejemplo con Nightwish, me encanta el rock sinfónico, pero creo que a Tuomas Holopainen, teclista y líder de la banda le daría una ataque de risa.

P. ¿Es Itziar Morago más de lunas que de soles?

R. Como Itziar Morago es un sol, es más de lunas.

P. Cuéntanos un poquito sobre tus sueños, planes y proyectos.

R. Mi sueño, mi plan y mi proyecto es vencer a la agorafobia, cosa complicada en este tiempo raro que estamos viviendo.

P. ¿Crees en la magia? ¿En hadas y duendes? ¿Necesitamos la fantasía para vivir?

R. Por supuesto que creo en la magia, en las hadas y en los duendes, son parte de mi vida, como la poesía y la música. La fantasía es tan necesaria como el aire. Me gustaría compatir contigo el diálogo que tienen en la historia interminable Atreyu y el lobo Gmork, porque es el ejemplo perfecto:
GMORK: Atrévete a acercarte más y te destrozaré.
ATREYU: ¿Quién eres?
GMORK: Soy Gmork, y tú quien quieras que seas vas a tener el honor de ser mi última víctima.

Auryn, (Haz lo que quieras).

ATREYU: No moriré sin pelear, soy un guerrero.
GMORK: Valiente guerrero, ¡lucha contra la NADA!
ATREYU: No puedo, no sé traspasar las fronteras de FANTASÍA.
GMORK: Ja, ja, ja, ja.
ATREYU: ¿Qué es lo que te parece tan gracioso?
GMORK: FANTASÍA no tiene fronteras.
ATREYU: Eso no es cierto, mientes.
GMORK: Pequeño necio, qué sabes tú del PAíS DE LA FANTASÍA. Es el mundo de la fantasía humana.
Cada parte de su reino, cada criatura, no es más que un trozo de los sueños y esperanzas de la
humanidad. Por lo tanto, no tiene fronteras.
ATREYU: ¿Por qué se está muriendo FANTASÍA entonces?
GMORK: Porque los hombres han empezado a perder sus esperanzas y a olvidar sus sueños, por eso
la NADA avanza cada día más.
ATREYU: ¿Qué es la NADA?
GMORK: El vacío que queda, como una ciega desesperación que destruye este mundo, yo lo odio y por
eso ayudo a la NADA.
ATREYU: ¿Por qué?
GMORK: Porque las personas que no tienen esperanza son fáciles de dominar, y quién tiene el dominio tiene el poder.

P. Tu sabes que eres un hada también. ¿A quién de estos tres personajes le concederías un deseo si te lo pidiera? 

Ozzy Osbourne: ser joven de nuevo.

Mick Jagger: resucitar a Brian Jones

Nina Hagen: ser reina por un día, (de Alemania).

R. Hombre, yo por interés personal, concedería a Ozzy la juventud de nuevo. Ozzy era guapísimo de
joven

P. Itziar, ¿qué libros te llevas a la cama?

R. Ahora mismo estoy con el último libro de la tetralogía de el cementerio de los libros olvidados de Carlos Ruiz Zafón, El laberinto de los espíritus, aunque tengo una cola de libros esperando detrás de
éste.


Y con este extravagante, a la par que entretenido, juego producto de la titilante imaginación de un Ada, ponemos punto y final a esta conversación con Más que palabras. Porque las palabras, lo digo siempre, son como los duendecillos aquellos que se levantaban por las noches a terminar los zapatos del pobre y desorganizado zapatero. ¡Gracias Itziar, querida hermana hada!

Ada García

Más que palabras con… JJ Benítez

“Llevo escritos 23 libros sobre el fenómeno ovni, y casi no he contado nada”.

Conocí personalmente a Juanjo Benítez, durante su ponencia en la sala de congresos del hotel Meliá Madrid, el 14 de noviembre del 2015. Esa mañana el mundo amaneció horrorizado por las matanzas perpetradas durante la noche anterior en París, cuando un grupo indeterminado de terroristas islámicos se hicieron dueños a sangre y fuego, de la ciudad Luz. Más tarde, cuando tuvimos la oportunidad de entrevistar a Juanjo Benítez para Tiempo de Hadas, en World Press radio, Fede Bravo Damián, Cristina López, María José Fernández, Manuel Fernández Muñoz, Fermín Mayorga y yo, Ada García, descubrimos encantados, que tras el célebre y gran periodista y escritor,y la figura mediática conocida por JJ Benítez, autor de, por ejemplo, Tengo a papá, su última publicación de entonces, y  a la cual dedicamos la mayor parte de la entrevista, sobre los últimos días de el Ché;  La Quinta columna, en la que nos habla de esas criaturas, no humanas, infiltradas en una extraña y misteriosa red social llamada así,La Quinta Columna; esa mítica y legendaria saga llamada Caballo de Troya, ahíta de polémicas, visiones, revelaciones, y que forma parte indisoluble de la memoria de varias generaciones de españoles, o El diario de Eliseo, con el subtítulo Caballo de Troya, y Enigmas y misterios pardummies, sus  últimas obras publicadas, descubrimos, digo, que existe una  persona cercana, amable, alegre; un periodista maestro, entusiasta, viajero; un escritor que por sí solo constituye ya todo un género literario, como Howard Philip Lovecraft o Stephen King.

Ada García. Recuerdo que cuando te entrevistamos hace dos años para Tiempo de Hadas, en World Press radio, al preguntarte como te gustaba que te llamasen, me dijiste simplemente Juanjo.
Juanjo, en estos duros tiempos tan poco parecidos a nada anterior que nos pueda servir de referencia, ¿cómo ves el presente y el futuro, Juanjo? ¿Crees que esta pandemia nos hará a todos más fuertes, más apáticos, o más pobres?

Juanjo Benítez. Veo esta pandemia como un ensayo general para algo mucho peor. Te recomiendo que leas “Gog”. Esta pandemia no cambiará a la especie humana. Somos demasiado estúpidos…

P. ¿Cuales fueron los libros y escritores que te acompañaron durante el pasado confinamiento?

R. No tuve confinamiento. Me pilló en un barco. Por favor, lee “LA GRAN CATÁSTROFE AMARILLA”. Creo que se publica a finales de mes.

P.  ¿De pequeño ya querías ser periodista? ¿Te gustaban las películas de Ciencia Ficción, por ejemplo las series B, tipo El Enigma de otro mundo o La invasión de los ladrones de cuerpos?

R. Nunca me ha gustado la ciencia-ficción. En realidad yo quería ser MIGUEL ÁNGEL.

P. ¿Cómo era la vida de un niño como tú en la Pamplona del franquismo?

R. Era una época en la que nos contentábamos con muy poco. Pasaba el día entre el colegio y los deberes.

P. Joan Manuel Serrat, dice que no quiere ni oír hablar de la nostalgia, porque después no queda sitio para nada más. ¿Tu que dices sobre la nostalgia, esa saudade como la llaman en Portugal?

R. A mi la nostalgia me ayuda a vivir. Los recuerdos son oxígeno.

P. Juanjo, tú comenzaste en el diario La Verdad de Murcia, en 1966,  durante la mítica y cañera década de los sesenta del siglo pasado, y fuiste pionero de un tema siempre polémico y controvertido, la Ufología. ¿Por qué crees que en este país nuestro hablar de ciertos temas, aún produce tantos sarpullidos en la gente, como el tema Ovni?

R. España, como otros países, es un país ignorante (en el tema ovni). Por eso la gente se ríe o desprecia el fenómeno. Pero ya despertarán…

P. Tu fuiste a la Ufología española de los años setenta y ochenta lo que Félix Rodríguez de la Fuente fue para la Fauna Ibérica  ¿Nos cuentas, por favor, un poquito de tus aventuras por los caminos, paisajes, pueblos y ciudades españolas de aquella época, que a mí personalmente tanto me hubiese gustado patearme?

R. Imposible describirte cincuenta años de investigación por todo el mundo. Llevo escritos 23 libros sobre el fenómeno ovni y casi no he contado nada.

P. ¿Quién crees tú que, de los jóvenes y actuales periodistas y reporteros que se mueven a pie de carretera en el territorio Investigación Ufología, podría recoger tu relevo?

R. No quedan verdaderos investigadores de campo en el tema ovni.


P. En tu libro Tengo a papá, al cual dedicamos la mayor parte de la entrevista en Tiempo de Hadas, nos hablas de los últimos días de Ernesto Ché Guevara, ídolo de masas, mártir redentor para muchos, criminal sin tapujos para otros. ¿Necesitamos hoy en día ídolos de masas como aquellos Ché, Perón, Gandhi, Kennedy, Churchill, hoy en día? ¿Podría ser, salvando las distancias, Noam Chomsky uno  de ellos? Aunque hoy en día se llamarían influencers, ¿no?

R. Claro que el mundo necesita ídolos; me gusta más la palabra “guías”. Pero vivimos en una época tan cutre…

P.  ¿Necesita el mundo más y mejores revoluciones? ¿ O crees que esa forma de derrocar el poder al estilo -Octubre rojo, Revolución Cubana, está obsoleta?

R. El mundo necesita un millón de años más. Eso resolvería muchos problemas. Para mí, la gran Revolución pendiente es pensar.

P. Juanjo, ETA asesinó a un amigo tuyo, durante los Años de plomo, nos contaste, y nos conocimos al día siguiente de los atentados en París, en noviembre del 2015. ¿Es más fácil someter a los pueblos con terror?

R. El miedo siempre ha sido el gran aliado de los tiranos.

P. Juanjo, ¿tu a qué le tienes miedo?

R. Le tengo miedo a las mujeres, a los ordenadores y a los tenedores. (Por este orden).

P. Hace unos días durante una entrevista a Juan Eslava Galán, con motivo de la publicación de su último libro, La Biblia contada para escépticos, al preguntarle en dónde colocaría la biblia, si en el estante de Ficción o No ficción respondió que en la primera categoría. ¿Tu que opinas? 

R. Hace tiempo que pienso que la Biblia es un naufragio.

P. Juanjo ¿qué te hace a día de hoy aceptablemente feliz?

R. Nunca he sido feliz, gracias a Dios), pero trato de ser moderadamente feliz. Para eso sólo necesito de las pequeñas grandes cosas

P. Tengo una amiga que en su biblioteca de su casa de Sevilla solo tiene libros tuyos, especialmente Caballo de Troya. Con la publicación en el 2019 de El diario de Eliseo, ¿das por terminada la saga?

R. Queda pendiente “Belén”. Fueron unas páginas que hubo que retirar del “Caballo-9”. Era (es) demasiado grande. Supongo que lo publicarán algún día.

P. Juanjo, en 1990 escribiste un libro de poesía A solas con la mar, maravilloso y muy marinero título, ya que es sabido que las verdaderas gentes del mar no lo llaman así la mar, como decía siempre mi madre que nació y se crió entre las olas y la arena. ¿Volverás algún día a publicar poesía?

R. Sigo escribiendo poemas, pero nunca jamás volveré a publicar poesía. No me gusta desnudarme en público.

Juanjo Benítez, gracias por tus palabras, que son, lo sabes muy bien, varitas mágicas, y, a veces, hasta pueden hacer que se cumplan tus deseos. El mío es que tu vida sea larga, dulce y divertida. 

Ada García

Firma que Juanjosé Benítez me ha enviado al pie de esta entrevista con un simpático ovni como acompañante

Más que palabras con… Pere Parramon

“La inspiración fue constante durante los años en que escribí el libro. En mi caso, mientras escribo todo se convierte en estímulo, porque vivo conectado a esas historias y a sus personajes”

Otro libro antiguo de los que le gustan a la madre: lomo gastado, páginas manchadas, y olor de estanterías viejas. El niño lo abre por cualquier lugar, pasa páginas hasta que encuentra un título: “Hans mein Igel”.


Así comienza este precioso libro azul océano, El noi saltador i la reina dels guardians rossos -El niño saltarín y la reina de los guardianes rubios-, del autor Pere Parramon, (Gerona, 1977), que he traducido personalmente del catalán, lengua original del libro. Os cuento: conocí a Pere durante la exposición de Vampiros. La evolución del mito, orquestada por La Caixa, en el edificio Caixaforum de Madrid, el pasado día 3 de marzo, justo una semana antes de que la pandemia de Covid19, cerrase este país a reja y cerrojo. Recuerdo que lo que más me llamó la atención de Pere fue su fino sentido del humor, alguien dirá tan catalán, su alegre ironía, y su maravillosa cultura cincelada entre universidades, museos, salas de cine, clases a alumnos de ojos y mente bien abiertos, apasionadas lecturas, y viajes a cercanos o remotos destinos a cuál más fascinante. Pere, director del Institut Rafael Campalans, en una localidad al oeste de Girona, Anglès (rodeada de bosques umbríos y misteriosos, y montañas de niebla y nieve), fue, así mismo presidente de la asociación Amics del Museu d’Art de Girona, y es blogger en la plataforma digital de noticias HuffPost, y autor de un libro maravilloso el cual estoy terminando de leer en estos días. El noi saltador y la reina del guardians rossos. Sí, claro, está escrito en la lengua de Jacint Verdaguer y Joan Manuel Serrat. Pero, como diría la muy vieja y más sabia aún, tortuga Morla, eso no importa. Os lo recomiendo si queréis leer más que palabras, pues son varitas mágicas que te llevan a otros mundos, a otras regiones, allí en donde se es feliz y se sabe. La siguiente entrevista te hará reír y pensar, y al terminar de leerla querrás leer también el libro azul de Pere El Noi saltador i la reina dels guardians rossos.

Pere entre libros. Buscad un libro azul océano, como una joya, y encontraréis El Noi saltador i la reina dels guardians rossos

Pere, ¿cómo era ese niño llamado Pere? ¿Cómo pasaba las tardes tras el cole? ¿Qué le gustaba más que comer con los dedos, y qué no? ¿Era más de dibujar, ver pelis, o leer, que de jugar al fútbol, por ejemplo?

Pere Parramon. El Pere niño pasaba las tardes dejando volar la imaginación, mediante el juego con los clicks, con los Pitufos, con el Exin Castillos –¡menudas batallas!–, la lectura con los cuentos clásicos –algunos, llegaba a memorizarlos palabra por palabra, de tanto leerlos‍–‍, las películas de la televisión –las que me dejaban ver y, cuando podía, las que no, sobre todo si eran de miedo‍, aunque luego no quisiera dormir solo–… Ah, y jugando con un hada que vivía en un agujerito de un árbol del colegio. Es curioso, de mayor, un día volví y busqué aquel orificio que era la puertecilla de su hogar arbóreo, pero ya no lo encontré. Entendí, claro, que ella ahora está con algún otro niño o niña, y ya no es mi a quien me corresponde verla.

El profe Pere en esta preciosa aula clásica

P. Contaba Jean Paul Gaultier, el genio díscolo de la haute couture, creador del estilo Le freak c’est Chic, que ya desde muy pequeño, adoraba dibujar, y que una vez en clase dibujó a una bailarina con medias de rejilla. Entonces su profesora le pilló, enfadada le pegó el dibujo en la espalda y le hizo pasearse así por toda la clase. Por el contrario, a Robert Redford le pasó algo muy parecido, él dibujó un árbol, por cierto, y su profe, lejos de humillarle como le pasó al pobre Jean Paul, le felicitó y le permitió seguir dibujando lo que quisiera en clase, pero no, por favor, cuando ella estuviese explicando. Como profesor de instituto, Pere, ¿crees que la educación libre, dejar que los niños hagan lo que les apetezca, crea genios, o por el contrario, lo mejor es una buena disciplina?

R. Como director de un instituto de secundaria, pero también como profesor e, incluso, como ciudadano –‍porque, la educación es un compromiso social y compartido‍–‍, pienso que la mejor opción es que los niños y los adolescentes se desarrollen en libertad y de acuerdo a sus aptitudes, tendencias y expectativas –‍afortunadamente, no hay dos individuos iguales‍–‍. Ahora bien, eso no quiere decir que les dejemos hacer lo que quieran, porque en sociedad, el hecho de ser libres implica actuar con tranquilidad dentro de un marco y unos límites conocidos y consensuados entre todos, y atendiendo no solo a las necesidades personales, sino también a las responsabilidades adjudicadas por el grupo; por otro lado, sabemos que, para potenciar la creatividad y la generación de respuestas más personales y originales, las personas necesitamos estímulos y retos. Está claro, por tanto, que el caso vivido por Redford sería un buen ejemplo; me gusta, además, porque entre líneas desmiente eso de que “la letra, con sangre entra”, ya que el conocimiento se construye mucho mejor con afecto.

P. ¿Qué dirías a unos padres cuyo hijo de 16 años no quisiera seguir estudiando, y sí, ser ilustrador, cantante, modelo, músico, o incluso Youtuber?

R. Les diría que nuestra función como educadores y como acompañantes no es la de trazarle a ese joven el camino a seguir, sino la de ofrecerle las máximas oportunidades para que pueda tomar cuántos más caminos, mejor. Y, eso sí, recordándole que, independientemente del sendero que escoja, deberá asumirlo con rigor, con capacidad de esfuerzo, y preparado para los baches y los charcos. No hay unos caminos más fáciles que otros, sino calzados inapropiados.

P. ¿El mundo del Arte debe vivir fuera de la realidad para que sea, o sin ella no es?

R. Ni lo uno ni lo otro. El arte contribuye a la construcción de la realidad –por tanto, en todo caso, si algo no es sin el otro, es la realidad sin el arte‍–‍. Como seres sociales y simbólicos, para relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo, necesitamos todo un juego de asociaciones y significados complejísimo en el que el arte es un activo de primer orden. El arte cambia porque cambian las maneras de pensar, y con sus cambios, cambiamos la realidad. En ese sentido, el arte nunca es escapista; incluso cuando nos consuela ante el dolor, porque no hay cura que se aparte de la herida.

En Plena Rioja Alavesa entre uvas y montañas, y al fondo Frank Gehry

P. ¿Un Artista debe estar comprometido con la actualidad histórica de su país, y del mundo en general?

R. Lo está, lo quiera o no. Hay artistas cuya actitud es de compromiso consciente, militante y explícito, pero incluso aquellos otros que parece que no quieren saber nada del devenir político o social que los rodea, acaban contribuyendo a los discursos imperantes en su tiempo –‍sean los oficiales y hegemónicos, o los de la disidencia y los márgenes‍–‍, por acción o por omisión. El arte es político por naturaleza, porque tiene que ver con los acuerdos y los desacuerdos inherentes a la vida en comunidad –a la vida en la polis, la ciudad que se encuentra en la raíz de la palabra “política”‍–‍.

P. Háblame de tu libro, ese cuento azul y tan fantástico, como la lámpara maravillosa de Aladino. ¿Qué pasó por tu mente (musas o hadas, o pelis, o un viaje lejano, tal vez), en el momento creador primero?

R. Pues todo empezó con la imagen de un niño encerrado en su cuarto. A partir de ahí empecé a estirar tanto de la situación literal, como de las implicaciones metafóricas que la rodeaban. Y la inspiración fue constante durante los años en que escribí el libro. En mi caso, mientras escribo –‍siempre estoy en el proceso de varios textos a la vez‍– todo se convierte en estímulo, porque vivo conectado a esas historias y a sus personajes, de modo que casi cualquier cosa que veo, oigo, huelo, siento, gozo, sufro o pienso se convierte en algo que puede pasar a formar parte de ellos. Por eso me paso el día tomando notas con el móvil. Es increíble lo presentes que están las musas tanto en lo extraordinario como en lo más cotidiano y cercano. Y también es asombroso hasta qué punto los personajes sobre los que crees tener el control, a la práctica son los que te guían a ti. En El noi saltador y la reina dels guardians rossos (que se podría traducir por El chico saltarín y la reina de los guardianes rubios) el jovencito que da nombre al libro, como su bella y rubísima madre o el Señor Hans, el amigo quién sabe si feérico o no, todos ellos me han acompañado y hablado a su manera.

P. Eres, lo sabemos, un rendido enamorado del cine. Pere, dime qué peli no te cansas de ver, por favor.

R. Mi favorita: El desprecio (Le mépris, 1963), de Jean-Luc Godard. Cine que habla cine que habla de contar relatos, y sobre cómo la historia de cualquiera también es un relato por contar: ‍la película explica las vicisitudes de una pareja interpretada por Brigitte Bardot y Michel Piccoli que participan en el rodaje de una adaptación de la Odisea de Homero dirigida por Fritz Lang (interpretado por el propio Lang)‍. Guion a partir de una novela de Alberto Moravia, música de Georges Delerue y la omnipresencia del Mediterráneo lleno de dioses y hombres… ¡una experiencia increíble!

P. ¿El videojuego matará a la estrella de cine?

R. No, en absoluto. En el siglo XIX también se dijo que la fotografía mataría la pintura, y no sólo no fue así, sino que le permitió nuevas vías de experimentación y de transformación. Lo que puede suceder es que el videojuego, como en general todo lo que tiene que ver con los mundos virtuales, inspire –‍o exija‍– cambios en los sistemas tradicionales de actuación y de representación. Ahí tenemos a la prodigiosa Robin Wright interpretándose a sí misma y convirtiéndose en avatar digital en la película El congreso (dir. Ari Folman, 2013): no solo no ha muerto, sino que se ha engrandecido. No creo que nada mate nada ni a nadie; en todo caso, estamos en el proceso de aprender a vivir con nuestras extensiones virtuales en los videojuegos, las redes sociales, los perfiles digitales, etc.

P. Pere, ¿en qué consistía tu trabajo para los Amics del Museu d’Art de Girona? Háblanos sobre ello.

R. Hace muchos años que soy socio, porque apoyar los museos y la cultura es un gesto de confianza hacia las personas y las comunidades que formamos entre todas y todos. Y, ¿qué mejor para hacerlo que los Amigos del Museo de tu ciudad? Luego, con el tiempo, invitado por la que entonces era su presidenta, M. Lluïsa Faxedas, pasé a formar parte de la junta directiva. Cuando ella finalizó su mandato, tuve el honor de recoger el testigo y ser presidente de la asociación‍. Bien como vocal, bien como presidente –‍aunque con atribuciones distintas, lógicamente‍–, el trabajo consistía en difundir las exposiciones e iniciativas del Museu d’Art de Girona mediante la elaboración de propuestas culturales complementarias, así como en organizar todo tipo de eventos que contribuyeran a ampliar la oferta cultural y artística de la ciudad –conferencias, conciertos, presentaciones de películas y libros, visitas y viajes culturales, exposiciones, etc.–. Desde hace más de veinticinco años, esta es una de las asociaciones de amigos de museos más activas de España, tanto en cantidad como en variedad de actividades. Hoy en día, por supuesto, sigo colaborando encantado con la junta de la actual presidenta, Eugènia Cros.

P. Te nombro a algunos artistas y tú me dices lo primero que se te ocurra. ¿Vale?

Niños mendigos, Murillo

Bartolomé Esteban Murillo

Sus granujillas callejeros. La calle hecha teatro, la cotidianidad elevada a la categoría de espectáculo. Sí, definitivamente, su capacidad –‍barroca, claro, pero también muy sevillana, creo‍– para resaltar lo glorioso de lo mundano.

Réne Magritte

Pues que esto no es una pipa. Me refiero a su cuadro La traición de las imágenes (Esto no es una pipa), de 1929, en el que se ve una pipa y, debajo, las palabras «Ceci n’est pas une pipe», en alusión al hecho de que lo que vemos no es el objeto, sino una imagen del objeto. Me encanta esta pintura, porque tiene que ver con todos los códigos culturales que rodean un gesto, el de mirar una obra de arte, mucho más complejo de lo que parece.

Francisco de Goya

Ahora mismo, lo primero que se me aparece es mi tesis doctoral, porque la he finalizado recientemente, y en ella uno de los artistas a los que hago más alusión es Francisco de Goya y Lucientes. Arte fantástico: Estrategias visuales de lo imposible, se titula.

Amedeo Modigliani

Lo que se me ocurre es hasta qué punto los artistas tienen la necesidad de distorsionar lo que se ve con los ojos para que veamos más allá de lo que es visible. Para comprobarlo sólo hay que naufragar en los ojos monocromos de sus retratos, especialmente los femeninos.

Tamara de Lempicka

Pues te vas a reír. Lo primero que me vienen a la cabeza no son los personajes sofisticados y elegantes que esta gran artista retrató… sino un pequeño títere de dedo que la representa y que tengo en el estudio donde trabajo, obra de la artista Marta Sureda. Para mi es importante rodearme de la vibración de obras de artistas a los que admiro y, en muchos casos, tengo el placer de conocer. El problema es que las paredes y las repisas se achican muy deprisa…

Jean Michel Basquiat

El valor del arte como denuncia de la injusticia, y su poder enorme para poner en valor la fuerza de la primera persona: “este soy y yo, y así se ve el mundo desde mí”, parece decirnos Basquiat brochazo a brochazo. Y menuda lección ser él por un instante.

Elizabeth Vigée Le Brun

Pues que es una vergüenza que todavía sean tan desconocidas mujeres artistas como Vigée Le Brun y tantísimas otras. Nos quedan muchas por reivindicar, por admirar y por colocar en los lugares que la historia del arte tradicional les ha vedado sistemáticamente.

El Bosco

Detalle de El jardín de las delicias, de El Bosco

El Bosco.

Es curioso, porque El Bosco suele despertar en mí una especie de sinestesia: al ver sus obras –‍muy especialmente El jardín de las delicias‍‍– oigo música, y todos los personajes se ponen en movimiento. Estando sobrio, palabra.

Bansky

Ay, pues el mercado del arte, y lo que sucede cuando fagocita y domestica un tipo de expresión artística que nacida en la calle y supuestamente rebelde.

P. ¿Qué me dices de tus colaboraciones en HuffPost? ¿Y en Tiempo de Hadas?

R. Mis textos tanto para el Huff como para otros medios tienen que ver las diferentes vertientes des de las que trato el arte en particular y lo visual en general. Esas vertientes son la docencia –‍sea en el instituto o en la universidad, a través de estudios reglados, o a través de formatos más divulgativos‍ para otras instituciones–, la crítica de arte y el comisariado de exposiciones –en los últimos años junto a Laura Cornejo, comisaria y cómplice en tantos proyectos–, y la literatura –porque desde la ficción se pueden abordar tantísimos aspectos que me interesan en el plano teórico–. Cada una de esas vertientes constituye un tipo de discurso distinto sobre un mismo tema, por así decirlo. Y todo, finalmente, por el placer de compartir la curiosidad que despierta el mundo que nos rodea. De ahí, la felicidad con que acojo cada invitación al programa en podcast Tiempo de Hadas, donde tengo la oportunidad de compartir ideas, contraponer argumentos y, en mi caso, aprender junto a personas a las que admiro tanto en lo profesional como en lo personal.

P. ¿Puedes contarnos cosas acerca de tu último libro?

R. La llengua dels ocells (La lengua de los pájaros, traducido al castellano) explica el viaje de dos guerreros que siguen un camino descrito en una canción para cumplir con un juramento; uno es un príncipe, y el otro un escaldo acostumbrado a versificar sobre todo lo que le rodea. Consiste en un relato íntimo y a la vez épico, porque trata de personas que quieren emular a los héroes de las sagas. Y, palpitando, a su alrededor, siempre las runas, mágicas, poderosas y transformadoras. Unas runas que incluso tendrán una presencia gráfica especial –Sd·edicions, la editorial, siempre cuida muchísimo la adecuación de la forma al contenido, eso es algo que ya has podido comprobar con el azul de cobalto que envuelve El noi saltador i la reina dels guardians rossos‍–‍. Todavía no tenemos fecha de lanzamiento, pero espero que pronto ya tengamos el libro entre las manos.

P. De pronto tienes un Delorean a tope de condensador de flujo y te puedes escapar una hora a cualquier momento de la Historia. ¿Cuál?

R. Como el condensador está al máximo, iría a muchos, por supuesto, pero el primero quizá sería el momento en el que Alejandro –luego llamado Magno– montó por primera vez al caballo Bucéfalo y le enseñó a no temer su propia sombra.

P. ¿Qué es “pereidolia”?

R. Es mi perfil en Instagram. Se trata de la fusión entre mi nombre, “Pere”, y el término “pareidolia”, que hace referencia a esas imágenes que parecen cosas que no son –‍nubes que semejan dragones, manchas de humedad que se confunden con apariciones marianas, montañas marcianas que forman esfinges, etc.‍–‍. De nuevo, los juegos entre lo que vemos y lo que sabemos, entre la percepción como mecanismo físico y como construcción mental. La palabra-nombre “@pereidolia” se le ocurrió al amigo que me sugirió unirme a esta red social y, ni que decir tiene, me faltó tiempo para hacerle caso.

P. Para terminar, ¿qué cosas importan a Pere Parramon hoy?

R. Muchas, querida Ada. Pero las primeras, las que no son cosas y a menudo tratamos como tales, las personas.

Gracias a tí, Pere. ¿Sabes? esta entrevista me ha hecho pensar. Y también reír y sonreír. Ahora siento ganas de leer el libro azul de Pere, El Noi saltador i la reina dels guardians rossos. Voy a buscarlo.

Ada García

Más que palabras con… Juan Eslava Galán

“Hay que dudar de todo. Somos demasiado crédulos por vagancia. No nos enseñan a dudar y por eso gobiernos y gurus, políticos sociales o religiosos nos llevan al huerto”.

A Juan Eslava Galán tuvimos el inmenso gusto de entrevistarle en la primavera de 2018, en Tiempo de Hadas para World Press radio. Durante aquella tarde de radio, en nuestro estudio situado en pleno barrio de Malasaña, en el Madrid aún con reminiscencias de organillos y clavel en la solapa, de limpiabotas niño, o de señor bigotudo con bombín,  el autor de En busca del unicornio, premio Planeta 1987,  La Historia de España contada para escépticos, o El Catolicismo explicado a las ovejas, hizo gala de ese fino humor que a mi, personalmente me encanta, y con el que disfruto tanto al leer sus libros. (Esta entrevista la podéis disfrutar en Ivoox o YouTube). Juan, que a veces ha escrito sus obras bajo el pseudónimo de Nicholas Wilcox, es jiennense de nacimiento, como dicen ahora que también lo fue Jorge Manrique, o Manuel Fernández Muñoz, y en estos días acaba de publicar La Biblia contada para escépticos.

Ada G. Juan, ¿Cómo transcurrió tu niñez, la de esos años cincuenta que tan bien describes en muchas de tus obras, por ejemplo, De la alpargata al seiscientos? ¿Te gustaban el fútbol, el cine, los tebeos cuando eras pequeño?

Juan Eslava Galán. El fútbol nunca me ha gustado. Los tebeos, sí. Los de mi época Roberto Alcázar y Pedrín, El capitán Trueno, El cachorro…

P. Tu familia era una familia religiosa. ¿Ibas a misa, como todo buen español, los domingos y fiestas de guardar, o preferías corretear por las calles estilo Huck Finn?

R. Iba a misa, era la España nacional-católica. Y rezaba el rosario dos veces al día en el colegio y en casa. Demasiada misa para tan poco niño, que dice Terenci Moix.

P. ¿La pobreza, el hambre, la falta de libertad, hace artistas?

R. No lo creo. El artista nace  de algo de talento congénito  al que se le añade  mucho trabajo.

P. Tu fuiste un muchacho andaluz, que en los años sesenta se marchó al Reino Unido a proseguir sus estudios. Para tí sería como para Atreyu, el personaje de La Historia interminable, de Michel Ende, llegar al reino de Fantasía. ¿No? 

R. No exactamente porque yo llevaba años viajando los veranos por Europa (era fácil entonces hacer autostop) y ya estaba acostumbrado a la diferencia cultural y a la convivencia con extranjeros. Desde luego había un abismo entre España y el resto de Europa.

P. Juan ¿por qué ahora La Biblia contada para escépticos?

R. Nunca he creído en Dios que yo recuerde. Ni siquiera cuando hice la primera comunión que por cierto fue sacrílega (lo he relatado en un cuento). Soy agnóstico desde que tengo memoria. Sin embargo siento un gran aprecio por la Biblia como obra humana y lamento que casi nadie la conozca entre nosotros, los educados en países católicos, porque creen que es un libro religioso y no saben lo que se pierden . La Biblia es en realidad una biblioteca y en ella hay libros aburridos, pero otros son divertidos, sabios, interesantes, entretenidos y buena literatura. En mi libro intento convencer a los que no creen en ella para que la lean. Es literatura.

P. Bajo tu punto de vista, ¿dónde colocarías  la Biblia, en el estante de Ficción o en el de No ficción? 

R. Ficción.

P. ¿Escribir sobre la Biblia es muchísimo menos peligroso que hacerlo sobre El Corán? ¿ Por qué la Biblia puede tolerar el tratamiento caricaturesco sin peligro para los autores, tipo Charlie Hebdo, y por el contrario, con El Corán hay amenaza real de muerte?

R. El Cristianismo experimentó en el siglo XVIII la experiencia de la ilustración que deslindó delito de pecado; el Islam no ha tenido esa ilustración y todavía une pecado a delito.

P. Cuando hace un año, durante la Semana Santa de 2019, ardió Notre Dame de Paris, no fueron pocas las voces que se alzaron contra el  importante desembolso que iban a suponer las obras de restauración de la catedral parisina. Estas voces tan críticas contra la iglesia católica, pedían donar ese dinero a las personas más desfavorecidas del mundo. ¿Que se mueran las catedrales, entonces? 

R. Desde luego que no. Debemos mantener las catedrales. Son un capítulo muy importante de un legado cultural al que jamás deberíamos renunciar.

P. Juan, ¿Porque escribes preferentemente para escépticos? La pregunta no va en absoluto, exenta de ironía, claro. ¿Dudar es la cualidad del seso bien formado?

R. Hay que dudar de todo. Somos demasiado crédulos por vagancia. No nos enseñan a dudar y por eso gobiernos y gurus políticos sociales o religiosos nos llevan al huerto.


P. Juan ¿Qué está pasando en España? ¿Estamos como dice Yolanda Fuentes, la ex responsable de Sanidad en la Comunidad de Madrid, apurando los últimos minutos del Titanic?

R. Claro que no. Todo esto pasará. Desde luego va a pasar factura a los que ahora son jóvenes que heredarán una deuda enorme y muchos servicios que no podremos mantener. Eso es lo triste que una generación va a vivir peor que la de sus padres.

P. Juan, tu y  Almudena de Arteaga en Conversaciones en la Catedral, en Burgos. Cuéntanos un poquito más acerca de este fantástico evento.

R. Conversar con Almudena, una mujer y una escritora a la que tanto admiro, en la capilla de la catedral de Burgos ante unos burgaleses atentos y encantadores. Es uno de esos momentos de tu vida que te dejan un recuerdo imperecedero, una especie de plenitud y te hace pensar que vale la pena todo el esfuerzo que requiere ser escritor.

P. Para terminar, ¿cuándo y dónde tienes proyectado presentar tu último libro La Biblia contada para escépticos?

R. En ninguna parte. Hago las entrevistas por mail o por teléfono. No salgo de casa más que a un breve paseo porque soy persona de riesgo por partida doble (anciano y trasplantado).

Gracias por tus palabras, por tu tiempo, y por tus libros, Juan Eslava Galán. Cuidate.

Ada García