De lobos y de hombres

“De pronto, un nuevo y lúgubre aullido recorrió el bosque de parte a parte. Inmediatamente, la sangre se me heló en las venas, las palabras en la boca, y pegando un respingo me agarré llorando a la cintura de mi amiga. Ésta, lejos de asustarse, soltó una hiriente carcajada. Me miro con desprecio, casi con asco y poco le faltó para darme un puntapié.

-Solo es un lobo, niña estupida. Un lobo. ¿Qué te va a hacer? ¿Comerte las orejas?”

(Madre loba, Radio Zombi. Ada García)

La pequeña Caperucita sentada a la puerta de su casa, viendo como las sombras de la tarde corrían más que las ardillas que retozaban allí mismo entre los grandes árboles del bosque. Y en estas que su madre la llama, en lugar de ir ella, para que se acerque hasta la casa de la abuela que tiene tos y fiebre.

-Le llevas esta jarra con vino, esta barra de pan y estos pestiños para que se cure lo antes posible.

-Mamá, es ya muy tarde. Solo tengo diez años. ¿No sería más lógico que fueses tu misma? Mira que tengo que atravesar encima este bosque sombrío. Mira que hay lobos… ¿Acaso no oyes sus aullidos?

Pero, bah menudencias pero una madre de pelo en pecho.

-Las niñas deben obedecer a sus madres. Yo aún tengo que lavar dicisiete camisetas, diez enaguas y quince servilletas. Ale, venga. No tardes mucho. ¿Eh? para premiar tu obediencia te iré preparando torrijas y sopitas de ajo.

-Bueno. Yo no lo veo muy claro, pero en fin.

-Ábrigate bien con tu caperuza roja. No te entretengas por el camino y no le des conversación al lobo. Si lo ignoras se aburrirá y te dejará en paz.

-¿Tu crees?

-¡Tan seguro como que hoy es viernes!

Y así y de esta manera, la pequeña Caperucita Roja echó a andar bosque adentro, cayendo al final en la cuenta de que en realidad era sábado.

(Caperucita Roja, Charles Perrault. Versión Ada G.)

Una peli clásica imprescindible para todo fan del tema.

A traves de los siglos, la figura del lobo, ese animal casi siempre detestable, demoníaco, carroñero y sediento de sangre, ha constituido un acicate para la imaginación de las gentes. Esas gentes que nacían, vivian y morían entre los montes, los campos y una casa que la mas de las veces era apenas un montón de piedras, madera, cañas y barro.

https://www.arries.es/articulos/hombres_lobo.pdf

Si os interesa el tema licántropos y lobis home, os invito a leer este fántastico artículo del escritor Javier Arries, publicado en la revista Año Cero en 1998.

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